“Lo vamo a
reventar”, como lo
hicimos con el país.
Mañana
la Presidente Cristina Fernández le va a dar un baño de “¿multitud?” a su nuevo hijo putativo, Axel Kicillof, donde lo
entronizaría como su “sucesor”. La
vieja costumbre aprendida de su extinto esposo, siegue aplicándola aunque en el
medio existan diferencias notorias: no estamos en etapa de “tirar manteca al techo”, menos aún “en medio de la etapa de consolidación del poder”, y lo que es aún
más grave aquellos “tiempos de bonanza”
se han trastocado en “épocas de
borrasca”.
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“Este año el salario va a perder un 10%”, explica
Diego Genoud uno de los abogados laboralistas mas
reconocidos. Anuncia que el actual modelo sindical esta “herido de muerte”.Viejo conocido de la mayor parte de los
sindicalistas que llevan 30 años en sus cargos cuando recién iniciaban su
carrera. Abogado laboralista, disertante en foros empresarios y docente en
universidades privadas, hoy conduce el estudio jurídico que contratan 1.600
compañías de la Argentina y afirma que este año el salario va perder 10 puntos
contra la inflación. En su estudio de la Avenida Belgrano, donde abundan las
fotos con gremialistas y funcionarios como Carlos Tomada, Julián De Diego
actualiza todos los días la cartografía del nuevo poder gremial. Sostiene que el modelo sindical
argentino está herido de muerte, que en la mayoría de las empresas las bases
desbordaron a los dirigentes y que hoy la rebelión en los lugares de trabajo
empieza con los delegados. Además advierte que -aunque despedir es caro para
las firmas que asesora- la desocupación volverá a ser un problema hacia fin de
año. Dice que viene un
final de época de una conflictividad récord. Porque
se está abandonando la filosofía original que tenía el gobierno. “Que toda persona que ganaba menos iba a
ganar valor constante más y los que ganaban más tenían que ceder para eso.
Todas las políticas que se desarrollaron exitosamente durante casi 10 años, en
los últimos 15 meses se autodestruyeron. Con una inflación del 40 por ciento y
paritarias que cerraron en torno al 30, este año el salario va a perder 10
puntos”, acota. “El país necesita 400 mil puestos de trabajo nuevos todos los
años para mantener el nivel de empleo. Esos son los jóvenes que se incorporan
al mercado cada año restadas las bajas que se producen por fallecimientos.
Según el INDEC, si tomamos desempleo y los dos subempleos, demandante y no
demandante, estamos en el 15 por ciento. Teniendo en cuenta que el gobierno
entiende que la persona que recibe un subsidio social directo no es desocupado,
tenemos alrededor de 4 millones de personas que tienen problemas de ingresos y
de salarios”.
En los próximos
seis meses y hasta el fin del gobierno de Cristina va a existir “un nivel de conflictividad
altísimo, va a ir aumentando, va a ser selectivo. Para advertir la
conflictividad, no hay que tener en cuenta los paros generales de Moyano sino
los conflictos que hay adentro de cada compañía. Un deterioro claro del poder
de compra de los asalariados potenciado por el reclamo al gobierno por el tema
Ganancias. Si el desempleo supera el 10 por ciento, el gobierno se verá
obligado a reimplantar la doble indemnización. Pero este gobierno va a hacer
todo lo posible por disfrazar los números para no llegar a eso porque esta vez
la responsabilidad es de los Kirchner y no heredada de nadie. El problema
del desempleo va a crecer gradualmente, ahora estamos en la etapa del goteo”. La desocupación va a volver a ser un problema a fin de
año. El problema va a crecer gradualmente. Todavía no
hay despidos masivos, los despidos son puntuales. Cuando uno habla con las
empresas, el 90% de las consultadas dice que no está tomando personal y muchos
están haciendo lo que se llama goteo. “El
goteo es se me jubila una persona, no la repongo; renunció alguien, que lo
cubra otro…” Ahora además en lugar de achicar abajo, se achican las
direcciones. El sueldo de un director pueden ser 40 sueldos de la base. “Saco un director de cuatro y saco a los
gerentes y subgerentes que tengo abajo del director. El ahorro es muy
importante y me quedo con esas 40 personas entrenadas en el oficio, en la
especialidad de la compañía. Despedir
es muy caro, las empresas actúan de esa manera. adaptan la estructura a un mercado que es cada vez más chico.
