Amaiur pidió quitar ‘símbolos franquistas’ del escudo real: ya no figuran en el nuevo
El pasado 25 de febrero Jon Iñarritu García, diputado de Amaiur, hizo una pregunta parlamentaria al Gobierno denunciando lo siguiente: “El Decreto del Ministerio de Defensa, número 2.157 del 23 de julio de 1977, contiene símbolos franquistas”. El diputado batasuno preguntó al Gobierno de Rajoy si modificaría el citado decreto de conformidad con la Ley de Memoria Histórica, una de tantas leyes instauradas por Zapatero y que el PP no ha querido derogar.
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Un escudo real definido en el Real Decreto 1511/1977
Hay que decir que el Real Decreto 2157/1977 al que se refería Iñarritu no es el que determinó el escudo de Juan Carlos I: quedó definido meses antes en el Título II del Real Decreto 1511/1977, que mencionaba así lo que el batasuno, en su ignorancia, tachó de “símbolos franquistas”: “Lleva
acolada al escudo la cruz roja de Borgoña y, a diestra y siniestra de
la punta del mismo, el yugo de gules en su posición natural con cintas
de lo mismo, y el haz de cinco flechas de gules, con puntas hacia abajo y
cintas de lo mismo.” A Iñarritu no he hacía falta siquiera buscar en el BOE el citado Real Decreto, pues esta descripción ha figurado en la web de la Casa Real y aún lo hace.
El Gobierno dejó en evidencia la ignorancia de Amaiur
El Gobierno contestó al diputado de Amaiur en una respuesta parlamentaria datada el 6 de marzo y firmada por el Secretario de Estado de Relaciones con las Cortes:
“Los símbolos a los que se refiere Su Señoría son: el Escudo de España; la Cruz Roja de San Andrés o de Borgoña, símbolo de los Borgoñones y Austrias; un yugo de gules y un haz de cinco flechas de gules, símbolo de los Reyes Católicos y el Collar de la Orden del Toisón de Oro.
Todos estos símbolos son anteriores al período histórico al que se refiere en su pregunta.”
La razón de ser de la presencia de estos elementos en el escudo de
Juan Carlos I resultaba evidente para cualquiera que supiera un poquito
de historia. Su presencia era un símbolo de continuidad histórica de la monarquía española, que -obvia decirlo- no empezó si existencia con los Borbones. De hecho, y como ya apunté aquí el año pasado,
el aspa de Borgoña es un símbolo militar muy tradicional en España y
aún sigue presente en los guiones y escudos de multitud de unidades de
nuestras Fuerzas Armadas (esas fuerzas a las que el nuevo Rey, en su discurso de proclamación,
no les ha dedicado ni una mínima mención, a pesar de estar
representando a España muy lejos de los hogares de nuestros soldados).
A pesar de todo, Amaiur insistió el 13 de mayo en su intento de censura
El 13 de mayo el diputado de Amaiur, a pesar de haber quedado en evidencia, seguía erre que erre con una nueva pregunta parlamentaria, afirmando lo siguiente: “Si
bien es cierto que, los mencionados símbolos, son de origen antiguo y
que han estado ligados a las casas reales españolas, el hecho que
figuren en el blasón real es consecuencia directa de que esos símbolos
fueron los oficiales de la dictadura franquista.” Esto es como
decir que la bandera roja y gualda es consecuencia directa de la
dictadura, y que por eso hay que censurarla… Ya puestos, siguiendo la misma regla de tres, como ETA ha usado frecuentemente la ikurriña, ¿por qué no censurarla también? ¿O la censura de símbolos sólo afecta a aquellos que incomodan a los batasunos?
El escudo de Felipe VI elimina los símbolos de las anteriores dinastías
El caso es que el escudo de Felipe VI, que podéis ver a la derecha sobre estas líneas, ha eliminado dichos símbolos.
Por supuesto, el nuevo monarca es muy libre de determinar los elementos
que figuran en su heráldica. De hecho no es el primer Borbón que
excluye los citados símbolos de su escudo de armas. Incluso cabría
preguntarse hasta qué punto tiene sentido que el Rey tenga un escudo
distinto al de su Reino. Lo que me choca es que dichos símbolos, cuya
única vinculación con el franquismo ha sido el intento de fuerzas políticas próximas a esa dictadura de apropiarse de símbolos tradicionales de nuestra monarquía
(y precisamente por eso debería ser la primera interesada en
reivindicarlos para alejarlos de esas connotaciones), desaparezcan de la
heráldica real española menos de un mes después de que lo pida el
diputado de un repugnante partido, Amaiur, que no ha tenido reparos de equiparar a las víctimas de ETA y a los asesinos.
Quiero pensar que el nuevo Rey no ha hecho ese cambio de símbolos para
no incomodar a quienes no tienen reparos en ofender a aquellos cuyos
seres queridos han sido asesinados por los terroristas, pero la sucesión
de hechos me deja perplejo.
P.D.: tema aparte es lo que conlleva el cambio de escudo real. Sin ir más lejos, la Guardia Real tendrá que cambiar sus guiones, los escudos metálicos de sus gorras, los parches de tela y las hebillas de los cinturones
y todos los botones de sus guerreras, pues todos esos elementos llevan
el antiguo escudo real. A esto hay que añadir los demás elementos
decorativos, ornamentales y de papelería que usa la Casa Real. ¿Era
necesario esto en un momento en que España no está para gastos
prescindibles?
