martes, 2 de julio de 2019

VIAJE AL NOROESTE ARGENTINO



A comienzos de 1950 Ernesto Guevara hijo estaba exultante. Había aprobado seis materias de su carrera y sentía que había cubierto las expectativas. Eso le proporcionaba no solo satisfacción sino también una gran confianza, es decir, seguridad en sí mismo y en su porvenir. Por esa razón decidió festejar la “hazaña” y fiel a su estilo, lo hizo a su manera.
Desde hacía algún tiempo, el inquieto muchacho venía programando un viaje al noroeste argentino, la milenaria región en la que en tiempos remotos habían florecido avanzadas culturas aborígenes, subyugadas primero por el poderoso imperio incaico y luego por los temerarios conquistadores españoles, testigo de épicos enfrentamientos y violentos desenlaces y uno de los principales escenarios de las guerras de la Independencia y las contiendas civiles.
Uno podría pensar que eso era lo que había llevado a Ernesto a escoger ese destino, con su magnífica geografía, su cultura, su tradición y su historia, pero no fue así para nada. Pese a su avidez de aventuras y conocimiento, desdeñó lugares maravillosos, sitios prácticamente desconocidos por sus compatriotas y solo puso interés en cubrir las distancias a la mayor velocidad posible y detenerse a observar, aunque no demasiado, los grandes contrastes sociales, humanos y económicos que dominaban aquella lejana porción del territorio nacional.

LA DESTRUCCIÓN DEL “GLAMORGAN”

Un misil Exocet MM-38 lanzado desde una improvisada plataforma en tierra destruye al "Glamorgan"
La noche del 12 al 13 de junio, las tropas británicas apostadas en monte Harriet, así como las argentinas en Tumbledown, pudieron ver un extraño objeto lumínico que partía desde la costa y se adentraba velozmente en el mar. El fenómeno les llamó la atención porque en un primer momento les pareció un vehículo desplazándose cerca de la orilla, con las luces encendidas, sin embargo, pasados unos segundos, se percataron que por el rumbo y la creciente velocidad, eso era imposible.
Los testigos de aquel suceso se preguntaban que podía ser esa cosa cuando un súbito resplandor iluminó el horizonte, seguido de una sorda explosión.
Desde la noche anterior, la fragata HMS “Avenger” y el destructor HMS “Glamorgan” hostigaban las posiciones argentinas con sus cañones de 115 mm, una constante desde el inicio de las hostilidades. El cañoneo no hacía más que aumentar la sensación de asedio sobre el dispositivo de defensa y constituía una seria amenaza para las fuerzas apostadas en las elevaciones próximas a la capital.
¿Qué había ocurrido? ¿Qué había sido aquella extraña luz sobre el mar cortando la obscuridad? ¿Qué produjo la poderosa explosión en el horizonte? 

LAS ACCIONES DEL MES DE ABRIL

El 31 de marzo de 1973, en horas del mediodía, Francisco Franco y Perón se reunieron por primera vez en el Palacio del Pardo. 
Aunque parezca increíble, en todo el tiempo que duró el exilio del líder justicialista, el mandatario español nunca encontró el momento de recibir a quien fuera su salvador, en 1947 cuando su nación se encontraba a punto de sucumbir a un colapso social y una crisis humanitaria sin precedentes, producto del aislamiento y las sanciones a las cuales estaba sometida por las grandes potencias.
El régimen peronista fue el único que mantuvo relaciones con el gobierno fascista de Franco y hasta había intentado dar forma a un eje Buenos Aires-Madrid, que les permitiese hacer frente a esas presiones, pero todo pareció olvidarlo el generalísimo al poner en la balanza sus intereses políticos.
Ese día, Perón llegó acompañado de su esposa, del Dr. Cámpora y el infaltable López Rega, quienes fueron recibidos por el ministro de Asuntos Exteriores, Gregorio López Bravo, el encargado de conducirlos personalmente hasta el salón del encuentro, donde aguardaba un Franco extremadamente sonriente y amigable. Tuvo lugar entonces, un diálogo cordial y relajado durante el cual, en los primeros treinta minutos se trataron asuntos de interés común como las relaciones comerciales, la económica y la política migratorias, pasándose luego a otro salón, donde fue servido un vino de honor.
Al momento de despedirse quedaron ambos en volverse a encontrar y el mismísimo Franco invitó al recientemente elegido Dr. Cámpora a una visita oficial, una vez asumidas sus funciones.

