CHINA – ACUERDOS AEROESPACIALES. EEUU le pidió a militares argentinos que le informen sobre los acuerdos para establecer una base aeroespacial en Neuquén
08/06/2015Política nacional
Pensar que hace unas horas un amigo gorilón dijo lo más campante en FB que la palabra “cipayo” no tiene razón se ser. JJS
“La Nación”, nuevamente termómetro de la preocupación imperial
POR MONTSERRAT MESTRE / .PÁJARO ROJO
Tenía pendiente comentar esta nota de La Nación, según la cual se han
disparado todas las alarmas “en EEUU y en la UE” por la base espacial
que China construye en Neuquén. Curiosamente, no he visto nada al
respecto en ningún medio hegemónico europeo, lo cual es extraño porque
están pendientes de la menor oportunidad para arremeter contra el
gobierno de Cristina Kirchner.
La “preocupación” de EEUU y la UE sólo es aireada en medios
argentinos, y repetida en medios mexicanos, chilenos y peruanos. De lo
cual deduzco que la “preocupación” de la UE, debió ser exclusivamente de
Gran Bretaña, ¿fastidiada tal vez porque desde la estación de Neuquén,
Argentina podría monitorizar la zona de Malvinas?. El segundo tema que
debió quitar el sueño a los británicos, debe ser si entre los acuerdos
China facilitaba a Argentina la compra de aviones de guerra. Es bien
sabido que Londres está observando cada paso de Argentina para ver si
renueva su flota de aviones de combate.
Que los EEUU anduvieran husmeando las cláusulas de un acuerdo firmado
con China es lo habitual, si no lo hicieran no serían los EEUU. Ahora
bien, a cualquier ciudadano argentino leal al orden constitucional de
su país, le debería indignar enterarse que militares estadounidenses
recurrieron “a militares (argentinos) en activo y retirados” para
obtener detalles sobre el acuerdo firmado por su país, una nación
soberana. Por otra parte, con lo que sabemos por Snowden, que el mundo
entero está sometido a espionaje, parece extraño que los EEUU tengan que
recurrir a “andar preguntando por ahí” para obtener información. Más
bien parece una táctica para relacionarse con los militares opuestos al
gobierno.
También es lógico que las naciones soberanas no ventilen todos los
acuerdos o convenios que firmen, ya que suelen tener cláusulas que son
total o parcialmente material clasificado. Algo que no puede sorprender a
EEUU y a la UE, que han llegado al colmo de negociar a espaldas de
sus poblaciones y hasta de los parlamentarios, el Tratado de Libre
Comercio. Me intriga saber en qué se basa el columnista de La Nación
para considerar un hecho normal que la UE o los EEUU pretendan tutelar
las decisiones de un gobierno soberano.
Otro punto engañoso en la nota de La Nación es dar a entender que
sólo la tecnología espacial china puede ser de doble uso, es decir
militar y civil. Toda la tecnología espacial puede ser de doble uso, eso
sí, la diferencia está en el precio. Hablar de “transparencia” -como
garantía de uso civil- en las instalaciones espaciales de cualquier
nación es ilusorio. En los proyectos importantes de la NASA sólo pueden
trabajar científicos que son ciudadanos de los EEUU. Ni siquiera pueden
hacerlo los canadienses, que, gracias a Francia –forman parte de la
comunidad francófona– pueden entrar a la Agencia Espacial Europea (ESA)
en algunos proyectos de cooperación. En la ESA, las restricciones son
las mismas. Las medidas de seguridad de cualquier instalación espacial
son propias de las mejores películas de espionaje.
La guinda del pastel, es la cita del columnista de La Nación al
“documento reservado” del think tank Instituto Proyecto 2049, un grupo
estadounidense creado en 2008 que promueve ideas para la política
exterior de EEUU en la región de Asia Central y Asia-Pacífico,
destinadas a contener a China y por supuesto, mantener la hegemonía de
EEUU en la región. De estas fuentes ya se sabe qué agua se puede beber
M.M
Preocupa a EEUU y a Europa la base espacial de China en Neuquén
MARTÍN DINATALE / LA NACIÓN
La preocupación y alerta por la estación espacial que China instalará
en Neuquén excedieron las fronteras de la Argentina. No sólo los
legisladores de la oposición objetaron desde el Congreso ese acuerdo
sellado entre Cristina Kirchner y su par chino, Xi Jinping, por el
eventual uso militar de esa planta. La inquietud por ese proyecto
también se planteó en forma reservada de parte de los Estados Unidos y
la Unión Europea.
Pocos días antes del 25 de febrero pasado, cuando se sancionó en la
Cámara de Diputados el paquete de acuerdos con China, que incluía la
instalación por 50 años de la estación espacial en Neuquén, los
responsables del área de Defensa de la embajada de Estados Unidos en
Buenos Aires trasladaron su inquietud sobre el proyecto de China a
varios oficiales en actividad y retirados de las Fuerzas Armadas.
Pero no fue el único caso. Según consignaron a La Nación
fuentes diplomáticas calificadas, hubo varios países de la Unión Europea
que trasladaron cierta preocupación por el posible uso militar de la
antena que estará situada en un predio de 200 hectáreas en la localidad
de Bajada del Agrio y que sólo será monitoreada por personal de Pekín.
