Surrealismo coscoíno: CFK, Capitanich y Milani, al rescate de polémico intendente
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El próximo viernes 22 de agosto, Teresa Adelina Sellarés (alias
‘Teresa Parodi’) tiene previsto trasladarse a la ciudad cordobesa de
Cosquín. Según trascendió por canales oficiales al menos, el periplo de
la colorida ministro de Cultura de la Nación portaría como objetivo
consolidar su nombramiento en la comisión municipal local del folklore.
Sin embargo, los alcances de la agenda serían bien distintos, recayendo
el foco sobre asuntos de mayor calibre.
Difícilmente el traslado de un personaje insignificante como Parodi
hacia una localidad del interior del país podría cosechar interés a la
hora de configurar titular alguno. Por eso es que el actual jefe de
Gabinete de ministros, Jorge Milton Capitanich Popovich, acompañará a la
cantautora a tierra mediterránea.
En cualquier caso, Marcelo Villanueva -al igual que la referida
ministro Parodi- carece de peso específico en la política nacional. Sin
importar que haya podido justificar apenas $ 60 millones ejecutados
sobre $ 280 millones recibidos para su localidad. Dinero fresco oportuna
y principalmente cedido por la Nación (gentileza de Carlos Zannini, con
Néstor Carlos Kirchner en vida), en aras de la furibunda pertenencia
del comprometido alcalde al discurso panfletario e incoherente del
Frente para la Victoria. Destacaba, por otra parte, la relevancia de
Cosquín como distrito electoral (con un aproximado de 30 mil personas en
condiciones de votar) y el valor agregado aportado por su festival,
transmitido a todo el país durante la temporada estival. Villanueva
tiene clara la magnitud de su propio cadalso (y de lo inevitable de
éste): los comicios para conducir a la revocatoria de su mandato se
desarrollarán el 7 de septiembre; el costo de su organización que
impactará en las finanzas del municipio en el orden de los AR$ 200.000.
Conforme ya se había desarrollado en trabajos previos en este medio
-y bien vale recordarlo-, Cosquín también es tierra natal del Teniente
General César Milani. En años recientes, Marcelo Villanueva ha venido
desempeñando el rol de fiel ladero del jefe del Ejército Argentino
(ufanándose ante íntimos de cierta invulnerabilidad política, en virtud
del carácter peculiar de este padrinazgo). Infortunadamente para Milani,
no le fue obsequiado el don de la bilocación: debe ocuparse de regar
periódicamente su distrito político recurriendo a los buenos oficios de
su hermano y operador (‘El Rodi’). En mayo pasado, Rodolfo Milani
motorizó un infructuoso acto de desagravio a la figura del JEMGE, luego
de que el socialismo local calificara abiertamente a aquel como
‘genocida’. Aunque jamás se llevó a cabo, a nadie hubiese sorprendido
ver en el evento al jefe comunal apersonarse conduciendo su Audi modelo
A4, y fumando habanos cubanos importados.
Todo lo cual conduce, a la postre, al acuciante estado de
desesperación en el oficialismo, y a las órdenes impartidas a grito
limpio por la propia Cristina Fernández Wilhelm de Kirchner: Cosquín no
puede perderse a manos de la oposición [delasotista]; hagan lo que sea
necesario para impedirlo. El receptor primigenio del nuevo exabrupto
presidencial ha vuelto a ser Jorge Capitanich. El ex gobernador chaqueño
exhibe una amistad de años con el viciado intendente coscoíno -habiendo
incursionado los dos hombres en negocios relacionados con las siempre
prolíficas peñas folclóricas. La asistencia de la políticamente
disfuncional Teresa Parodi ofrecerá la cobertura mediática necesaria.
Por su parte, el Teniente General César Milani contribuirá al mitin del
próximo 22 del corriente (partiendo de una idea propuesta por el jefe de
Gabinete) con la presencia de mil uniformados del Ejército, que
desfilarán con el objetivo de ilustrar el respaldo oficial y
‘homenajear’ al intendente Marcelo Villanueva.
Capitanich Popovich se presenta como el más atribulado de la puesta
en escena de referencia; el chaqueño renueva su suicidio retórico cada
mañana desde su atril en la Jefatura de Gabinete; ha comprometido su
reputación hasta lo intolerable; y se ha alejado del poder en su propia
provincia (en donde su otrora segundo, Juan Carlos Bacileff Ivanoff,
deshace con rigor diario la trama de corrupción heredada; licuando el
poder político y la caja de Coqui).
