La devastación moral del cristinismo desgasta la política. Preparativos para la sucesión de radicales, macricaputistas y peronistas de la resistencia.
sobre Informe de Consultora Oximoron
Redacción Final Carolina Mantegari
especial para JorgeAsísDigital
Redacción Final Carolina Mantegari
especial para JorgeAsísDigital
Introducción Hacia las alternativas de sucesión
La debacle moral del oficialismo arrastra en su totalidad a la actividad política.
El cristinismo se cuece precipitadamente en la salsa del Sistema
Recaudatorio de Acumulación (que el Portal describe desde hace ocho
años).
Entonces Oximoron considera prioritario atender las alternativas de sucesión. Aunque sean módicas. O a veces cómplices.
Una alternativa atraviesa la principal fuerza de oposición. La Unión Cívica Radical. Aquí fue anticipada en “Sanz, Cobos y la chapa de opositor” (cliquear).
Trátase de la prematura candidatura presidencial de Ernesto Sanz,
que supo entusiasmar inútilmente a determinados empresarios. Hasta la
decepción.
Sin embargo alrededor del senador Sanz, otra vez, se pone en
movimiento el esqueleto en retroceso del radicalismo. Para aportarle
fibra. Para dejar al costado a Ricardo Alfonsín, el que precisamente
madrugó a Sanz en 2011, y hoy siente postergado su lícito deseo de
revancha.
Sólo resta aguardar la probable victoria de Cleto Cobos, a los
efectos de agitar la monotonía del partido centenario, en la lucha
interna.
Entre dos mendocinos.
La otra alternativa que se prepara -y que Oximoron estudia- alude
al peronismo de la resistencia. O disidente. Que debe superar la
tristeza de aquel Peronismo Federal.
La Banda de los Cuatro (que ya son cinco, con la dama) coloca en la mesa algo más que una fotografía.
Osiris Alonso D’Amomio
Director- Consultora Oximoron
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Es la señora Claudia Rucci. Aporta la simbología explícita. Rucci impugna, con el peso de su atractiva presencia, la vigencia del neomontonerismo oral. La Revolución Imaginaria que sirve de manto al objetivo exclusivamente recaudador.
Los cuatro, más la dama, se “encuentran listos para avanzar hacia el futuro”. Consta en el texto meloso de la solicitada que emerge como pretexto.
De todos modos, que las cuatro trayectorias se hayan juntado es, de por sí, significativo.
Hugo Moyano, El Charol. Es el mismo dirigente sindical que le cuidó
la calle al kirchner-cristinismo. Y le aportó la tentación del
proletariado, durante ocho años. Mientras Néstor Kirchner, El Furia, se
lanzaba a la aventura de la acumulación de poder, que era, en su
estética, el dinero. Muchísimo dinero.
Como buen astuto, Moyano tampoco podía ignorarlo.
Como buen astuto, Moyano tampoco podía ignorarlo.
El Charol aporta a La Banda de los Cuatro (que son cinco) el
sustancial encanto de la negritud. Lo suma a la prepotencia del
proletariado en movimiento. Factores indispensables para completar
cualquier mesa de construcción popular.
Aparte, Moyano se destaca, junto con Gerónimo Venegas y Luis Barrionuevo, como la máxima garantía de fiscalización electoral.
Para una elección donde es infinitamente más decisivo contar los votos, que juntarlos.
Aparte, Moyano se destaca, junto con Gerónimo Venegas y Luis Barrionuevo, como la máxima garantía de fiscalización electoral.
Para una elección donde es infinitamente más decisivo contar los votos, que juntarlos.
Tampoco
Lavagna podía desconocer –como Moyano- el latrocinio que se
estructuraba desde Planificación. Con los colosales pozos negros que
tenían que ver con el tramo de la vivienda, que regenteaba El
Neolopecito, de la energía, que remite a la catástrofe anunciada de
Enarsa, o a la orgía subsidiada del transporte, las obras viales que se
manejaban desde la cortada Carabelas. Y otras pústulas aún no tratadas
de “la gestión”.
“Desastres seriales del gobierno trivial”, que lo mantuvo a Lavagna, como ministro de Economía, durante el primer tramo. “Desastres” que perfectamente podían pasar inadvertidos para el pueblo por “la complacencia cómplice de los grandes medios de comunicación”. Que con su silencio acompañaban.
“Desastres seriales del gobierno trivial”, que lo mantuvo a Lavagna, como ministro de Economía, durante el primer tramo. “Desastres” que perfectamente podían pasar inadvertidos para el pueblo por “la complacencia cómplice de los grandes medios de comunicación”. Que con su silencio acompañaban.
