martes, 10 de junio de 2014

LOS ACONTECIMIENTOS MUNDIALES SE ACELERAN-ESTAMOS EN EL ÚLTIMO TRAMO

ESTAMOS EN EL ÚLTIMO TRAMO


 LOS ACONTECIMIENTOS MUNDIALES SE ACELERAN
Por Alejandro Sosa Laprida
Y la religión ecuménica del Vaticano II sigue trazando lenta pero inexorablemente su ruta mundialista, instalándose progresivamente en la mayoría de los espíritus embotados, aletargados, adormecidos por los falaces pero cautivantes cantos de sirena modernistas que  presentan el « diálogo»  y el « pluralismo » como la panacea universal, como el único camino posible para alcanzar la tan ansiada « paz mundial », bajo el liderazgo engañoso de los falsos profetas conciliares…« Se levantarán falsos mesías y falsos profetas, y obrarán grandes señales y prodigios, para inducir a error, si fuese posible, aun a los elegidos. » (Mt. 24, 24) « Señor, Dios de paz, escucha nuestra súplica.
Hemos intentado muchas veces y durante muchos años resolver nuestros conflictos con nuestras fuerzas, y también con nuestras armas; tantos momentos de hostilidad y de oscuridad; tanta sangre derramada; tantas vidas destrozadas; tantas esperanzas abatidas… Pero nuestros esfuerzos han sido en vano. Ahora, Señor, ayúdanos tú. Danos tú la paz, enséñanos tú la paz, guíanos tú hacia la paz. Abre nuestros ojos y nuestros corazones, y danos la valentía para decir: «¡Nunca más la guerra!»; «con la guerra, todo queda destruido». Infúndenos el valor de llevar a cabo gestos concretos para construir la paz. Señor, Dios de Abraham y los Profetas, Dios amor que nos has creado y nos llamas a vivir como hermanos, danos la fuerza para ser cada día artesanos de la paz; danos la capacidad de mirar con benevolencia a todos los hermanos que encontramos en nuestro camino. Haznos disponibles para escuchar el clamor de nuestros ciudadanos que nos piden transformar nuestras armas en instrumentos de paz, nuestros temores en confianza y nuestras tensiones en perdón. Mantén encendida en nosotros la llama de la esperanza para tomar con paciente perseverancia opciones de diálogo y reconciliación, para que finalmente triunfe la paz. Y que sean desterradas del corazón de todo hombre estas palabras: división, odio, guerra. Señor, desarma la lengua y las manos, renueva los corazones y las mentes, para que la palabra que nos lleva al encuentro sea siempre «hermano», y el estilo de nuestra vida se convierta en shalom, paz, salam. Amén. »                           Invocación por la paz, Francisco, 08/06/14.
 
 « El día en que Estados y gobiernos estimen ser un deber sagrado el atenerse a las enseñanzas y a las prescripciones de Jesucristo en sus relaciones interiores y exteriores, sólo así llegarán a gozar de una paz provechosa, mantendrán relaciones de confianza recíproca y resolverán pacíficamente los conflictos que pudiesen surgir (…) Síguese entonces que no podrá existir ninguna paz verdadera, a saber, la tan deseada paz de Cristo, hasta tanto los hombres no sigan en la vida pública y privada con fidelidad las enseñanzas, los preceptos y los ejemplos de Cristo. Una vez así constituida ordenadamente la sociedad, pueda por fin la Iglesia, desempeñando su divina misión, hacer valer todos y cada uno de los derechos de Dios lo mismo sobre los individuos como sobre las sociedades. En esto consiste la breve fórmula : el reino de Cristo (…) De todo lo cual resulta claro que no hay paz de Cristo sin el reino de Cristo» (Ubi Arcano, Pío XI, 1922) «  Si los hombres reconociesen la autoridad real de Cristo en su vida privada y en su vida pública, inmensos beneficios –una justa libertad, el orden y la tranquilidad- se propagarían infaliblemente sobre toda la sociedad. » (Quas Primas, Pío XI, 1925)
 
 Este gesto de Francisco se inscribe en la línea inter-religiosa promovida por el documento conciliar Nostra Aetate, que legitima el indiferentismo religioso y abre la puerta al sincretismo mundialista, y que implica la apostasía formal de la única religión verdadera revelada por Dios, y cuya más acabada expresión han sido los tres encuentros ecuménicos de Asís, organizados por  « San » Juan Pablo II y por  « Papa Emérito » Benedicto XVI: « Así también las demás religiones que se encuentran en el mundo se esfuerzan por responder de varias maneras a la inquietud del corazón humano, proponiendo caminos, es decir, doctrinas, normas de vida y ritos sagrados. La Iglesia católica no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero. Considera con sincero respeto sus modos de obrar y de vivir, sus preceptos y sus doctrinas (…) Por consiguiente, exhorta a sus hijos a que, con prudencia y caridad, mediante el diálogo y la colaboración con los adeptos de otras religiones, dando testimonio de fe y vida cristiana, reconozcan, preserven y promuevan aquellos bienes espirituales, morales y los valores socio-culturales que en ellos existen. » (Nostra Aetate n° 2)
 
 Juan Pablo II invitó a todas las falsas religiones a « rezar a Dios » para obtener la « paz en el mundo » en la ciudad de Asís, el 27 de octubre de 1986. Hecho incalificable: ¡ Nada menos que el « Vicario de Cristo » y el « Sucesor de Pedro » promoviendo los cultos idolátricos y heréticos, aprobando implícitamente sus creencias y reconociéndolos por consiguiente como opciones religiosas legítimas para dirigirse a Dios ! Esto se opone diametralmente tanto a la doctrina como a la práctica constantes de la Iglesia, desde sus orígenes apostólicos hasta Vaticano II y constituyeuna violación manifiesta del primer mandamiento. He aquí lo que decía Pío XI al respecto : « (…) organizan reuniones (…) e invitan a todos los hombres indistintamente, a los infieles de todo género como a los fieles de Cristo (…) Tales empresas no pueden ser aprobadas por los católicos de ninguna manera, ya que se basan sobra la teoría errónea según la cual todas las religiones son todas más o menos buenas, en el sentido de que todas, aunque de maneras diferentes, manifiestan y significan el sentimiento natural e innato que nos conduce a Dios  y nos lleva a reconocer con respeto su poder. La verdad es que los partidarios de esa teoría se extravían en pleno error, pero además, pervirtiendo la noción de la verdadera religión, la repudian (…) La conclusión es clara : solidarizarse con los partidarios y los propagadores de tales doctrinas es alejarse completamente de la religión divinamente revelada. » (Mortalium Animos,  Pío XI, 1928)
 « Hay algunos que os perturban y que pretenden pervertir el Evangelio de Cristo. Pero si nosotros o un ángel del cielo os anunciase un evangelio distinto del que habéis recibido, que sea anatema. »(San Pablo, Epístola a los Gálatas 1, 7-8)