PORQUE SE TARAREA EL HIMNO
Por Malú Kikuchi
(16/8/2014)
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¿No le llamó la atención que durante el mundial de fútbol en Brasil,
nuestro seleccionado y los espectadores argentinos tararearan el himno
sin cantarlo? ¿Qué pensó? Yo creí que en vez de ser una moda estúpida,
simplemente no conocían la letra del himno nacional. Y tenía razón.
No solo no conocen la letra del himno, los argentinos han perdido el
concepto que expresa la letra del mismo. Dice: “¡Oíd, mortales, el grito
sagrado, libertad, libertad, libertad! Oíd el ruido de rotas cadenas…”.
¿Era así? Porque yo escucho ruido de cadenas que no se rompen, se
cierran.
En cuanto a “libertad”, de acuerdo al diccionario es, facultad y derecho
de las personas para elegir de manera responsable su propia forma de
actuar. Está en nuestra CN y en los acuerdos internacionales a los que
adherimos en la reforma 1994. “La libertad es un derecho básico”. ¿Acá
también?
¿Qué entenderá por “libertad” la presidente? ¿Creerá que es un bien muy
personal, de esos que no se comparten? ¿Creerá que sólo ella y su mesa
chica tienen derecho a la libertad? Eso pareciera cuando pretende
aplicarle la ley antiterrorista a una empresa, que tuvo el descaro de
quebrar y envía al congreso una nueva ley de abastecimiento, donde la
libertad, sin el debido proceso, ni defensa, va presa.
Delirante y fuera de toda lógica.
La imprenta Donnelley, americana, fundada en 1864, una de las más
importantes del mundo, se instaló en Argentina en 1992, Panamericana km
36,7, Garín, provincia de Buenos Aires, 400 trabajadores. Presentó la
quiebra, según la presidente, el viernes 8/8 y el juez (sin nombre) la
otorgó el lunes 11/8. De ser cierto, es raro, nuestro poder judicial es
muy lento.
Si la imprenta quiebra en serio, es porque las condiciones económicas
del país empeoran por minutos, la gente no tiene plata para comprar
revistas. Si la empresa quiere irse del país a rumbos más redituables,
sin inflación y con seguridad jurídica, debe poder hacerlo. Salvo que
Argentina haya decidido tener a las empresas de rehenes, para evitar el
inevitable estallido social que vendrá, si siguen con estas políticas
económicas.
Y si la quiebra es fraudulenta, ¿qué tiene que ver la ley
antiterrorismo? En ese caso es un simple delito que compete al poder
judicial, fueros penales y comerciales. Es más, se podría calificar de
terrorismo de estado el hecho que el ejecutivo viole abiertamente la
división de poderes y juzgue.
Ya sé que es exagerado, pero cómo se puede calificar a personas que
deciden que los montoneros terroristas eran “maravillosos muchachos
idealistas”, al tiempo que una quiebra real o fraudulenta es “un acto de
terrorismo económico, para aterrorizar a la población”.
Y la ley antiterrorismo pedida por el *GAFI, de diciembre 2012, es una
violación flagrante a los DDHH. A tal punto, que apenas salió la ley, el
15/12/2012, desde la presidencia de *FIDH que agrupa 178 organizaciones
de DDHH de todo el planeta, se le pide a la presidente que derogue la
ley, “ya que esta vulnera los DDHH y las libertades fundamentales”.
Está de más aclarar que Cristina nunca contestó. Y ahora, por primera
vez se pretende aplicar la ley contra… una imprenta! Demencial y feroz.
Grave.
En cuanto a las “innovaciones” a la ley de abastecimiento, ha tenido una
única virtud, ha logrado unir a todas las entidades empresarias, las
rurales y los bancos. Todas esas entidades (el campo queda fuera) que
hasta antes de ayer aplaudían y asentían con la cabeza cual perritos de
luneta en la Rosada cuando hablaba la presidente, hoy están
desesperadas. Con razón.
Las “innovaciones” son simples: el estado decide qué va a producir,
cómo, con cuántos trabajadores, a qué precio va a comprar, qué margen de
ganancia le está permitido, a quién puede venderle, a cuánto y cuando.
La empresa, industria, negocio o lo que fuera, pasa a ser un apéndice
del estado y el o los propietarios pasan a ser empleados ad honorem del
estado. ¿Y la libertad? No sabe/ no contesta. La encuesta no la
registra.
Usted se preguntará cómo y por qué hemos llegado a este punto. Es una
buena pregunta. Quizás, si pensamos qué estábamos haciendo mientras
estas leyes salían del congreso con mayoría gubernamental, recordaremos
que sólo lo comentamos socialmente escandalizados. Hasta ahí. Si nos lo
hubiésemos tomado en serio, se podría haber parado.
La gente puede. La gente paró la 125. La gente repuso a Campagnoli en su
puesto de fiscal y le devolvió a su equipo. La gente tiene el poder de
decidir. Pero tiene que tener ganas, involucrarse, jugarse. Sin libertad
la vida es sólo existencia, como los vegetales. Estamos permitiendo que
nos conviertan en vegetales.
No desesperar, faltan sólo 481 días. Mañana faltarán 480. Finalmente
llegaremos al 10/12/2015, más pobres, sin amigos externos, sin honor
como país, pero más sabios. Habremos aprendido que el populismo es una
lacra y que nunca más volveremos a creer en él. Quiero creer.
Y volvamos a cantar el himno con todas sus palabras, pensando en el
sentido que tienen.
*GAFI, Grupo de Acción Financiera Internacional.
*FIDH, Federación Internacional de DDHH, la más importante del mundo.