Una persona de la base de la empresa hoy vale su sueldo, sus cargas sociales y
la capacitación que le di. Esa capacitación, no es fácil de reponer. Son uno o
dos años de entrenamiento, de posgrados, de maestrías”, explica
Genoud.
Al principio los
kirchneristas pelearon contra los militares que quedaban de los años '70 o
contra la Iglesia Católica de Jorge Bergoglio (sacerdote a quien consideraban, antes
que al empresario Héctor Magnetto, líder de todos sus enemigos). Pero cuando
asumió Cristina empezaron las batallas épicas propias. ¡Inventadas pero
propias! Hasta que llegaron los buitres... "Braden
o Perón. Griesa o Cristina y todo el maniqueísmo histórico llevado a su
quintaesencia para congratulación de la tribuna popular. “Lo vamo’ a reventá’”,
como decía el Nestornauta. Épica pura. (...)". Y entonces, en el peor
momento de la historia económico-financiera de éste siglo XXI, comenzó la nueva
“batalla epopéyica del
cristikirchnerismo”. Dice Carlos S. La Rosa en el Diario “Los Andes” de Mendoza: “A la batalla con el campo la transformaron
en un combate entre las fuerzas del pueblo contra las de la oligarquía como si
los productores rurales de hoy fueran los grandes propietarios pampeanos de
mediados del siglo XX. Les fue bastante mal, pero -como el coyote- insistirían.
En el combate épico de las AFJP les fue mejor porque allí pudieron quedarse con
todos los fondos de los jubilados. Pero como la idea se las dio Amado Boudou,
lo nombraron vicepresidente. Entonces, prorrateando lo que ganó Cristina con la
plata de las AFJP y lo que perdió con Amado como vice, debió darse cuenta del
pésimo negocio que hizo. Aparte de las necesidades de caja, otra razón de sus
combates es tapar con él algún fracaso. El combate por la Ley de Medios fue la
respuesta a la derrota electoral de 2009. La reforma judicial
fue el castigo que se quiso imponer a la Justicia por demorar la resolución
sobre dicha Ley de Medios. Sin embargo, aparte de hacerse de dinero o de
ocultar algún fracaso, hay otras batallas K cuya causa es un poco más extraña.
Nos referimos a las confrontaciones que el kirchnerismo inventa cuando le da
algún ataque de racionalidad política o económica y a poco se arrepiente de
haber intentado ser sensato. Los ejemplos de este tercer tipo de belicismo
épico son las batallas por YPF y contra los holdouts”.
“A
principios de 2012 Cristina había alcanzado su reelección con el 54% de los
votos y el país entero esperaba que fuera “por todo”.
Sin embargo, decidió bajar subsidios y hacer los ajustes necesarios para tapar
sus desbarajustes previos. Lo probó durante un par de meses pero parece que se
aburrió de tanto sentido común y entonces puso a Kicillof a cargo de una nueva
gesta: la toma de Repsol, que el revolucionario con cara de pebete y espíritu
de estudiantina cumplió a la perfección. A partir de allí se despertaron todas
las ansias adolescentes de Cristina y hasta la derrota de 2013 no dejó
chiquilinada por hacer. Pero así como el triunfo de 2011 la volvió sensata por
un par de meses, la paliza de 2013 operó en ella igual efecto y comenzó a
arreglar una por una todas las deudas pendientes con el exterior, con la nada
secreta ilusión que, si pagaba todo lo que debía, le volverían a prestar ya que
las cajas internas de la Anses o del Banco Central estaban tocando fondo.” Y en medio de éste
panorama agónico explica Genoud “los comités de crisis
de las empresas buscan reducir el impacto de la crisis. Toyota por ejemplo no tiene
problemas de ventas pero la crisis pega en su periferia, en las autopartistas.