Francisco de Narváez, El Caudillo Popular, es el indemne
supermercadista de La Banda. Se destapó con el triunfo impactante sobre
Kirchner, en 2009.
Por último, José Manuel De la Sota, El Cordobés Profesional, retomó la conducción de una de las provincias más importantes.
Reducir el encuentro a una mera fotografía, sin atribuirle la
gravitación política, es algo más que un acto de mezquindad. Es un
error.
Sobrevaloración y naufragios
Procede de dos naufragios y de una sobrevaloración.
Primero naufragó, en 2007, cuando confirmó su condición de “peronista ideal para los radicales” (llamativamente emerge hoy como el peronista ideal del macricaputismo).
Después
La Esfinge naufragó en aquel deplorable paseo por los jardines de
Olivos. Con El Furia. Fue quien lo introdujo, de la mano, en la trampera
de la portada de Clarín. Diario que, en el verano de 2008, no mentía.
Aún le respondía, con lealtad comercial, a Kirchner, al que llamaban El
Presi. Gracias, sobre todo, a la penetración intelectual de Alberto
Fernández, El Poeta Impopular.
Con su sagacidad proverbial, El Poeta inducía los títulos a “El Colorado”. Cuando solía privilegiar a Magnetto, con las primicias.
Con su sagacidad proverbial, El Poeta inducía los títulos a “El Colorado”. Cuando solía privilegiar a Magnetto, con las primicias.
La sobrevaloración, en cambio, a La Esfinge le cayó del cielo. Superó
los naufragios. Merced, ahora, a la desertificación de dirigentes que
se registra en PRO, expresión institucional del macricaputismo.
Es la fuerza futurista que mantiene, como máximo cuadro, a Mauricio Macri, El Niño Cincuentón.
Es la fuerza futurista que mantiene, como máximo cuadro, a Mauricio Macri, El Niño Cincuentón.
“Estamos”
Hoy Macri es el protagonista fundamental del engendro literario
todavía irreconocido, que debería ser la sensación de la feria del
Libro.
Texto que debería ser leído obligatoriamente por la población entera. Para cerciorarse de la superioridad moral del PRO.
Trátase del libro colectivo “Estamos”, que fue preparado por la deliciosa inspiración de Marcos Peña, otro valiente que también “avanza hacia el futuro”. Junto al filósofo Alejandro Rozitchner. Ampliaremos.
Texto que debería ser leído obligatoriamente por la población entera. Para cerciorarse de la superioridad moral del PRO.
Trátase del libro colectivo “Estamos”, que fue preparado por la deliciosa inspiración de Marcos Peña, otro valiente que también “avanza hacia el futuro”. Junto al filósofo Alejandro Rozitchner. Ampliaremos.
Al cierre del despacho tal vez se anuncie el acuerdo de Lavagna con el macricaputismo.
Para que cierre Lavagna como primer senador de Macri, pero en representación de “Fe”.
Es -Fe- el partido que Gerónimo Venegas construye para sí mismo. A los efectos de mostrarle al país que el Momo es también un estadista atribulado.
En condiciones de imaginarse -Venegas- entre los presidenciables de 2015. Como De la Sota, Scioli, Moyano, Macri, Binner, Massa, Cobos y Sanz.
Para que cierre Lavagna como primer senador de Macri, pero en representación de “Fe”.
Es -Fe- el partido que Gerónimo Venegas construye para sí mismo. A los efectos de mostrarle al país que el Momo es también un estadista atribulado.
En condiciones de imaginarse -Venegas- entre los presidenciables de 2015. Como De la Sota, Scioli, Moyano, Macri, Binner, Massa, Cobos y Sanz.
Si aún no se anunció la fórmula Lavagna-Michetti, de ningún modo es
por los obstáculos que presenta el empeño de “avanzar hacia el futuro”.
Ocurre que La Esfinge, según nuestras fuentes, pretende poner dos diputados nacionales. Y tres concejales, entre los primeros quince. De los apodados “legisladores de la ciudad”.
Por su parte El Niño Cincuentón, aunque se reunió últimamente con tres exponentes de La Banda de Los Cuatro, se quedó afuera de la fotografía inaugural de Córdoba.
Para algarabía del Cuarto. Francisco de Narváez, El Caudillo Popular. Por los prejuicios fundamentados que se trataron en “Tragicomedia de Mauricio y Francisco” (cliquear).