LA SOMBRA DEL JUSTICIALISMO

Perón (derecha) junto al Gral Farrell tras el golpe de Estado de 1943


El 4 de junio de 1943, los temores de Acción Argentina, la agrupación para la cual trabajaba Ernesto Guevara Lynch, se hicieron realidad. Ese día, 8000 efectivos del Ejército, al mando de los generales Arturo Rawson y Elbio Anaya, salieron de Campo de Mayo, la gran guarnición militar al noreste del Gran Buenos Aires, para avanzar sobre la Capital y derrocar al gobierno constitucional del presidente conservador Ramón S. Castillo.
Las tropas se desplazaron sin oposición por el sector suburbano pero al llegar a los límites de del distrito federal, efectivos de la Escuela de Mecánica de la Armada leales al gobierno, abrieron fuego generando un intenso intercambio de disparos que se prolongó por más de una hora y dejó como saldo 30 soldados muertos y otros 100 con heridas de consideración.
Rendido el destacamento naval, los sublevados reanudaron la marcha por la elegante Av. Libertador y al llegar al centro de la ciudad, enfilaron directamente hacia la sede gubernamental mientras eran vitoreados por buena parte de la población. A sabiendas de ello, el Dr. Castillo abandonó la Casa Rosada y después de embarcar en el rastreador “Drummond”, se adentró en aguas del Río de la Plata, en espera de novedades.

LA VISITA DEL PAPA


Mientras la guerra arreciaba en el Atlántico Sur, un hecho especialmente significativo colocó nuevamente al país en el centro de la escena mundial. El 25 de mayo de aquel año, Su Santidad, el Papa Juan Pablo II, anunció su visita a la Argentina, un suceso sin precedentes por no hallarse incluido en la agenda vaticana. 
Era la primera vez que un Vicario de Cristo visitaba el país e, insistimos, una de las pocas ocasiones, por no decir la única, en la que decidía un viaje no planificado, repentinamente y por causas tan específicas.
El mismo 25 de mayo, tres días antes de su parida hacia Londres, el Pontífice le envió una carta al gobierno argentino anunciando su viaje:
A los queridos hijos e hijas de la Nación Argentina: Os escribo por mi propia mano porque siento que debo repetir el gesto paternal del Apóstol Pablo hacia sus hijos, abrazándolos en la Fe. Mi viaje a la capital argentina es un viaje de amor, de esperanza y de buena voluntad, de un padre que va al encuentro de los hijos que sufren.
Al día siguiente llegaron a Buenos Aires, procedentes de Roma, los cardenales Juan Carlos Aramburu y Antonio Primatesta, acompañados por el delegado pontificio, monseñor Aquiles Silvestrini, enviado especialmente por el Sumo Pontífice con instrucciones de confirmar oficialmente su estadía, los días 11 y 12 de junio.

EL GRANO DEL SISTEMA 275: CUANTOS SON ELLOS?

Publicado el 2 jul. 2019
EL ACUERDO DEL COLONIAJE 01:24 
 CELEBRANDO CON LA MADRE PATRIA; LOS FESTEJOS EN LA EMBAJADA DE ESTADOS UNIDOS 09:43 
LA ESTAFA DE LA GENERACIÓN ELÉCTRICA; LOS NEGOCIADOS DE LOS AMIGOS Y LOS PROPIOS 12:13
  TROPAS NORTEAMERICANAS EN MISIONES Y EL JEFE DEL COMANDO SUR EN BUENOS AIRES 18:51
  EMPRESARIOS ARGENTINOS VENDEN MISILES A INGLATERRA PARA INSTALAR EN MALVINAS 24:09
  EL ABORTO EN LA CABEZA DE LOS NIÑOS, LOS PLANES DE DISNEY 27:39
  EL SÍNDROME POST ABORTO; LO QUE SE LES OCULTA A LAS MUJERES 30:07 
 EL NUEVO ORDEN GLOBAL AVANZA, YA SE COMIENZA A APROBAR LA ZOOFILIA 41:58
  LA AGENDA DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL HACE SIGLOS QUE SE PLANIFICO 42:33
  EL MUNDO DE CAMBIEMOS, INCONSULTO Y SECTARIO 51:07 
ENTREVISTA A MARTIN BENEGAS; EL DE MACRI ES EL GOBIERNO MAS LIBERTICIDA DESDE LA DICTADURA 53:39
  LA FARSA DE LOS ALLANAMIENTOS DE ARMAS 1:04:57 
LA PLATA SIN LUZ, HOMENAJE A BATMAN 1:12:10 
EL PLAN ES GLOBAL, LA RESPUESTA DEBE SER GLOBAL 1:13:24
 