Empresas que proveen a varias terminales a las que a su vez no les está yendo
bien. Contra lo que se supone, la función de comité de crisis no es despedir,
ni achicar, ni desarmar la estructura. Podría ser un recurso, pero es el
último, no el primero. Despedir tiene un alto costo para la empresa: me quedo
sin la mano de obra que capacité. Además, ¿cuánto tardo en recuperar los 20
sueldos que le pagué a la persona que tenía 20 años de antigüedad? Por eso afirmo que los trabajadores ya no son
la variable de ajuste Hace mucho tiempo que ya no lo son. Lo fueron en
la época de las privatizaciones porque las empresas tenían una sobrepoblación
que el Estado usaba como recurso para cubrir el desempleo. Entel tenía 60 mil
empleados y necesitaba 15 mil o 20 mil. Las telefónicas se quedaron con 8 mil
cada una y servicios contratados.”
La tercerización,
es un recurso muy usado. La tercerización tuvo un boom que ya murió. Fue
en la década del noventa. Empezó lo que se llama “outsourcing” que no tenía que ver con el corazón de la compañía.
Pero entró en crisis porque se empezó a tercerizar todo. Se pasó del uso al
abuso. Y agrega: “La tercerización murió porque se empezó a tercerizar todo, se
pasó del uso al abuso y los jueces se dieron cuenta”. Los jueces se empezaron a dar cuenta de que la tercerización era en fraude
de la ley. Había empresas que tenían miles de pasantes cumpliendo funciones de
empleados. Los sindicatos, entre la ignorancia y la complacencia, no
advirtieron el drama que se iba a producir cuando estos modelos se extendieran.
Hoy el proceso está en crisis y revirtiéndose, las únicas tercerizaciones que quedan
son las especializadas, vigilancia, limpieza, mantenimiento porque los salarios
se actualizaron mucho en todos los casos. Y comenzó: “¡La agonía del modelo sindical!”
Y agrega: “Estamos en
el comienzo del fin. Perón lo instaló en 1944, enamorado del modelo de
Mussolini, un sindicato por actividad y regulado por el Estado, que había
conocido como agregado militar en Roma. En los tres meses siguientes, logró lo
que toda la izquierda no pudo en 40 años: aguinaldo, equiparó el trabajo de la
mujer con el del hombre, creó los tribunales de trabajo, creó el derecho
laboral. En cambio en el resto de América Latina, el Estado tiene una
intervención secundaria. La OIT viene diciendo que la intervención del Estado
en el manejo de los sindicatos impide que sean verdaderamente representativos
de los intereses de los trabajadores. La ley 23.551, de 1988, se dicta para
favorecer al sindicalismo. Alfonsín derrotado, un sindicalismo que le había
puesto ya el pie encima y le había impuesto el ministro de Trabajo. Empezó a ser
un modelo sindical casi monárquico: siempre ganaba el mismo dirigente y
designaba a su sucesor antes de morirse. “En los últimos 10 años se mantuvo el modelo pero la que cambió fue la Corte Suprema.
Hasta ahora había habido un complot entre los sindicatos, los gobiernos, los
empresarios y los jueces para mantener el modelo. No se aplicaba la democracia
sino la ley del gallinero, con estructura piramidal. ¿Quién se rebeló
finalmente? El trabajador que al dirigente sindical lo veía en los diarios y no
lo conocía, y sólo conocía a sus delegados. Arriba se van reciclando y se van
manteniendo pero abajo nace la fuerza de oposición. Los ejemplos más claros son
los metrodelegados en el Subte y la cantidad importante de sindicatos
disidentes que aparecieron.”
