Las aventuras de Tucho en el Sínodo
El Rector de la UCA da la razón a Mon. Fellay
Víctor Manuel Fernández, arzobispo, rector de la Pontificia Universidad
Católica Argentina e íntimo de Bergoglio, está en Roma y participó ayer,
8 de octubre, en la conferencia de prensa que informa brevemente lo
acontecido en el Sínodo durante cada jornada.
Porque como ya dijimos aquí, el pueblo de Dios soporta la censura establecida sobre el Sínodo por los mismos que viven hablando de abrir la Iglesia. Sus motivos tendrán, aunque sospechamos que no muy píos.
Tucho, como se le dice por estos pagos, dijo en esa conferencia que el
Concilio Vaticano II había cambiado el punto de vista, para no decir
doctrina, sobre la libertad religiosa:
“antes del Concilio se decía que era necesario defender la verdad” y si a quien practicaba otra religión o creencia le gustaba o no lo que decía la Iglesia “es su problema, porque nosotros defendemos la verdad”.
Según Tucho, y si no entendemos mal, ahora la Iglesia consideraría innecesario defender la verdad; pero eso no es todo porque:
“el Concilio ha caminado con mucha
valentía un poco más adelante. Ha dicho que está la verdad, pero es
necesario respetar la libertad religiosa. Quien según su conciencia
sigue otra religión debe hacerlo así, porque él está convencido”. “Eso para algunos era imposible, no se podía nunca decir. Sin embargo el Concilio Vaticano II ha encontrado un camino nuevo”.
No sabemos dónde dice el Concilio que se "deba" seguir las religiones falsas, si así lo indica una conciencia mal formada.
Por el contrario, el Magisterio de la Iglesia condena la siguiente proposición (Sillabus 15):
Por el contrario, el Magisterio de la Iglesia condena la siguiente proposición (Sillabus 15):
Todo hombre es libre para abrazar y profesar la religión que juzgue verdadera guiado por la luz de su razón.
Probablemente Tucho no haya leído esta cita; no en vano pertenece a la iglesia preconciliar. De otro modo diría conscientemente que el Concilio ha contradicho la doctrina de la Iglesia.
Luego de eso, Mons. Tucho Fernández dice que este sínodo, o el del año
que viene, podría seguir la ponencia de algunos obispos que piden darle
la comunión a los divorciados (lo dice con eufemismos, pero a eso se
refiere) "aún si tenemos que mancharnos un poco". Esó si, ¡manteniendo el bellísimo ideal del matrimonio cristiano cuya indisolubilidad no se puede cambiar!
Ahora bien, si el matrimonio es indisoluble y existe un vínculo
sacramental válidamente contraído, ¿de qué forman le podrán dar de
comulgar a quien, vulnerando ese sacramento y sus votos matrimoniales,
vive en adulterio? ¿No ve el Arzobispo Tucho, y todos los que como él
nos tienen hasta la coronilla hablando con perífrasis sobre el tema, que
lo que planean hacer es simplemente apostasía y traición?
Con similar perífrasis, sugiere consentir la poligamia en algún caso.
¿Pensará también darle la comunión a un hombre que vive con varias
mujeres, porque ya las tenía cuando se convirtió? Y eso luego de
condenar la poligamia, no porque contradice el mandato divino, sino por "la dignidad de la mujer".
¡Las cosas que estas locas... cabecitas pueden pensar no dejan de asombrarnos! En el fondo, Tucho le da la razón a Mons. Bernard Fellay; quien ha dicho que la pretensión de darle la comunión a los divorciados proviene de una tendencia fruto del Concilio Vaticano II. Pues si puede haber elementos de eclesialidad fuera de la Iglesia, ¿por qué no va a haber elementos del matrimonio cristiano fuera del sacramento?
Tesis que el pontificio rector acepta diciendo, así como el Concilio encontró "un nuevo camino" para aceptar que los creyentes en falsos dioses sigan con la suya, ahora este sínodo puede conseguir la fórmula mágica para que le demos la comunión a los adúlteros. Copiamos abajo la nota de Zenit, para quien desee profundizar la entrevista que comentamos. Sólo una cosa más:
En la Evangelium Gaudim, hay una frase de difícil comprensión, más digna de la nueva era que de un documento pontificio, de la cual dijimos en este Blog creíamos inspirada o escrita por Tucho. "Hay una tensión bipolar entre la plenitud y el límite. La plenitud provoca la voluntad de poseerlo todo, y el límite es la pared que se nos pone delante. El tiempo, ampliamente considerado, hace referencia a la plenitud como expresión del horizonte que se nos abre, y el momento es expresión del límite que se vive en un espacio acotado. Los ciudadanos viven en tensión entre la coyuntura del momento y la luz del tiempo, del horizonte mayor, de la utopía que nos abre al futuro como causa final que atrae. De aquí surge un primer principio para avanzar en la construcción de un pueblo: el tiempo es superior al espacio." (Evangelii Gaudium,§ 222). ¡Después dicen que hay que hablar como Jesucristo, con palabras que la gente entiende fácilmente! ¿Cómo se puede establecer una comparación entre dos magnitudes diferentes? Decir que el tiempo es superior al espacio, equivale a decir que el litro es superior al metro; o que el kilogramo es superior al segundo; o que la masa es mayor o menor que la velocidad. Pero más allá de este comentario parece que algo de razón tuvimos en ese artículo, pues Tucho termina su entrevista con estas palabras: Si usted me pregunta qué luz nos aporta eso para entender cómo actúa el Papa ahora”, indicó el rector universitario, “es posible que él no esté demasiado preocupado si este Sínodo no produce nada extraordinario o que todo el mundo aplauda, porque él siempre piensa que el tiempo es superior al espacio.
