Cristina le quitó poder a Fábrega y ahora Kicillof no tendría más remedio que devaluar en el corto plazo
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La presidente usó nuevamente el atril de la Casa Rosada para criticar
ayer a los fondos buitres, luego de que uno de ellos, Aurelius,
anunciara que daba por terminada la negociación con una serie de bancos
para la venta de los títulos objeto de la sentencia del juez Thomas
Griesa con bancos internacionales. Ella además acusó a Paul Singer de
ser accionista de la imprenta Donnelley, que se presentó en quiebra
-según dijo- en tiempo record y que será acusada mediante la ley
antiterrorista. Todo esto genera mucha inquietud en los mercados, dada
la profunda recesión que sufre la economía y que la presidente niega.
Hay empresas extranjeras que pueden cerrar sus puertas porque no venden
mucho y no quieren hacer inversiones extras si tienen mucho stock. Con
este temor, ahora cualquier empresa en problemas lo pensará dos veces
antes de quebrar, ya que puede ser acusado por esa ley y también se le
podría aplicar la misma a una empresa que suspenda a sus trabajadores.
El desborde de las cifras
Pero lo que no dijo CFK es que Juan Carlos Fábrega, el presidente del
Banco Central no renunció pero está dibujado en su cargo, ya que hubo
un aumento del gasto público del 56% en junio pasado, financiado todo
con emisión monetaria. El manual indicaba que el Central tenía que subir
5 puntos la tasa de interés de las Lebac y Nobac y en cambio la bajó un
punto, lo que motivó la suba de los tres dólares: el blue, que
tocó los $ 13,30, el dólar bolsa, que quedó en $ 12,50, y el contado
con liqui, a $ 11,50, con subas importantes en esta semana, ante la
insólita baja de tasas. Y el problema es ahora que toda esa emisión
monetaria y la que se viene este semestre, ya que los inversores, al no
tener una tasa que los recompense, optarán por dolarizarse en esos tres
tipos de cambio que mencionamos y, como la inflación de julio fue del
2,7%, el atraso cambiario es evidente. Sin embargo, el cristinismo
intentará que se quede fijo o modificarlo levemente por la inflación del
año, que pinta para más del 35% y que puede superar el 40% si se
devalúa. A todo esto, en el mercado se cree que el tipo de cambio
adecuado sería por lo menos de 10 pesitos el oficial.