A la Corte Suprema le llega
en 2006, un caso de un sindicato que no tenía personería y quería elegir
delegados. Y aprovecha para decir miren, la ley sindical argentina es
inconstitucional porque viola el convenio 87 y 96 de la OIT, no asegura la
democracia sindical, no asegura la libertad sindical individual que es
afiliarse, desafiliarse y formar sus propias entidades sindicales. Y no asegura
la libertad sindical colectiva, que es participar de la vida interna de los
sindicatos, elegir y ser elegido, discutir los convenios y declarar la huelga.
Con los fallos de la Corte, más las observaciones que ya venían de la OIT, por
denuncias de la CTA y de ATE, el modelo empezó a minarse. En este momento, en
la mayoría de las empresas tenemos a las bases que no responden a sus
dirigentes sindicales, que aprietan a sus delegados para que hagan su propio
reclamo y a las cúpulas muy lejos de las bases. Entonces hoy hay varios grupos
en la dirigencia tradicional que están planteando reformas para ver cómo hacer
más transparente el sistema. “Si yo soy asesor empresario, a mí me
conviene hablar con Cavalieri, uno solo, no con 18 Cavalieris. El sistema
nuestro se llama unidad sindical y el que hay en la mayoría de los países es el
de pluralidad sindical. Con el modelo sindical que se propone ahora puede haber
varios sindicatos de cada actividad. Vamos hacia ese modelo. El modelo se resquebrajó por arriba y por
abajo, arriba, la jurisprudencia de la Corte que partió al modelo en
tres o cuatro pedazos. Ya hay varios artículos de la ley sindical que han sido
declarados inconstitucionales por discriminar. El artículo 14 bis dice que los
trabajadores tienen derecho a constituir un sindicato libre y democrático con
el único requisito de la simple inscripción en un registro especial. Pero para
constituir un sindicato en Argentina, hay que llevar un expediente de 10 tomos
durante cinco años con todas las trabas y si uno no es amigo del gobierno, no
consigue nunca la autorización para funcionar.”
El
kirchnerismo mantuvo el modelo, creyendo que iba a consolidarse. ¡Se
equivocaron! “En las empresas la
sublevación es de la gente y de los delegados. Hoy la rebelión empieza con los
delegados, que son los que pueden hablar y reclamar. Y la otra rebelión es la
de los jefes. Porque los mandos medios no tienen sindicato. En la era K se
crearon 2000 sindicatos, 600 son sindicatos de gerentes. Quiere decir que las
empresas abandonaron en gran parte la defensa de sus ejecutivos, a los que les
pedían que se pongan la camiseta. El jerárquico se sindicalizó porque las
empresas aumentaron los sueldos de la base y se olvidaron de los jefes. El
subordinado hacía 10 horas extras y ganaba más que el jefe. Y ahora hay casos,
como el petrolero, donde el personal jerárquico puede ser más fuerte que el
sindicato de base porque se puede operar un campamento sin la base pero no sin
los jefes; dije en 2009 que había un
estado de rebelión en el mundo laboral. Después la economía se recuperó y el
kirchnerismo volvió a ganar… Sí, hay causas que tienen que ver con la
coyuntura y causas que tienen que ver con las generaciones. Hay una generación
en estado de rebelión, que no tiene interés en seguir trabajando siempre en el
mismo lugar, que está mirando siempre oportunidades, que tiene otros valores,
que quiere tener un descanso, tener su vida personal. Y si el trabajo le impide
todo eso, es capaz de cambiar de trabajo, aunque gane menos. Los que dirigen
las empresas son los viejos y los que tienen que operar son de la generación Y,
que hoy ya llegan a 34 o 35 años. Quieren lugar para el esparcimiento, para
reunirse y tomar algo y hablar, quieren un ambiente abierto y no oficinas
cerradas. Hasta el diseño de las compañías está cambiando porque los conflictos
son de una violencia inusitada cuando se desatan. Hay una nueva generación de
activistas de entre 18 y 25 años que tienen una clara orientación
reivindicativa. Les gustan los grupos de afinidad y tienen la ventaja del
mensaje de texto. Están unidos a través de un núcleo y se conectan para todo.