 

REBELIÓN POLICIAL

Efectivos de la policía bonaerense, algunos de civil,
abandonan el edificio de la I Unidad Regional luego
de los enfrentamientos con fuerzas militares

(Fotografía: "La Prensa")

El martes 20 de marzo a las 21:00 horas, efectivos de la policía de la Provincia de Santa Fe se auto-acuartelaron en el palacio de la jefatura, exigiendo mejoras salariales. Dada la situación generada a raíz del reclamo, se reforzaron las guardias en las cuatro esquinas que rodeaban la sede policial, el portón principal y los accesos laterales que dan a la calle San Lorenzo, conminándose al personal femenino a mantenerse dentro del edificio o hacer abandono del mismo.
Poco después, el jefe de la repartición, comandante mayor de la Gendarmería Nacional (R) Agustín Feced, se hizo presente para dialogar con los sublevados y tratar de llegar a un entendimiento; lo hizo acompañado por su segundo, el inspector general Ramón Aníbal Basavilbaso y otros altos jefes, pero los intentos que se hicieron fueron inútiles. Los cuadros mantuvieron su postura y eso obligó a solicitar refuerzos al Comando Radioeléctrico y al Batallón de Infantería Motorizada, para cubrir los puestos.
Los agentes exigían una equiparación del sueldo mínimo de $ 115.000 m/n, establecido oportunamente para sus pares de la Policía Federal y una reducción en el 13% de descuento para la jubilación, en proporción similar al de otras actividades.
Como medida de precaución, las autoridades dispusieron el corte del tránsito sobre San Lorenzo y se prohibió la entrada y salida de personas al edificio, salvo el personal de franco que se presentó voluntariamente al servicio. Por su parte, las integrantes del cuerpo femenino decidieron permanecer en el lugar, en cumplimiento de sus obligaciones y los empleados administrativos manifestaron lo mismo.
A las 10 a.m. del miércoles 21, el comando de la Unidad Regional II de Rosario, emitió el siguiente comunicado:

LOS AÑOS FELICES

La barra de amigos en Alta Gracia. Ernesto y Roberto a la derecha, Ana María a la izquierda

Los primeros combates que libró el Che no fueron los que siguieron al desembarco del “Granma” durante la revolución cubana.
Establecidos en la nueva morada, la barra de amigos de los Guevara Lynch creció en número y actividad.
Como hemos dicho en el capítulo anterior, algunos de aquellos chiquillos pertenecían sino al mismo nivel social de ellos, al menos a la alta burguesía y la clase media local, sin embargo, la mayoría provenía del rancherío disperso que se extendía más allá de los límites de la ciudad, casi todos hijos de sirvientas, peones de campo, obreros, empleados del Sierras Hotel o simples jornaleros. Juntos, correteaban por los baldíos, escalaban las sierras, se introducían en los cañaverales y los bosques de espinillos que rodeaba la zona o emprendían largas caminatas, exploraban las viejas minas abandonadas y practicaban diversos juegos, entre ellos futbol, la mancha, las escondidas, el “poliladron”, la rayuela e indios y vaqueros, siempre con el pequeño Ernesto como líder y organizador. Lo más llamativo eran las mujeres, Guevara Lynch incluidas, que se movían a la par de los varones y que no tenían problemas a la hora de correr, patear la pelota y pelear.
Todo era armonía y diversión en tanto no apareciese el “enemigo”, la amenaza constante que asechaba en El Bajo, el sector de escasos recursos donde se movía una pandilla pendenciera y belicosa, que de tanto en tanto subía la loma para atacar Villa Carlos Pellegrini.

