EL CREDO COMENTADO POR SANTO TOMÁS DE AQUINO - ARTÍCULO 6
Subió a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre todopoderoso.
85. No
sólo hay que creer en la resurrección de Cristo sino también en su
ascensión, gracias a la cual subió al cielo a los cuarentas días. Y por eso se dice en el Credo: "Subió a los cielos".
En lo que toca a este misterio, hay que tener en cuenta TRES aspectos: su sublimidad, su conveniencia racional, su utilidad.
A) La ascensión fue, de veras, SUBLIME, porque Cristo ascendió a los cielos. Y ello se entiende de un TRIPLE sentido.
PRIMERO, subió por encima de todos los cielos materiales. En efecto, dice el Apóstol a los Efesios: Subió más allá de todos los cielos
(4, 10). Cristo fue el primero en realizar tal cosa. Porque antes el
cuerpo terreno no existía sino en la tierra, tanto que incluso Adán
estuvo en un paraíso terrenal.
SEGUNDO,
subió por encima de todos los cielos espirituales, es decir, por sobre
todas las naturalezas espirituales, como escribe San Pablo a los
Efesios: El Padre hizo que Jesús se sentara a su diestra en los
cielos, por sobre todo Principado, Potestad, Virtud, Dominación, y por
sobre todo cuanto tiene nombre no sólo en este mundo sino también en el
futuro; y puso todas las cosas bajo sus pies (1, 20).
TERCERO, subió hasta el trono del Padre. En efecto, de Él dice Daniel: He aquí que sobre las nubes del cielo venía como un Hijo de hombre, y llegó hasta el Anciano de días (Dan. 7, 13). Y en San Marcos leemos: El Señor Jesús, después de haberles hablado, fue elevado al cielo y está sentado a la diestra de Dios (16, 19).
86. Cuando
se habla de "la diestra de Dios", esta expresión no debe entenderse de
una manera corporal, sino en un sentido metafórico. Porque si la
expresión "está sentado a la diestra del Padre" se entiende de Cristo en
cuanto que es Dios, lo que se quiere afirmar es su igualdad con el
Padre; si, en cambio, se entiende de Él en cuanto hombre, se quiere
decir que goza de los bienes más eximios. Tal es la excelencia que
ambicionó el diablo: Escalaré el cielo, sobre los astros de Dios
levantaré mi trono; me sentaré en el monte de la alianza, hacia el
septentrión; sobrepujaré la altura de las nubes, semejante seré al
Altísimo (Is. 14, 13). Vano intento que sólo alcanzó Cristo, por lo
cual se dice en el Credo: "Subió al cielo y está sentado a la diestra
del Padre". Leemos en el Salterio: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra (Ps. 109,1).

