España: La red de transportes por tierra, mar y aire ya es propiedad extranjero
Las empresas de
transporte han sido puestas a la venta una a una desde hace una década.
La integración de Alsa en la británica National Express en 2005 parecía
marcar una senda por la que los grupos empresariales nacionales del
sector daban un salto hacia la internacionalización de su actividad.
Pero de inmediato en 2007 la venta pura y dura del mayor operador
privado español de carga ferroviaria, Transfesa, al gigante alemán de la
logística DB fue el anuncio de lo que se echaba encima. La confirmación
llegó en 2011 con la integración en IAG de Iberia, la compañía estrella
del sector de la aviación.
Con posterioridad, la crisis
ha acelerado la sangría. Ningún modo de transporte se libra;
aerolíneas, navieras, empresas de autobuses, compañías ferroviarias de
carga. En algunos casos el movimiento inicial de compra ha estado
protagonizado por grupos españoles. Pero en una segunda vuelta de
tuerca, el inversor foráneo se ha comido a ambos, comprado y comprador
español.
Principales operaciones
Un repaso de las principales
operaciones de venta que se han producido, especialmente tras el
estallido de la crisis, muestran que la España del transporte se mueve
al ritmo que le imponen desde fuera.
En el negocio de las
compañías de autobuses por carretera, National Express se ha hecho con
dos de las principales referencias. Tras la adquisición de Alsa en 2005,
el grupo de transportes de pasajeros británico compró en 2007 a la
constructora ACS su filial en ese sector, Continental Auto.
Más tarde, la mexicana ADO
adquirió en septiembre de 2013 los 1.881 autobuses del grupo Avanza. No
ha trascendido el precio de la operación pero los nuevos dueños han
asegurado que mantendrán la estructura y la dirección actual. Avanza
había sido adquirida en 2006 por el fondo de capital riesgo británico
Doughty Hanson, quien acababa de finalizar con éxito el proceso de
refinanciación de una deuda que superaba los 400 millones.
En el sector de las
navieras, Iberocruceros ha anunciado que desaparecerá cuando finalice la
actual temporada. Tras fusionarse con Costa Cruceros en diciembre de
2012, la firma ha tomado la determinación de utilizar una sola marca.
Pese a que la operación se presentó en su día como una “unión entre
iguales”, en pocos meses la enseña española ha menguado en favor de la
naviera italiana, hasta desaparecer.
Aguanta en el mercado
Trasmediterránea, la naviera de mayor tradición, integrada en el grupo
nacional Acciona desde su privatización en 2002. Sin embargo, su
evolución es menguante y se ha dejado por el camino el 26% de sus
pasajeros. La marca levantina Balearia mantiene el ritmo e incluso se
apresta a comprar el 50% de la ceutí Stamp.
Aerolíneas
El panorama de las compañías
aéreas es en el que se ha producido una reconversión más dramática. La
lista de empresas quebradas con la crisis no tiene fin: Air Madrid, Air
Comet, Futura, Quantum, Andalusair, Air Almería, South Atlantic,
Regional Wings, Vising Operaciones, Air Asturias, Lagunair, Air
Catalunya, Prima Air, LTE, Bravo Arlines, Gadair, Hola Airlines, Air
Class Airways Spanair o Girjet.
Vueling, la compañía nacida
en Cataluña en 2004, ha terminado por entrar en el mismo paquete de
Iberia en su integración en IAG. Pero ahora la primera ‘low cost’
nacional se ha convertido en la auténtica joya de la corona del holding
de mayoría británica, por encima de sus dos hermanas mayores, British
Airways y la propia Iberia.
El colofón en la huida del
conglomerado aéreo nacional hacia manos extranjeras se produjo en junio
de 2013 cuando Bankia, hasta entonces primer accionista de IAG, se
deshizo por 167 millones del 12,09% que tenía en el capital del grupo.
En los últimos nueve meses
el fondo de inversiones Nazca, esta vez español, se ha hecho con el 100%
de Gestair, la empresa líder de la aviación ejecutiva. El grupo de
capital riesgo Springwater, junto a su socio el touroperador Gowaii, ha
adquirido a Pullmantur la aerolínea Pullmantur Air, la agencia de viajes
Nautalia, su touroperador y su negocio de circuitos turísticos Land
& City Tours.
Florentino Pérez se ha
deshecho de la empresa de carga aérea Cygnus Air para dejarla en manos
del empresario estadounidense Arnold Leonora, quien en su día participó
en los estertores de la liquidada Air Comet. Solo resiste Juan José
Hidalgo y su grupo de empresas agrupadas en torno a las marcas Globalia y
Air Europa.
Helicópteros y tren
El mayor grupo español de
helicópteros, Inaer, con una flota de 80 aeronaves y titular de los
principales contratos licitados por el Estado en servicios de
emergencias, acaba de rodar a manos la británica Babcock International,
Hace dos años ya fue adquirida por Avincis, un grupo propiedad de los
fondos KKR e Investindustria.
La liberalización del
ferrocarril de viajeros que el Gobierno prevé iniciar en breve dará
entrada a nuevos operadores que competirán con Renfe. El proceso, en
apariencia, provoca un posicionamiento de grupos empresariales
nacionales y extranjeros. Se han barajado múltiples nombres: Alsa,
Hemisferio, Avanza, Ferrovial, Acciona, Comsa, OHL, ACS y Globalia. Lo
cierto es que las principales empresa que hoy ya han puesto un pie en el
territorio que era monopolio de Renfe son las grandes administradores
ferroviarios europeos: la SCNF francesa, a través de un pacto con la
operadora española en los tráficos del AVE Madrid-Barcelona-París, y la
alemana DB con la adquisición de Transfesa, en la actividad de carga por
tren.
Infraestructuras también
El grueso del sistema
logístico español se encuentra ya en manos extranjeras en muchos casos
bajo la propiedad voluble e infiel de grupos de capital riesgo. El
fenómeno se cierne también sobre las infraestructuras que dan soporte al
transporte: aeropuertos, algunos puertos y no es descartable que el
capital foráneo caiga en picado sobre algunas carreteras de gran
capacidad.
El enésimo intento de la
privatización de Aena parece que de nuevo se pospone otra legislatura.
Sin embargo, las intenciones estaban claras: en la privatización del 60%
de capital de la empresa propietaria de la red de los 49 aeródromos
públicos españoles, la mitad se vendería en una OPV y la otra mitad en
una colocación institucional entre fondos “sin voluntad de control de la
gestión”, esto es, únicamente con intereses financieros.
En la reconversión de los
llamados aeropuertos privados sin aviones, el de Castellón llegó a estar
adjudicado a la empresa canadiense SNC-Lavalin, un grupo castigado por
el Banco Mundial a no operar durante diez años por haber sobornado a
funcionarios en Bangladesh.
Oligarcas rusos vinculados
con la petrolera Lukoil perecen estar detrás de la compra de Marina Port
Vell, el puerto deportivo en el centro de Barcelona que el Ayuntamiento
quiere convertir en un amarre de superyates para multimillonarios
internacionales.
Finalmente, fondos de
inversión de EEUU y Australia muestran interés por hacerse con las
autopistas españolas quebradas y mueven ficha ante la indefinición de la
operación de rescate de las diez radiales en quiebra apadrinada por el
Ministerio de Fomento, a través de la creación de otro ‘banco malo’.