GUERRA EN LAS ALTAS CUMBRES (1a. Parte)

Dicen Patrick Bishop y John Witherow en La Guerra de Invierno:

Dos días después de la toma de Goose Green el general Moore había dicho en Puerto San Carlos que esperaba que sus fuerzas estuvieran en posición para el ataque final sobre Puerto Stanley el 6 o 7 de junio1.
Los británicos pensaban que la embestida final sobre la capital de las islas iba a ser rápida pero sus pronósticos resultaron demasiado optimistas. Los sucesos del 8 de junio mostraron que la Argentina todavía podía dar pelea, contrarrestar cualquier intento de desembarco y demorar el avance sobre la capital del archipiélago. Sin embargo, la estrategia de sus generales era en extremo limitada y sus fuerzas peligrosamente imprudentes. Según los mencionados autores:
Los argentinos de Puerto Stanley eran increíblemente descuidados a veces. Un día un observador vio a un camión de suministros estacionarse cerca de unas trincheras […] en las afueras de Puerto Stanley y, en sus propias palabras: "El camión abrió sus puertas, los soldados salieron de las trincheras para recibir la comida y nosotros comenzamos a dispararles. Era algo tan impersonal que nosotros simplemente estábamos sentados allí bombardeándolos"2.
Dueños de las alturas próximas a la capital, los británicos creían a sus oponentes desgastados e incluso desmoralizados tras la derrota de Prado del Ganso pero Bahía Agradable los obligó a demorar el asalto, limitándolos a efectuar patrullas nocturnas y bombardeos a distancia. Recién entre el 10 y el 11 de junio, el alto mando decidió iniciar la acometida final.

ELECCIONES BAJO ATAQUE

Noche del 11 de marzo de 1973. La fórmula
Cámpora-Solano Lima se alza con el triunfo

El 8 de marzo de 1973, a solamente tres días de las ansiadas elecciones presidenciales, una camioneta se detuvo en el edificio de Guido y Agüero, donde tenía su residencia Héctor Ricardo García, propietario del diario “Crónica” y el canal Teleonce. De ella bajaron tres hombres, quienes de inmediato, procedieron a descargar sobre la vereda media docena de cajas de whisky.
Los individuos tomaron los bultos e ingresaron al hall (el portero no se encontraba), para dirigirse directamente al ascensor. Una vez dentro oprimieron el botón Nº 15 y mientras se elevaban, intercambiaron unas pocas palabras en voz baja.
Cuando el elevador se detuvo, sus ocupantes salieron al pasillo y caminaron hacia la puerta del apartamento para tocar el timbre. Uno de ellos apoyó las cajas en el suelo y bajó hasta el piso 14º, para ubicarse en el entrepiso y vigilar desde ahí. Eran las 08:30.
Como nadie atendía, sus compañeros volvieron a tocar y entonces sí, una voz somnolienta preguntó al otro lado quién era.
-Traemos un presente para el señor García.
-Pero yo no puedo abrirle –respondió la persona algo nerviosa.
Era una de las dos mucamas que trabajaban en la casa del empresario.
-Lo manda el señor intendente, Montero Ruiz. Aquí le paso su tarjeta.
El sujeto se inclinó y deslizó por debajo el impreso; casi enseguida, se escuchó ruido de llaves e inmediatamente después, la puerta se abrió.
-Pasen –dijo la mujer señalando el piso- Dejen las cajas ahí.
 

LA TIERRA PROMETIDA


Estancia Jesuítica de Alta Gracia, hoy museo
 Alta Gracia es una pequeña ciudad serrana, próxima a la capital cordobesa, cuyos orígenes se remontan el siglo XVII, cuando los primero padres jesuitas llegados a la región, levantaron una estancia con el propósito de trabajar la tierra y dar impulso a la actividad ganadera.
Se encuentra asentada sobre un amplio valle, rodeada de cerros no demasiado altos, que constituyen uno de los paisajes más bellos y pintorescos de la provincia. La región estuvo habitada por los comechingones, tribu pacífica, cuyos individuos, de baja estatura y escasa talla, vivía de lo que producía la tierra y construían sus viviendas en cuevas que cerraban con aberturas de piedra que recordaban vagamente a las construcciones diaguitas y calchaquíes.
Después de tomar contacto con los sanavirones, que descendieron pacíficamente del norte, aquel pueblo aprendió los rudimentos del cultivo por riego y la cría de llamas, alpacas y vicuñas, sin descuidar otras actividades como la caza y la pesca.
Hay quienes sostienen que la región recibió influencia de los evolucionados pueblos del noroeste, con quienes practicaron un rudimentario intercambio comercial y que por breve espacio de tiempo cayó bajo el yugo de los incas, de ahí la denominación “Cosquín” para una de sus comarcas, que significa algo así como “Cuzco pequeño”.

