DESESPERADOS, BUSCAN SALVARSE Y NO DEJAR NADA EN PIE
(La República en peligro inminente)
por Alfredo Raúl Weinstabl
alfredo@weinstabl.com.ar
Cada día que pasa el oficialismo, sin objetivos y sin rumbo, va
mostrando su verdadera esencia. Ya no les importa disimular ni fingir su
principal meta: aferrarse a toda costa al poder, utilizando cualquier
medio.
El ropaje democrático y las banderas enarboladas durante casi un década,
van cayendo una a una, dejando ver clara y indudablemente la verdadera
naturaleza del kirchnerismo: un gobierno poco y nada democrático,
autoritario y personalista, pero además, completamente incapaz e
incompetente.
Y ese bastardo objetivo, cada vez más evidente ante todos los
argentinos, que ve y siente en carne propia la proximidad del naufragio
de este inexistente, pero a la vez tantas veces proclamado "modelo",
que nos conduce a la negrura de un oscuro y cada vez más profundo
abismo.
Las banderas tantas veces presentes en los verborágicas discursos de la
presidente Fernández, ya mueven a risa si no fueran tan dramáticos: los
"Derechos Humanos" consistió simplemente en agitar los fantasmas del
pasado, que como una dosis de veneno fue alimentando el rencor, odio y
resentimiento, a la vez que se convirtió en una fuente casi nagotable de
desmedida y escandalosa corrupción.
La "distribución de riqueza" no solo no redujo la distancia entre los
más ricos y más pobres, sino, la aumentó. Fundamentalmente, teniendo en
cuenta los "amigos del poder". También ello constituyó una fuente de
desvergonzada corrupción.
La "institucionalidad" que la mandataria prometió varias veces en
incrementar, desde antes de asumir la primera magistratura y varias
veces durante su mandato, prácticamente va desapareciendo totalmente en
este "unicato" y destruyendo las bases de lo que debe ser una República.
Los "servicios públicos" se fueron degradando a lo largo de todos estos
años, absorbiendo enormes y millonarias sumas de dinero de los
contribuyentes en formas de subsidios sin control y supervisión,
constituyendo también en una fuente casi inagotable de corrupción.
Viajar en transportes públicos hoy día, significa prácticamente poner en
riesgo la vida por la obsolescencia del material.
Las "nacionalizaciones y estatizaciones", tales como Aerolíneas
Argentinas o YPF, realizados por la presidente, fueron verdaderos y
estruendosos fracasos que también arrojan enormes y multimillonarias
pérdidas del erario público.
La inseguridad de la sociedad argentina por el sistemática denigración y
destrucción de las Fuerzas Policiales y lo que es más grave aún,
nuestro país, el octavo en el mundo en superficie territorial, sin
FF.AA. en capacidad de defender nuestras inmensas riquezas.
Hoy sin tapujos y sin disimulo quieren arrasar con lo poco que queda de
este burdo experimento político iniciado por el perverso "matrimonio" en
el año 2003.
Pero lo más grave de este mal llamado "modelo", entre muchos otros, que
sería muy largo de enumerar, a semejanza de Venezuela, ha polarizado a
la población. Prácticamente los argentinos están en dos bandos
antagónicos e irreconciliables.
El pasado vuelve ser traído una y otra vez sobre el tapete causando una
permanente irritación y hartazgo en la ciudadanía. Toda la gestión del
gobierno se aleja cada vez más de la paz social.
El estancamiento político y la ausencia de paz social en la Argentina
están reflejados en una excelente frase de la escritora Françoise Sagan;
"para abrir las puertas al futuro es necesario cerrar las ventanas al
pasado".
Hay que saber cuándo una etapa llega a su fin. Cuando se insiste en
alargarla más de lo necesario, se pierde el sentido de la construcción
del desarrollo del porvenir.
El centro de gravedad del esfuerzo se pierde en la nada. Poner fin a un
ciclo, cerrar puertas, concluir capítulos…, lo importante es dejar en el
pasado aquellos hechos que ya pertenecen a la historia.
Por otro lado la economía del país se ha convertido en un verdadero
laberinto sin salida. Cuatro o más personajes que crean las medidas y
disposiciones económicas, muchas francamente opuestas entre si. Estos
personajes, sin la aptitud y condiciones adecuadas, o tal vez también
sin el valor personal de decirle a la presidente que de esta manera es
imposible arribar a un buen puerto.
Pero ahora entre las tantas acciones sin sentido y desprovistos de toda
racionalidad (obviamente me refiero al sin sentido y racionalidad para
afianzar la República), arremete contra uno de los Poderes de la Nación.
el Poder Judicial y particularmente la Corte Suprema de Justicia.
En su falso y erróneo concepto de lo que es la República aducen que los
tres poderes deben estar en sintonía y acompañar las decisiones del
Ejecutivo.
Especialmente la "Dra." Fernández debería releer a Montesquieu, quien
claramente expresó que la mejor alternativa para garantizar las
libertades individuales era el sistema republicano, pero con el
requisito de que el gobierno tuviera tres poderes independientes.
Está claro que desconocen, adrede, el sistema de balance, equilibrio y
contrapesos previsto en nuestra Constitución.
Se deduce claramente, en esta absurda maniobra, cuál es la finalidad de
esta arremetida y nuevo factor de discordia nacional. Pero por su
extensión será reflejada en un próximo artículo.
Mientras tanto el país cada vez retrocede más en el concierto de las
Naciones. Ya sin disimulo, otros países, inclusive nuestros vecinos y
amigos reflejan nuestras inconsistencias y prácticamente se nos ríen en
la cara por torpezas cada vez más absurdas y desprovistos de la más
mínima lógica.

