domingo, 5 de mayo de 2013

HAYDEE LONGONI, UNA LEAL E INCANSABLE LUCHADORA


Esta semblanza de nuestra amiga fallecida reemplaza a la nota que sobre “Actualidad Artística y Cultural” estaba preparando su hija Silvia.

El lunes 3 de enero falleció nuestra compañera y amiga Haydée Frizzi de Longoni a los 99 años de edad.
Había nacido el 8 de de diciembre de 1911.
Fue historiadora, docente universitaria, escritora prolífica y, por sobre todo, militante política de una acrisolada lealtad. Le tocó en suerte ser una de las colaboradoras iniciales de Eva Perón (1946) y una de las últimas asesoras de Isabel Perón (1984).
Doctora en Historia por la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, Haydée fue profesora titular de la cátedra de Historia de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA y de su homónima de la Universidad Nacional del Litoral. Formó parte del Consejo Nacional Universitario, fue decana de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata y decana de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Católica de la misma ciudad. Presidió el Fondo Nacional de las Artes en el período 1975-1976, fue miembro de número del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, miembro correspondiente de la Academia de Artes y Letras de La Habana, Cuba, y presidenta del Instituto Dorreguiano.
Fundadora y secretaria de la Asociación de Escritores Argentinos (ADEA), publicó numerosos libros, entre ellos: El motín de Tagle y la asonada del 19 de marzo de 1823, en 1942; Rivadavia y la reforma eclesiástica, en 1947; Rivadavia y la economía argentina (la más completa y seria denuncia de los negociados de ese gobernante unitario) en 1947, y Las sociedades literarias y el periodismo, en 1947.
En 1948 vieron la luz sus opúsculos: “Rivadavia y la mujer en la historia argentina”, “El gaucho y su trascendencia en la historia de la economía argentina”, “Historia económica e interpretación económica de la historia” y su serie de notas “Universidad y revolución” (“Los universitarios argentinos y el coronel Perón”, “La mujer universitaria y el coronel Perón”, “La mujer argentina y la fórmula Perón-Quijano”, “La mujer argentina y las conquistas sociales”, “Las mujeres universitarias y la cultura argentina”, “La mujer argentina y la revolución social”, “El doctor Ramón Carrillo y la revolución social” y “En el Día de las Américas”) en las que expuso las razones de su apasionada opción por el peronismo.
Arturo Jauretche la distinguió como “la primera mujer historiadora revisionista de la República Argentina”.
En 1946 comenzó su militancia en el peronismo. En febrero de ese año organizó el primer acto político femenino en el Luna Park, en el que Evita hizo su debut como oradora en una tribuna partidaria. También en 1946 fundó, por encargo del doctor Ricardo Guardo, la Asociación de Mujeres Universitarias Peronistas  Durante la presidencia de Perón, integró la estructura de la Secretaría de Control de Estado, fue colaboradora de Ramón Carillo y redactora del Primer Plan Quinquenal en partes fundamentales referidas a la salud, la educación, la niñez y la mujer. Más tarde, tras la desaparición de Evita, el propio Perón le encomendó la constitución de la Orden Hermanas de Eva Perón, que apuntada a promover la unión de las mujeres latinoamericanas.
Vinculada al entonces coronel Perón durante los comienzos de la gestión de éste al frente de la Secretaría de Trabajo y Previsión, colaboró en la redacción de las primeras normas dictadas en esa época acerca del trabajo femenino.
Tras el golpe militar de 1955, fue violentamente separada de cátedras ganadas por concurso, incluso en épocas anteriores al peronismo, y perseguida por grupos adictos al nuevo régimen. Se incorporó entonces a la denominada resistencia peronista y junto con su esposo se convirtió  en una de las estafetas habituales de la correspondencia reservada que enviaba Perón desde el exilio.
En 1973, el nuevo gobierno constitucional hizo justicia con Haydée y le restituyó las cátedras de las que había sido despojada dieciocho años antes.
Las turbulencias desatadas tras la muerte de Perón la llevaron a abandonar su “refugio docente” e incorporarse al Comando Isabel Perón y a ejercer comisiones de intervención y normalización en diversas casas universitarias.
Fue estrecha colaboradora de Ítalo Argentino Luder en la campaña presidencial de 1983. Similar papel volvió a ejercer en 1999 con Eduardo Duhalde.
En diciembre de 1983, Haydée fue designada por Isabel Perón como integrante de la Comisión de Enlace, cuya función fue preparar políticamente el viaje que la ex presidente constitucional, derrocada por el golpe del 24-3-76, decidió realizar a la Argentina, luego de estar siete años y medio prisionera en condiciones vejatorias y posteriormente exiliada en Madrid por los militares. Isabel Perón realizó ese viaje para asistir a la asunción del nuevo presidente constitucional Dr. Raúl Alfonsín y respaldar la estabilidad institucional del país. En mayo de 1984, Isabel Perón designó un nuevo Comando Superior del Movimiento Peronista, y volvió a distinguir a Haydée nombrándola integrante de ese alto cuerpo de conducción.
Vivió luchando por su patria. Murió pensando en su patria.