Ocurre que La Esfinge, según nuestras fuentes, pretende poner dos diputados nacionales. Y tres concejales, entre los primeros quince. De los apodados “legisladores de la ciudad”.
Por su parte El Niño Cincuentón, aunque se reunió últimamente con tres exponentes de La Banda de Los Cuatro, se quedó afuera de la fotografía inaugural de Córdoba.
Para algarabía del Cuarto. Francisco de Narváez, El Caudillo Popular. Por los prejuicios fundamentados que se trataron en “Tragicomedia de Mauricio y Francisco” (cliquear).
Factor Massa
En tanto Sergio Massa, La Rata del Tigre, siga entre las vueltas de
la rotonda, y no decida qué hacer de su vida inmediata, Narváez disfruta
de la centralidad. En Buenos Aires, la provincia inviable.
El Caudillo Popular está catalogado como un cuarto-columnista de Daniel Scioli, el Líder de La línea Aire y Sol.
El Gobernador comienza a sentirse cercado. Sabe que ya es inútilmente tarde para saltar. Y que quedarse en su sitio puede equivaler a un suicidio.
A Aire y Sol comienza a asediarlo el fantasma de Carlos Ruckauf.
El Caudillo Popular está catalogado como un cuarto-columnista de Daniel Scioli, el Líder de La línea Aire y Sol.
El Gobernador comienza a sentirse cercado. Sabe que ya es inútilmente tarde para saltar. Y que quedarse en su sitio puede equivaler a un suicidio.
A Aire y Sol comienza a asediarlo el fantasma de Carlos Ruckauf.
Mientras tanto Narváez, El Sciolista Implícito, necesita que Macri
resigne los prejuicios ampliamente tratados en la Tragicomedia, y se
incorpore, con rapidez, para reeditar la fuerza que en 2009 barrió a
Néstor Kirchner (y a Scioli, aunque no se lo registra, por su “eterno
misterio de la presencia ausente”, diría el poeta Francisco Luis
Bernárdez).
Pero aquí se congela el panorama. Porque El Niño Cincuentón también espera.
Como el último columnista de provincias, Macri también quiere saber qué demonios es lo que va a hacer Massa.
El factor Massa, al que los Cuatro y La Dama también quisieran sumar. Aunque todos juntos representen, para Massa, “El Pasado” (título de la mejor novela de Alan Pauls).
Y Massa es, acaso más que todos los otros, un traficante de futuro de primer nivel.
Pero aquí se congela el panorama. Porque El Niño Cincuentón también espera.
Como el último columnista de provincias, Macri también quiere saber qué demonios es lo que va a hacer Massa.
El factor Massa, al que los Cuatro y La Dama también quisieran sumar. Aunque todos juntos representen, para Massa, “El Pasado” (título de la mejor novela de Alan Pauls).
Y Massa es, acaso más que todos los otros, un traficante de futuro de primer nivel.
Uno o dos
El
último protagonista del acuerdo, De la Sota, El Cordobés Profesional,
amenaza con convertirse en el principal beneficiario de la movida. Para
ser, probablemente, el próximo uno.
A los efectos de negociar, llegado el caso, para ser el dos. No estaría nada mal para cerrar, de últimas.
Sobre todo si se cumple el proyecto de Narváez, el traficante de futuro que despierta tanta desconfianza en Macri, que cree tener el futuro en la mano.
Que Narváez, con sus deslizamientos de serpiente, intente transformar a De la Sota en el segundo de Daniel Scioli.
Aunque el líder de La Línea Aire y Sol no se decida por el salto. Y pretenda mantenerse -con fe y esperanza- en pie, siempre para adelante. Mientras asiste, petrificado, a la devastación moral del cristinismo. El oficialismo que Scioli -aunque lo desprecien- integra.
A los efectos de negociar, llegado el caso, para ser el dos. No estaría nada mal para cerrar, de últimas.
Sobre todo si se cumple el proyecto de Narváez, el traficante de futuro que despierta tanta desconfianza en Macri, que cree tener el futuro en la mano.
Que Narváez, con sus deslizamientos de serpiente, intente transformar a De la Sota en el segundo de Daniel Scioli.
Aunque el líder de La Línea Aire y Sol no se decida por el salto. Y pretenda mantenerse -con fe y esperanza- en pie, siempre para adelante. Mientras asiste, petrificado, a la devastación moral del cristinismo. El oficialismo que Scioli -aunque lo desprecien- integra.
Carolina Mantegari
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