¡Las cosas que estas locas... cabecitas pueden pensar no dejan de asombrarnos! En el fondo, Tucho le da la razón a Mons. Bernard Fellay; quien ha dicho que la pretensión de darle la comunión a los divorciados proviene de una tendencia fruto del Concilio Vaticano II. Pues si puede haber elementos de eclesialidad fuera de la Iglesia, ¿por qué no va a haber elementos del matrimonio cristiano fuera del sacramento?
Tesis que el pontificio rector acepta diciendo, así como el Concilio encontró "un nuevo camino" para aceptar que los creyentes en falsos dioses sigan con la suya, ahora este sínodo puede conseguir la fórmula mágica para que le demos la comunión a los adúlteros. Copiamos abajo la nota de Zenit, para quien desee profundizar la entrevista que comentamos. Sólo una cosa más:
En la Evangelium Gaudim, hay una frase de difícil comprensión, más digna de la nueva era que de un documento pontificio, de la cual dijimos en este Blog creíamos inspirada o escrita por Tucho. "Hay una tensión bipolar entre la plenitud y el límite. La plenitud provoca la voluntad de poseerlo todo, y el límite es la pared que se nos pone delante. El tiempo, ampliamente considerado, hace referencia a la plenitud como expresión del horizonte que se nos abre, y el momento es expresión del límite que se vive en un espacio acotado. Los ciudadanos viven en tensión entre la coyuntura del momento y la luz del tiempo, del horizonte mayor, de la utopía que nos abre al futuro como causa final que atrae. De aquí surge un primer principio para avanzar en la construcción de un pueblo: el tiempo es superior al espacio." (Evangelii Gaudium,§ 222). ¡Después dicen que hay que hablar como Jesucristo, con palabras que la gente entiende fácilmente! ¿Cómo se puede establecer una comparación entre dos magnitudes diferentes? Decir que el tiempo es superior al espacio, equivale a decir que el litro es superior al metro; o que el kilogramo es superior al segundo; o que la masa es mayor o menor que la velocidad. Pero más allá de este comentario parece que algo de razón tuvimos en ese artículo, pues Tucho termina su entrevista con estas palabras: Si usted me pregunta qué luz nos aporta eso para entender cómo actúa el Papa ahora”, indicó el rector universitario, “es posible que él no esté demasiado preocupado si este Sínodo no produce nada extraordinario o que todo el mundo aplauda, porque él siempre piensa que el tiempo es superior al espacio.
El Matrimonio Cristiano no se puede volver ligth
Ciudad del Vaticano, 08 de octubre de 2014
H. Sergio Mora
El rector de la Universidad Cátólica Argentina (UCA) Mons. Víctor
Fernandez, ha participado hoy en la conferencia sobre el Sínodo que se
realizó en la sala de prensa de la Santa Sede.
Los temas fueron varios, y tomando pié en una anterior explicación dada
por Mons. Fernandez, que había hablado sobre la relación entre verdad y
libertad religiosa, expresada por el Concilio Vaticano II, ZENIT
preguntó sobre la relación entre doctrina y la pastoral sobre la
familia.
El rector de la UCA explicó que sobre el tema de la libertad religiosa,
“antes del Concilio se decía que era necesario defender la verdad” y si a
quien practicaba otra religión o creencia le gustaba o no lo que decía
la Iglesia “es su problema, porque nosotros defendemos la verdad”.
Sin embargo, indicó el monseñor argentino, “el Concilio ha caminado con
mucha valentía un poco más adelante. Ha dicho que está la verdad, pero
es necesario respetar la libertad religiosa. Quien según su conciencia
sigue otra religión debe hacerlo así, porque él está convencido”.
Reiteró que “eso para algunos era imposible, no se podía nunca decir.
Sin embargo el Concilio Vaticano II ha encontrado un camino nuevo”,
dijo.
