O cambias o caerás
Es hora de que tomes la decisión.
Quizá sea la más importante que hayas tenido que tomar en tu vida o, como poco, en los últimos tiempos.
No podrás esperar a que lo hagan
gobiernos, ni autoridades por ti. Ni siquiera te lo disfrazaré de
“responsabilidad” o de “necesidad”. No te entraré por la vertiente
social o colaborativa.
No. Hoy voy a ser mucho más directo y claro:
Lo tendrás que hacer porque te conviene a ti y a los tuyos. A los más cercanos. A tu familia.
Os va el futuro en ello. Te va, quizá, la vida en ello.
Y no te hablo de un futuro indeterminado o largoplazista. Te hablo del futuro al más puro corto plazo.
Ha llegado el momento de que tú pongas
en marcha, por anticipado (de hecho ya vamos algo tarde) lo que TODOS
SABEMOS que va a ocurrir: Es hora de que te deshagas de los conceptos
“dinero”, “cobro”, “pago”, “comercio”, “ambición” y demás fenómenos
asentados por y en el Sistema.
Todos esos conceptos y cuanto se sustenta en ellos, están cayendo ya.
Escucha atentamente, porque esto te conviene más de lo que ahora puedas imaginar:
NO NECESITAS CLIENTES. Necesitas amigos.
NO NECESITAS QUE TE DEBAN NADA. Necesitarás aliados.
NO NECESITAS EMPLEADOS. Lo que
vas a necesitar son compañeros y de los buenos. De los de verdad. De los
que, llegado el caso y el momento, se partan la cara por ayudarte, de
persona a persona.
Mientras sigas pensando u operando en tu
día a día creyendo que todo tiene un precio, o que aquello que das ha
de ser cobrado o debe recibir contraprestación, estarás condenado a ser
uno de los millones que se están ya quedando por el camino.
La dinámica ha cambiado. Los paradigmas,
no es que se hayan quedado obsoletos o estén fallando, es que,
sencillamente, están colapsando.
Ser uno de los que caiga con el Sistema
colapsante, o ser uno de los que se salve, depende en gran medida de
este cambio de paradigma.
HAZTE PEQUEÑO. NO SEAS AMBICIOSO. Ahora
ya no es el momento. Esa ya no es la vía. Ese tiempo pasó y quienes se
aferraron a estos ideales, están ahora en el lodo o aterrados por caer.
Los grandes están cayendo.
Las grandes constructoras, los
conglomerados bancarios, las cajas de ahorro, las enormes industrias…
Todos, cayendo de sus pedestales dorados que parecían intocables. Todo
se creían a salvo. Solventes.
Protegidos. Seguros… Y míralos ahora:
Dilapidados por sus propios paradigmas: Deuda, Corrupción, Favoritismos,
Contactismos, Nepotismos y toda esa familia de ideas-fuerza que han
construído el capitalismo neoliberal agresivo que está siendo amputado
desde dentro: Por sus propios defectos inherentes y de base.
Te hablo directa y claramente a ti, que
lees esto. Hayas llegado aquí como lo hayas hecho. Te haya llegado esta
información como te haya llegado.
No esperes que ningún gobierno
implemente estas medidas o den un cambio radical público y notorio, para
que tú te des cuenta de que también has de cambiar tu forma de pensar y
de actuar. Eso no ocurrirá así.
Nadie va a salir por televisión
diciéndote lo que sabes y llevas dentro. Nadie te va a dar la razón.
Ningua autoridad reconocerá que todo ha fallado (ni que hace tiempo que
falló pero que se ha estado tratando de ocultar).
Nadie te va a decir que, o bien cambias
tú y te salvas económica, personal, social y familiarmente (y con ello,
proteges a los tuyos), o bien serás un número más de los que están
cayendo. Otro empleado sin trabajo; Otro autónomo sin empresa; Otra
empresa sin solvencia…
Lo que te trato de decir en estas
líneas, en caso de deber ser cobrado, no tendría precio. En lugar de
ello (como todo lo que trato de explicarte), te lo regalo. Te lo
comparto. Te lo entrego.
Yo no te quiero deudor de nada. Ni te
quiero esclavo del desconocimiento. No te quiero mal o desinformado. Te
quiero libre, autosuficiente y desligado de las ideas de “pago”,
“cobro”, “préstamo”, “propiedad”, “ataque” o “defensa”.
Todo eso ya acabó amig@. Hace tiempo que
acabó la función por mucho que quieran mantener a los actores en escena
interpretando un papel de “normalidad” hasta que, más que el telón,
caiga el teatro entero sobre sus cabezas.
No seas un espectador más, incrédulo,
inmóvil y asistente a un acto final que hace tiempo que se conoce. No
seas de los que dirán “Yo lo vi venir, pero no me lo podía creer“.
El conocimiento no está para mirarlo. Está para ejercerlo. Para
beneficiarte de él. Si lo sabes, si lo hueles (porque nunca fuiste
idiota aunque te hayan tratado como tal) CAMBIA.
Si lo sabes desde hace tiempo. Cambia.
- Invierte en lo que importa: Tu hogar, tu familia, tus amigos.
- Protege lo único en lo que
podrás apoyarte cuando todo lo demás salte por los aires: La ayuda
desinteresada, los camaradas, aquellos con los que te entiendes con sólo
miraros.
- Olvídate del dinero. Ya no tiene
solución. Lo verás convertido en papel con el que podrás jugar, pues su
valor será cero. Si quieres hacerte alguna idea de valor, busca la forma
de convertir lo mucho o poco que tengas ahorrado, en oro. Olvida el
resto.
- Recuerda siempre lo que necesitas,
que es bien poco, pero que no te puede faltar: Alimentos, ropa,
medicamentos y un buen techo seguro. Céntrate en eso, lo demás no
importa.
- Borra de tu mente marcas,
logotipos, prestigios, reputación y nimiedades. Ese “Yo” es un
constructo, no es tu vida real. Y es la de verdad la que debe ser
protegida.
En definitiva, termino este artículo con las mismas palabras con las que he comenzado a titularlo: O CAMBIAS O CAERÁS.
Después no digas “Siempre lo supe, lo vi venir, lo intuí… Pero no me lo podía imaginar”.
Escrito por nuestro colaborador Alquimista
TWITTER: @alquimistaverda