OPERACIÓN GIBRALTAR

Portada de la revista española "Cambio 16"

La noche del 1 de noviembre de 1974 dos automóviles que circulaban con sus luces apagadas se detuvieron muy cerca de la guardería Sandymar, sobre el arroyo Rosquete, contiguo al río Luján, en la norteña localidad de Tigre. Se trataba de un Dodge Polara azul metalizado y un Torino 380 naranja, con techo vinílico negro, en los que viajaban cinco individuos, todos ellos integrantes de los Grupos Especiales de Combate (GEC) de la organización subversiva Montoneros, que desde 1970 hacía la guerra al gobierno nacional.

Lo integraban Horacio Mendizábal, jefe del grupo, Roberto Cirilo “Nacho” Perdía, Norberto “Beto” Ahumada y dos expertos en buceo, el “Gordo” Alfredito y “Pipo”, comandos anfibios de la agrupación.


Los terroristas se disponían a asestar un golpe demoledor en el marco de la guerra que habían reiniciado tras su regreso a la clandestinidad. Perón había fallecido en el mes de julio, luego de desatar una feroz ofensiva en su contra y bajo el mandato de su viuda la misma recrudecía con mayor violencia. El objetivo era el comisario Alberto Villar, uno de los creadores de la temible Triple A, agrupación parapolicial de extrema derecha organizada por el todopoderoso ministro de Bienestar Social José López Rega a instancias de Perón, para combatir a las agrupaciones insurgentes. Villar, escogido personalmente por el líder, se había tornado una figura emblemática y su eliminación constituiría un mensaje contundente para el gobierno y una prueba de la capacidad militar de la agrupación.

COPAMIENTO DEL BATALLÓN DE COMUNICACIONES 141

Frente del Batallón de Comunicaciones 141 después del copamiento
(Imagen: "La Razón")

La madrugada del 18 de febrero de 1973, Enrique Gorriarán Merlo consultó su reloj y al ver que eran las 0:30, le ordenó a su gente revisar las armas y abordar el automóvil que aguardaba estacionado afuera. Lejos de allí, en otros puntos de la ciudad, los jefes de sección hacían lo propio, impartiendo órdenes mientras repasaban en su mente los pasos a seguir.
Como era domingo y hacía calor, las calles aún se hallaban pobladas, el tránsito era considerable y por ser época de vacaciones, se observaban paseantes por todas partes, por lo que iba a ser imperioso moverse con cautela para no llamar demasiado la atención.
Bajo un cielo despejado, sin luna, los cuadros se pusieron en marcha, tomando diferentes rutas en dirección al objetivo. Algunos lo hicieron por la Av. Pablo Ricchieri, otros por Ambrosio Olmos, los más cruzando el Suquía, para aproximarse desde el norte por Hipólito Yrigoyen, Paraná y el Boulevard Junín1, hasta alcanzar los puntos de reunión, desde donde el plan, seguirían su avance a pie.
Era la Compañía “Decididos de Córdoba” que se lanzaba al ataque dividida en seis pelotones: “29 de Mayo”, “Che Guevara”, “Lazcano-Polti-Taboada”, “Jorge Luis Sbedico”, “Ramiro Leguizamón” y “Martínez-Ferreira”, cuarenta hombres luciendo uniformes militares, que desde las 12:00 del día anterior permanecían acuartelados en sus respectivos locales operativos.

INFANCIA ITINERANTE




En brazos de sus padres
Fueron pocos los recuerdos que Ernesto Guevara Lynch de la Serna conservó de Misiones. Solo alguno que otro pantallazo como la casa al borde de la barranca, la selva tupida, el río, los animales, los paseos por los arroyos a bordo del “Kid”, las cabalgatas junto a su padre y su niñera Carmen lavando la ropa en la orilla, como se acostumbraba hacer en su aldea natal de Galicia.
Y no podía ser de otro modo ya que la inconstancia de sus progenitores llevó a la familia a un nuevo destino.
Celia, como ya se ha dicho se hallaba en otra vez y eso decidió al matrimonio a regresar a Buenos Aires, tal como ocurrió cuando el nacimiento del pequeño Ernestito.
La idea era dirigirse a Posadas en el “Kid” y allí abordar el vapor que los llevaría a la Capital Federal pero como Curtido, el capataz paraguayo, había fundido el motor el día previo a la partida, debieron remontar los dos kilómetros el Paraná a remo, para llegar a Puerto Caraguatá antes de que el viejo “Iberá”, levase anclas.
Tuvieron suerte. Después de remar cerca de cuatro horas bajo un sol infernal, con Celia quejándose por lo bajo y abanicándose frenéticamente en el interior de la cabina y su marido lanzando esporádicas imprecaciones, cubrieron la distancia a tiempo y a las 11 de la mañana, arrimaron la lancha al vapor para pasar a la cubierta con la ayuda del capitán y algunos marinos.
La hazaña tuvo un final feliz, no solamente por el titánico esfuerzo realizado por Guevara Lynch, Curtido y Emilio Skpposted, un amigo brasilero que llevaban como pasajero, sino también porque el aludido capitán, que los conocía, los vio venir a lo lejos y los esperó.

