martes, 7 de mayo de 2013

ARGENTINA MADURA O DESAPARECE


Los hijos y los hijos de los hijos nos están mirando...
 

Y lo otro que resulta difícil de imaginar es a una presidente gobernando durante dos años y medio en una situación de aislacionismo total, mientras no acierta una sola medida para corregir rumbos errados, y mientras le están pasando por TV con lujo de detalles la forma en que ella misma se ha robado una fortuna difícil de mensurar.
La democracia argentina enfrenta su prueba más severa, en 30 años.
Las evidencias sobre el robo perpetrado por el Grupo Económico Kirchner (GEK) desde el año 2003, se acumulan de manera cotidiana, e implican de forma directa a la presidente de la nación, Cristina Kirchner.
Comienza un tiempo de decisión trascendental, donde el conjunto de la nación deberá decidir si se instala de una vez y para siempre la cordura, o si la Argentina terminará siendo un país fallido. La justicia No es casual el avance de la presidente sobre la justicia. Ahora el gran público comienza a entender un poco más por qué motivo se busca tomar el control de la misma, y al mismo tiempo eximir al funcionario público de responsabilidades  mayores durante su gestión. Se busca, simplemente, impunidad. En realidad el kirchnerismo venía llevando las cosas con otros tiempos, de modo  tal de poder hacer un soft landing hacia 2015, y retirarse con una justicia adicta y poco afecta a la investigación de sus fechorías. Hay que decir que Jorge Lanata, exhibiendo masivamente la montaña de  corrupción, cambió dramáticamente los tiempos no solo del kirchnerismo sino de la política nacional toda. El Pj ha apresurado una conformación de mínima, porque lo que se esperaba fueran 2 años de tarea parlamentaria y salida del modelo, está precipitando hacia la presión popular por un juicio político y confiscación de bienes. Dicho de otra manera. Lanata hizo que el Pj debiera estructurarse para, eventualmente, gobernar un país acéfalo. Se nos dirá que es imposible el juicio político, a causa de las mayorías parlamentarias que ostenta el kirchnerismo, y la respuesta es: Hoy Sí. Pero si la justicia avanza como corresponde, inevitablemente llegará el momento de las deserciones. Se le puede exigir obediencia debida a los parlamentarios propios durante años, pero lo que no se les puede exigir es que caven su propia tumba y se introduzcan dentro.
En este marco se inscribe la posición de un importante grupo de jóvenes fiscales, que abogan por un mani pulite nacional y popular. Es decir, ese imprescindible "Nunca Más" de la corrupción del que nosotros hablamos desde hace años.
Hay que entender también, que hace ya tiempo los USA bajaron línea acerca de la necesidad de detener la corrupción en América Latina. Porque entre el  financiamiento del eje neocomunista de Hugo Chávez, la libre circulación e  instalación de carteles del narcotráfico, y gobiernos tan demencialmente corruptos como los de Lula y los Kirchner, la región toda viene corriendo el riesgo de convertirse en inviable.

  "Entre el  financiamiento del chavismo, el narcotráfico, y la corrupción, la región corre riesgo de tornarse inviable"
Por eso la salida de Zelaya de Honduras, por eso la rápìda salida, casi sin protesto, de Lugo en el Paraguay, por eso Dilma y el mensalão, enjuiciando a funcionarios propios y pudiendo mandar a la justicia al mismísimo Lula, incluso. La Argentina debe, en los momentos en que más comprometido se encuentra su  sistema judicial, sostenerlo a ultranza para que acometa la tarea más difícil : Juzgar a los funcionarios kirchneristas, incluyendo a la mismísima presidente de la nación.  Como se observa, se va conformando un panorama de todo o nada. La Democracia Decíamos, en artículos anteriores, que la democracia argentina estaba en deuda  con la gente, porque los logros de estos 30 años fueron menores, en comparación a lo esperable, y frente a todo lo negativo que se forjó. Que la corrupción es la madre de todos los males, también se ha dicho hasta el  cansancio. Y es en ese contexto donde debe ubicarse al Watergate Kirchnerista. Hay que interpretar al kirchnerismo como el tsunami que rebalsó el mar de la   corrupción.
"Hay que interpretar al kirchnerismo como el tsunami que rebalsó el mar de la corrupción."
 
 

Aunque todo esté aún bastante confuso, aunque la instalación del tema en la población no sea todavía genuinamente masiva, (como para desencadenar una  repulsa generalizada), está claro que aquí no puede hacerse la vista gorda ante lo acontecido. Porque si se minimiza y se oculta lo que ha hecho el grupo Kirchner, la democracia misma ya no tendrá demasiado sentido de ser exhibida como el más apto de los sistemas de gobierno. La habremos defaulteado también, y ya no seremos país, ni república, ni nada.
Porque estaremos mostrándole al mundo y, lo peor, a nosotros mismos, que en este sitio cualquier loquito con plata compra una candidatura y se roba, durante más de una década, la nación. Porque habremos fracasado por derecha y por izquierda, con civiles y con militares, y habiendo tenido relaciones carnales ya con todo el mundo. Los hijos y los hijos de los hijos nos están mirando atentamente. Esperan que  estemos a la altura de las circunstancias para dejarles un país que merezca ser  vivido. Habrá que ver si, finalmente, era verdad que había un pueblo digno en este sitio. Fabián Ferrante