Tenemos paros muy bien organizados que se han producido instantáneamente por
mensaje de texto. “Esto llegó al límite, no nos están contestando, tenemos que
parar, el sindicato no nos representa”. Y tuvimos que hablar con los grupos que
representaban a las bases porque el sindicato no controla la situación.” Explica
Genoud marcando un nuevo y muy grave problema para el empresariado.
“¡El surgimiento de un
sindicalismo de una izquierda radicalizada!” La izquierda le gana
terreno al peronismo, “por falta de protagonismo. Si el dirigente sindical
no viene a defender tus intereses, buscás a alguien que te defiende. En
general, el que vota a un delegado de izquierda no lo hace porque sea de
izquierda sino porque está ahí, protesta, se sienta con la empresa, reclama y
consigue algo mejor. Las comisiones
internas tienen ahora un protagonismo que antes no tenían. Tenían mucho
menos o estaban “verticalizadas”. Tenían el protagonismo que los sindicatos
querían. Hoy tratan de tener relación con el sindicato, pero si el sindicato
las ignora, se basan en el apoyo de las bases. Al comienzo de la
era K, los representantes de los grupos de izquierda en las empresas
prácticamente no existían. Había uno o dos, había que hacer un esfuerzo para
encontrar alguno. Hoy en consumo masivo, está lleno de comisiones internas
donde alguno de los integrantes pertenece a un grupo de izquierda.” Y aclara: "La
alianza de Kirchner con Moyano fue muy negativa, llegó a 260 mil afiliados de
manera totalmente ilegal. Cristina la rompió y negoció con todos los que habían
estado con Menem, pero hoy al final del ciclo, el Gobierno está
perdido" . Lo que le preocupa a
las empresas de este panorama es que hoy
negociar con Cavalieri, con West Ocampo o con Rodolfo Daer no es garantía de
nada porque cuando uno va con esa negociación terminada a la empresa, le dicen “no, nosotros pedíamos otra cosa”. ¡El
gobierno a esta altura, en esta etapa de fin de ciclo, ya está perdido! Tomada
es un ministro récord. “No queda claro si eso es bueno o es malo.” Desde
el punto de vista profesional, es bueno porque el equipo del ministerio de
Trabajo es muy profesional y previsible. Tomada y también la viceministra Noemí
Rial tienen una responsabilidad muy importante en eso. Es una laja que hay que
tratar de preservar. “¡El defecto está en
la faz política porque el ministerio cambió junto con el gobierno” Una etapa
fue la de Néstor Kirchner, otra la de la crisis de Cristina con Moyano y esta
es la de fin de ciclo. Hoy no tiene los recursos que tenía en 2008 para
intervenir ante la crisis,” nos aclara.
En medio de todo
este tembladeral aparece el problema de que
Cristina encargó este ajuste externo a Kicillof, el mismo que fue convocado
para hacer todo lo contrario. No obstante, el Kicimimado también dio la
sorpresa y arregló con los acreedores pagándoles hasta lo que no le pedían. Arregló con el Club
de París en un plazo de pago menor al que le podrían haber concedido y sin
discutir ni la más mínima quita en los punitorios, todo a cambio de que el FMI
no auditara las cuentas internas del país.