LOS KELPERS BAJO EL DOMINIO ARGENTINO

Mucho se habló de lo bien que los argentinos trataron a los malvinenses durante la ocupación, constituyendo este uno de los argumentos más esgrimidos por militares, historiadores, periodistas y participantes de los hechos; sin embargo, relatos y testimonios surgidos a lo largo de los años fueron mitigando esa versión, dejando entrever sucesos que se ignoraban.
No todo fue color de rosa para los habitantes de las islas después de la invasión.


Si bien es verdad que el general Menéndez, por expresa recomendación de la Junta, puso todo su empeño en que a los isleños se les diese un trato correcto, se respetasen sus costumbres, se atendiesen sus necesidades y por sobre todo, no se violase su propiedad, ello se debió a la necesidad de mostrar al mundo dos cosas: lo “benévolo” y “conveniente” que iba a resultarle el dominio argentino a los nativos y lavar la pésima imagen que las FF.AA. tenían con respecto al tema de los derechos humanos. “Somos buenos, miren como tratamos a nuestros hermanos isleños”, era la idea.

"No lo conozco". Del Iscariotismo a la Apostasía, por Antonio Caponnetto TLV1

Publicado el 1 may. 2017
Especial TLV1 N° 11 - "No lo conozco". Del Iscariotismo a la Apostasía, por Antonio Caponnetto TLV1 y Ediciones Detente, presentan al Dr. Antonio Caponnetto, en la presentación de su último libro "No lo conozco". Del Iscariotismo a la Apostasía... "¿Es la cabeza de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, o el cabecilla de la Iglesia Traicionada?" Sería esta la primera, capital y suprema duda que habrían de plantearle los cardenales y los bautizados todos a Jorge Mario Bergoglio.
 

El liberalismo según el Padre Leonardo Castellani




El liberalismo según el Padre Castellani. Conferencia

Ofrecemos aquí el vídeo y el texto de la conferencia dictada el 28 de Junio de 2019, en la Asociación de empleados de comercio de Rosario gracias a la la invitación del Instituto Estrada de esa ciudad.
Que no te la cuenten…
P. Javier Olivera Ravasi, SE


El liberalismo según el Padre Leonardo Castellani
R.P. Dr. Javier Olivera Ravasi, SE

Hay entre las ideas modernas ciertos postulados que tanto se han impregnado en nuestros puntos de vista, en nuestras costumbres y en nuestros pensamientos que, por momentos, resultan muy difíciles de descubrir. Uno de ellos es la ideología liberal de la cual nadie está exento.
El término “liberalismo” arrastra consigo una equivocidad y una confusión semántica pocas veces advertida. “Liberal” puede llamarse tanto al hombre generoso como a la mujer sin pudor; “liberal” puede ser tanto una teoría socio-económica como un católico que quiere vivir su religión “como él la siente”.
“Liberal” puede ser alguien de derecha o alguien de izquierda, si entendemos por esto, que ambos son “progres” que rechazan todo lo que existió antes de que ellos llegasen al mundo.

"A Bergoglio los argentinos le conocen mejor" (Antonio Caponneto)

Publicado el 22 abr. 2018
Muy interesante opinión de este historiador católico Antonio Caponneto al respecto de Francisco Bergoglio ("Papa Francisco"). Francamente, escuchando a una persona católica que habla de santidad, arrepentimiento, no menciona la idolatría y conoce la Biblia y los mandamientos de Dios, me ha llegado la voz del Espíritu Santo diciendo "no me importa cómo se llamen siempre y cuando cumplan mis mandamientos y reciban mi Espíritu". Me ha dado mucha alegría poder escuchar a este hombre y ver que en la iglesia católica también hay un pequeño remanente de fieles que siguen a Jesucristo y cumplen los mandamientos de Dios. Sin el Espíritu Santo y sin nacer de nuevo, como sabemos, eso es imposible.