Y en el aula sinodal “ese obispo -prosiguió Mons. Fernandez- ha narrado
este ejemplo precisamente para hablar de lo que se ha preguntado antes:
¿podría este Sínodo, o el Sínodo del año que viene, encontrar una nueva
síntesis para hablar de estos problemas de las situaciones particulares,
como de los vueltos a casar, o de otras situaciones?”
Delante de esta pregunta, el rector de la UCA reiteró que “nadie quiere
quitar la indisolubilidad matrimonial, no es posible. Nadie quiere
debilitar el vínculo, todos queremos que los esposos sean fieles hasta
la muerte. Para nosotros es un bellísimo ideal. Y la sociedad necesita
mucho este mensaje porque si no terminaremos por destruirnos a nosotros
mismos y entre nosotros. Esto está muy claro. Y digamos que la mayor
parte de los padres sinodales insisten en esto: no debilitar la fuerza y
la belleza de esta propuesta cristiana que no se debe convertir en
'light'”.
O sea que sin debilitar nada, “otros obispos insisten sobre el realismo
comprensivo que debe acompañar el sufrimiento de los otros, aún si
tenemos que mancharnos un poco, porque el maestro Jesús era cercano a
todos, no se alejaba de ninguno”.
“También en situaciones como la poligamia, que nosotros no podemos
aceptar nunca --prosiguió el arzobispo-- porque hablamos de la dignidad
de la mujer. Y las mujeres aquí presentes pueden entender. Un hombre que
tiene muchas mujeres, ellas no saben qué derechos tienen... Sobre esto
nosotros no queremos ir hacia atrás, porque queremos defender la
dignidad de la mujer. Pero entendemos las situaciones particulares donde
uno se convierte y después tienes que decidir una sola mujer, y ¿las
otras tienen que irse y morir de hambre? También en este punto donde es
clarísima la doctrina y no se puede cambiar nunca, hay una situación
particular donde uno se interroga ¿qué hacemos? Hay un sufrimiento, un
problema, es necesario pensarlo.
Y recordó que en sus palabras de apertura del sínodo de la familia, “el
Papa pidió precisamente que “se hable con claridad no es necesario
esconder nada, sin tener miedo que el cardenal Müller 'les venga
encima...' Hablar con claridad porque si no, no llegamos nunca a lo que
el Señor nos pide. Pero también escuchar con mucha humildad, porque
todos tienen algo que enseñarnos”.
Y precisó que la idea es esta: “Hablar con mucha claridad porque si yo
estoy convencido que el Señor me muestra algo a través de mi
experiencia, yo no debo esconder esto a mis hermanos. Es por esto que no
se discute, se dice lo que uno cree pero no se discute. Y al final
continuamos todos amigos”.
Respondiendo a otra pregunta en 'cuanto amigo del papa Bergoglio', Mons.
Fernandez precisó que “Yo al Papa aún le digo de 'usted', no 'vos' o
'tú'. Decir que somos amigos es demasiado, sí he trabajado con él en
distintas ocasiones y nos hemos entendido bien, nada más que eso”.
“En el CELAM -indicó el rector de la UCA- me produjo mucha admiración el
modo de trabajar del entonces cardenal Bergoglio. Él estaba preocupado
porque quería que hubiera un ambiente de mucha participación en
Aparecida. Muchos decían que la anterior conferencia de Santo Domingo ya
había unas líneas que bajaban desde arriba y había que seguir y no se
podía hablar demasiado. Entonces, se reclamaba una especie de
renacimiento de la Iglesia en Latinoamericana en su libertad de trabajo,
de producción, etc”.
Añadió que por eso “el entonces cardenal Bergolgio no quería que se
partiera de un texto previo, sino que todos hablaran con absoluta
libertad en las comisiones. Y que poco a poco se fueran encontrando los
consensos. Él decía: 'si no hay tiempo de redactar un documento no ser
hará, pero tenemos que trabajar así'. Entonces, en estos grupos y
comisiones se discutir con mucha libertad y fueron surgiendo textos de
cada una de las comisiones”.
El arzobispo reconoció que “después hubo muy poquito tiempo para hacer
el documento de Aparecida, por eso es un documento muy heterogéneo.
Literariamente hay que disculparle en muchos defectos a ese documento.
Pero su grandeza es que es el resultado de un debate real, de
discusiones reales donde se recogieron los consensos que se fueron
logrando poco a poco”.
“Si usted me pregunta qué luz nos aporta eso para entender cómo actúa el
Papa ahora”, indicó el rector universitario, “es posible que él no esté
demasiado preocupado si este Sínodo no produce nada extraordinario o
que todo el mundo aplauda, porque él siempre piensa que el tiempo es
superior al espacio. Que las cosas se van gestando lentamente, que lo
que interesa es iniciar procesos más que querer forzar decisiones. Y
esos procesos producirán frutos en el momento adecuado”.

