Que el grito Larrabure sea un eco interminable
Se cumplen 40 años de su secuestro, calvario y asesinato.
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Por estos tiempos, la memoria parecería ser muy “selectiva”; se
enfoca en los actos represivos de los militares y sus víctimas, y se
ignora a las víctimas de los grupos terroristas organizados, que
utilizaron la violencia para sus fines políticos, pareciera que nadie
fue.
Recuerdo que hacía poco más de un mes, había fallecido el entonces
Presidente de la Nación, General Juan Domingo Perón; y los argentinos
todavía no salíamos de ese fuerte impacto, que se acrecentaba con la
“violencia política” que cotidianamente azotaba a la Nación y a los
argentinos, a través de las organizaciones terroristas “Montoneros y
ERP”. Recuerdo también por esos días de Julio del ’74 el asesinato del
dirigente Radical Dr. Arturo Mor Roig, ocurrido apenas dos semanas
después de la asunción de Isabel Perón.
En la madrugada del domingo 11 de agosto de 1974, unos 70 integrantes
de la organización terrorista ERP, -una organización extremista
declarada fuera de la Ley por el entonces Gobierno Nacional- copan la
Fábrica Militar de Villa María en la Provincia de Córdoba; el combate
arrojo un saldo de un policía muerto y siete heridos, entre policías y
militares; los terroristas tuvieron dos muertos y siete u ocho heridos,
se llevaron unos 120 fusiles FAL, otras armas y explosivos. A la luz de
los hechos, el principal objetivo fue llevarse secuestrado al Director
de la Fábrica Militar de Polvoras y Explosivos Tcnl. Osvaldo Guardone,
lo que no pudieron lograr; lo que si lamentablemente ocurrió, fue el
secuestro del Subdirector, el entonces Mayor Ingeniero Argentino del
Valle Larrabure. Una catarata de repudios ante semejante barbarie,
proveniente de distintos sectores políticos y sociales, se hizo sentir
en la época, con inusitada dureza, y un tambaleante gobierno nacional
llevaba para siempre en su mochila el caso mas emblemático.
Breve “ejercicio de memoria” de su calvario… en especial para las nuevas generaciones…
El 11 de agosto de 1974 a la una de la madrugada, comenzaba el
calvario de la familia Larrabure y ya nada fue igual. Esa noche,
Argentino del Valle Larrabure, Mayor del Ejército Argentino e ingeniero
químico que se desempeñaba como Subdirector de la Fábrica Militar de
Pólvoras y Explosivos Villa María (Pcia. de Córdoba) fue secuestrado por
un comando terrorista de ERP.
El Mayor Larrabure, en forma inhumana, sería mantenido un año como
rehén en una denominada “cárcel del pueblo” de 2 x 1,5 mts., escondida
subterráneamente en una mercería atendida por una pareja de terroristas.
El “objetivo” del secuestro habría sido que Larrabure los asesore con
su conocimiento sobre fabricación de explosivos, pretendiendo además
intercambiarlo por cinco terroristas detenidos a raíz de la toma del
Comando de Sanidad Militar en 1973’.
Pero también hay otras líneas de investigación que apuntan al
“interés” vaya a saber por quien o de quienes… por los importantes
“desarrollos militares” que en ese entonces Fabricaciones Militares
llevaba a cabo, estas hipótesis con bastante sustento… “explicarían” de
alguna manera el porqué de tenerlo en cautiverio tanto tiempo, la
tortura y los interrogatorios. Seguramente el Estado Argentino alguna
vez nos brindara la respuesta a tantos interrogantes; o quizá la
investigación de algún periodista que se anime a desentrañar un tramado
con puertas difíciles de sortear nos lleve a la verdad histórica de los
hechos.
Hombre honesto, valiente, fuerte de principios, Larrabure se negó… y
ello le costó la vida después de más de un año de cruel encarcelamiento,
torturas y tormentos… fue cobardemente ejecutado por sus captores…, y
su cuerpo encontrado el 23 de agosto de 1975 en Rosario con 40 kg menos
de peso.
Estas fueron sus palabras en cautiverio, que nos demuestran una
entereza y grandeza fuera de lo común, alguien dijo alguna vez, fuera de
lo terrenal; “A Dios, que con tu sabiduría omnipotente has determinado
este derrotero de calvario, a ti invoco permanentemente para que me des
fuerzas. A mi muy amada esposa, para que sobrepongas tu abatido espíritu
por la fe en Dios. A mis hijos, para que sepan perdonar”. Argentino del
Valle Larrabure.
En la Actualidad
En 2007, su hijo Arturo se presento a la Justicia para que reabriera
el caso por secuestro y asesinato de su padre que se encontraba
prescripto, reclamando la figura de crimen de lesa humanidad para
investigar a los responsables del homicidio … su lucha cotidiana sigue y
la acompañamos … el Coronel Larrabure no pudo haber dejado mejores
hijos, Arturo y María son un fiel reflejo de ello; la ardua tarea se
inspira en motivos de estricta Justicia, no median razones políticas ni
mucho menos defiende el denominado “Proceso Militar”.
Es un ejemplo para muchos, diría que para todos; crecieron sin odiar y
su genuina capacidad de perdón es admirable, como así también su
tolerancia y respeto por las diferencias; buscando crear conciencia para
llegar al verdadero arrepentimiento; propiciando con ello como
protagonistas, una actitud de reconciliación y pacificación digna de
imitar por una sociedad castigada por los desencuentros, y en especial
por muchos de nuestros circunstanciales gobernantes.
Dijo Arturo, “Es más importante dar vuelta la página de una buena vez
y decir ni vencedores ni vencidos: perdimos todos. Y tratar de
reconciliar sin generar más odios ni resentimientos, porque el dolor no
se puede medir pero es el mismo para uno que para otro lado”. Estimo que
no hace falta decir nada mas, comento a nuestros lectores, que en su
libro “Canto a la Patria” da cuenta a la sociedad de la vida de su
padre.
Conclusión
Una historia fehaciente de los ‘70, no puede ignorar este cruel
asesinato, como el de tantas víctimas inocentes, de la locura política
que tomo posesión de las mentes de muchos “jóvenes” y los llevo a creer
que tenían derecho a matar. Los años que siguieron, vieron en
consecuencia al País sumergirse en la violencia con la mayor pérdida de
vidas por conflictos civiles desde el siglo XIX.
El Coronel Argentino del Valle Larrabure, vive por siempre en el
corazón de la Patria y en nuestros corazones; ruego una oración en su
memoria, recordando que nos dejo sin claudicar jamás en sus ideas, en
sus principios y en su fe en Dios; legando para la historia y los
tiempos lo más preciado de un hombre, sus valores inclaudicables,
señalándonos el camino, como soldado de la Patria. Que Dios todopoderoso
lo tenga a su lado.
Le hago llegar a su hijo, mi querido amigo Arturo C. Larrabure, a su
hija Maria Larrabure, y a toda su familia un inmenso y sentido abrazo.
Que el #gritoLARRABURE sea un eco Interminable.
Si la Justicia no es para todos, no hay Justicia. Tampoco hay memoria.