Así es fácil ser revolucionario, con la plata de los demás. Pero en fin, el
chico igual cumplió y demostró que más que revolucionario es siempre un
extremista: cuando expropia no paga nada (aunque al final termine pagando el
doble) y cuando arregla, arregla por más de lo que piden. El pibe nunca se va con medias tintas. Él siempre la juega a todo
o nada, como la jefa. Sin embargo,
cansados de pagar tanta plata al imperio, un día tanto Cristina como el Kici
estallaron y volvieron a lo que más les gusta hacer, gracias al juez Griesa. Así, “casi al final de su trayectoria encontraron la batalla perfecta, ¡la
más épica de todas!, la que junta todas las razones de todas las anteriores,
aquella por la que incluso vale morir porque será con las botas puestas y con
el relato a pleno”. “El cristinismo cree que se reedita Braden o Perón como en
el '45,” que estamos en un nuevo eslabón del combate de la
liberación contra la dependencia y que esta vez, al fin, el enemigo es
directamente el imperio porque, en la concepción populista berrretizada del
cristikirchnerismo, Griesa es apenas un empleado de Obama y Obama un empleado
de los poderes imperiales concentrados, por lo cual si se pelea contra uno se
pelea contra todos. Por eso
Capitanich provocativamente dice que “el
responsable de todo esto es EEUU. Para ellos no es importante que muera gente
en las guerras ni que se vulnere la soberanía de los países”. ¡Por eso vamos a La Haya a quejarnos
contra el gobierno de EEUU! Por eso creemos poder poner a todos los países
subdesarrollados y emergentes, a China y Rusia, a todos a favor nuestro y
contra los EEUU como también lo creímos en la guerra de las Malvinas,
erróneamente. Por eso “Braden o Perón. Griesa o Cristina” y
todo el maniqueísmo histórico llevado a su quintaesencia para congratulación de
la tribuna popular. “Lo
vamo’ a reventá’”, como decía el Nestornauta. Épica pura.
¡Una
verdadera lástima, porque en la pelea contra los fondos buitres nos apoyan un
montón de “neoliberales” que quizá no
sirvan para librar la batalla de la liberación contra la dependencia, pero que
nos podrían ayudar mucho más que Rusia o China! Nada menos que Anne Krueger,
subdirectora gerente del FMI entre 2001 y 2006 cree que la sentencia de Griesa
es un grave error que “hará
más difíciles las reestructuraciones de las deudas soberanas".
El periodista argentino residente en EEUU, enemigo ideológico terminal de los
K, Andrés Oppenheimer, dice que “la
Argentina tiene gran parte de razón en su disputa con los tenedores de bonos”.
Nos apoya The New York Times, The Guardian, el gobierno de Obama, el de
Francia, muchos legisladores ingleses.... O sea, un montón de tipos del
imperio, representantes de la “dependencia”
no ven correcto el fallo del juez Griesa, pero el gobierno argentino no quiere
solucionar el problema de los holdouts porque “no lo ve como un problema sino como una causa revolucionaria para
demostrar la validez de su relato. ¡Le conviene!” Es tonto pelearse con EEUU porque la
mejor forma de reestructurar la deuda, más allá de la sentencia de Griesa –y
además de estudiarla parlamentariamente como lo manda la Constituciópn Nacional
para separar la “legítima” de la “ilegítima e ilegal”-, para que no nos
sigan cayendo juicios, es con el apoyo de los países centrales a los cuales la
especulación financiera (aunque fuera provocada por sus propias políticas
erradas) casi los parte en dos en 2008. Por eso nos apoyan. No por nosotros
sino porque no quieren que estos defaults se deriven hacia ellos. Pero no, nosotros queremos el apoyo de
los que no tienen nada para ofrecernos más que una declaración de principios. ¡Porque
eso se ajusta al relato! Ignoramos, o nos conviene ignorar, que para salir del
default debemos integrarnos más y aislarnos menos. Entonces hacemos lo contrario: “identificar a los buitres con todo el mundo
occidental desarrollado, con lo cual nos aislamos más e integramos a los
buitres con ellos en vez de diferenciarlos.”¡En eso Néstor
Kirchner, cuando se metió con la deuda externa, no fue tan zonzo como sus
herederos: hasta con Bush se aliaba si con eso podía lograr una quita superior!