La alerta se trasladó a varias oficinas de la Cancillería y de la
Casa Rosada e incluyó cierto malestar de la UE por las explicaciones que
dio en público el Gobierno para justificar el acuerdo con China.
Hasta la delegación de la Unión Europea en la Argentina tuvo que
explicar a varios funcionarios del Gobierno que la estación satelital de
China no tiene nada que ver con la estación de la UE situada en la
localidad mendocina de Malargüe como lo plantearon varios legisladores
oficialistas al defender el acuerdo en el Congreso. La UE se preocupó en
aclarar que la estación de Malargüe no tiene fines militares, ya que la
Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), que está a
cargo de la estación de Mendoza, es manejada sólo por civiles y no por
militares.
El acuerdo que firmó Cristina Kirchner con Xi Jinping por la estación
de Neuquén prevé que esa planta sea controlada por Satelite Launch and
Tracking Control General (CLTC). Pero hay un detalle: esa entidad
depende del Departamento General de Armamento y de la Comisión Central
Militar del Ejército Popular de Liberación de China.
Según expresaron a La Nación tres fuentes de las Fuerzas
Armadas, los referentes militares de la embajada norteamericana
quisieron conocer en detalle el acuerdo y evaluar si la antena china en
Neuquén será de uso dual, es decir, militar y civil. Al parecer, los
militares argentinos sólo respondieron lo que es público, ya que el
Ministerio de Defensa nunca fue consultado para la firma de ese acuerdo
con Pekín. Así, los militares repitieron lo que tanto el ex jefe de
Gabinete Jorge Capitanich como los diputados y senadores oficialistas
sostuvieron: que el proyecto tiene fines pacíficos y que será “similar”
al que la UE instaló en 2012 en Mendoza.
Desde la embajada de Estados Unidos en la Argentina declinaron hacer comentarios sobre el tema, ante una consulta de La Nación.
Por otra parte, se supo que circuló en el ámbito de la diplomacia
norteamericana el año pasado un documento reservado escrito por los
investigadores Ian Easton y Mark Stokes del Instituto Projecto 2049, con
sede en Virginia, donde alerta sobre la instalación de antenas de
estudio espacial de China en algunos países y su eventual uso militar.
Allí, los académicos sostuvieron que “hay estudios sobre el empleo de
sensores espaciales para las operaciones de defensa de alerta temprana y
de misiles” por parte de Pekín. El think tank que realizó ese
estudio mostró las implicancias de la inteligencia electrónica china
para la marina y la fuerza aérea de Estados Unidos. Hay más detalles
técnicos del trabajo que muestran la preocupación de los sectores
militares e intelectuales de Washington por los proyectos como los que
avaló la Argentina en Neuquén.
Las sospechas sobre el uso militar de la estación de Neuquén cobra
relevancia si se tiene en cuenta que China superó a Alemania para
convertirse en el tercer país mayor exportador de armas del mundo, según
indicó el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo.
Así, la participación de China en el mercado global de armas aumentó
143% de 2010 a 2014. De hecho, la Argentina evalúa en estos días la
compra de 14 a 20 aviones de caza FC-1/ F-17 Thunder producidos por la
empresa china Chengdu Aircraft Corporation.
Malestar
Por otra parte, la diplomacia europea comentó a algunos funcionarios
argentinos los fundamentos del malestar. Se subrayó que el acuerdo de la
Argentina con la UE no se hizo en nombre de la Unión Europea, como dijo
el Gobierno, sino de la Agencia Espacial Europea, que es un organismo
institucionalmente independiente de la UE.
También planteó la UE que el convenio que ellos firmaron con la
Argentina es “transparente, tiene todos los detalles técnicos y es de
dominio público”, según explicó un diplomático europeo.
Esta explicación no es menor si se tiene en cuenta que en el acuerdo
de Cristina y Xi Jinping de la estación espacial contempla dos anexos
que son secretos y que sólo los tienen en sus manos la CLTC de China y
la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) de la Argentina,
que usará apenas 2 horas y 40 minutos por día la antena de los chinos.
Además, se aclaró, la Agencia Europea que maneja la estación espacial de
Malargüe sólo depende de civiles.
Pocos días después de arribar al país, el embajador de China en la
Argentina, Yang Wanming, negó a La Nación que la estación espacial que
instalarán en Neuquén tenga fines militares. “Es un proyecto de
tecnología pacífica para explorar el espacio. Esto no tiene nada que ver
con un proyecto militar”, sostuvo.
La estación espacial de China en Neuquén comenzará a funcionar en
2016 y prevé una exención impositiva por 50 años para Pekín. Pero estos
detalles no son los que más preocupan a la diplomacia extranjera.
Un proyecto ambicioso
- Es el año en que comenzará a funcionar la estación espacial que China instala en Neuquén. Tendrá un costo de US$ 300 millones.
La base funcionará en un espacio de 200 hectáreas que estará
monitoreado por personal de China. La Argentina le otorgó a Pekín una
exención impositiva por 50 años
La estación estará a cargo de la estatal Satelite Launch and Tracking Control General, que depende del Departamento Militar del Ejército de la República Popular de China.