“¿A
quién benefició la ruptura de Moyano con el gobierno?
Debemos preguntarnos para volver sobre el problema real y de fondo que nos
aqueja actualmente. Esa
alianza fue algo muy negativo porque Moyano llegó a 260 mil afiliados en forma
totalmente ilegal. Es una alianza que rompió el frente sindical y postergó a
los Gordos que habían sido protagonistas en la época de Menem en los denostados
90 del siglo XX. Sin embargo, Gerardo
Martínez, Cavalieri, West Ocampo, Pedraza, Lescano y Andrés Rodríguez se
llevaron bien con el kirchnerismo. Los dirigentes sindicales dedican las
24 horas a explorar como se relacionan con el Estado primero y con las empresas
después. Son sumamente hábiles y por algún lado siempre cuelan sus relaciones.
Pero no hubo con ellos una alianza tan íntima como la de Néstor Kirchner con
Moyano que rompió Cristina. Ella negoció con todos los que habían estado del
lado de Menem, incluida la UOM. Tomada le reconstruyó la CGT con los sindicatos
del menemismo. Y sumó a Pignanelli que es un ultracristinista.” “Tenemos que
entender que estamos en democracia si seguimos usando reglas de la tiranía
vamos a volver a equivocarnos ¿Cómo hago para neutralizar a los delegados:
Mejorá las condiciones de trabajo, negociá, pero no les cortes la cabeza porque
no es la solución” En conflictos recientes como los de las
autopartistas, vuelve aparecen la empresa, el sindicato y el gobierno en contra
de los despedidos, que se identifican con la izquierda… De cara a la
sociedad, apareció como un complot entre un sindicato oficialista y el gobierno
unido a la empresa para sacar un grupo disidente. Son errores estratégicos que
se cometen. Todos tenemos que pensar además que estamos en un país democrático
y si seguimos usando reglas de las tiranías, vamos a volver a equivocarnos. Hay
recursos técnicos, judiciales y están las elecciones. “¡Digo que hay sindicalistas
que están leyendo esta situación de una manera más lúcida!” (Genoud)
“Algunos sí. Se dan
cuenta de que si no hay una reforma importante del modelo sindical, el avance
de otros grupos va a ser muy difícil de detener. Son los
sindicalistas que hoy están entre los 40 y los 50 años, que ya están en la
cúpula de los gremios, como Héctor Daer, de Sanidad, que viene bien de abajo y
es un autodidacta. Están pensando en nuevos mecanismos, nuevos modelos, con
mayor nivel de participación. Facundo y Hugo el abogado, los dos hermanos, son
dos expresiones de esta generación joven, muy interesante. La visión de Pablo,
que la respeto también, en cambio es más parecida a la del padre: prefiere
llevar todo primero al conflicto y después al diálogo. Facundo y Hugo hijo
tienen una personalidad muy parecida, bien formados, escuchan, analizan con
mucha inteligencia los procesos. Van a dar que hablar en los próximos años. No
parecen hijos de Hugo. Los dos me sorprenden. Es el mundo que tendría que
venir, aunque nuestros candidatos a presidente dejen tanto que desear.” La clase política no está mirando este proceso, “nos encontramos por primera vez en una elección donde
la mayoría de los candidatos son mediocres”,
totalmente mediocres se podría afirmar rotundamente. En el “managment” suele decirse que todos crecemos hasta llegar hasta
nuestro nivel de incompetencia. Un gobernador o un intendente puede ser exitoso
o razonable pero en un lugar de estadista como tiene que ser el del Presidente
hacen agua por todos lados, termina explicándonos Genoud; y mostrándonos donde
le aprieta el zapato a Cristina Fernández.
Buenos Aires, 11 de Agosto de 2014.
Arq. José
M. García Rozado
MPJIRucci
– LIGA FEDERAL –
