ATACAR AL PAPA CON UN FALSO PAPA
ES OBRA CUMBRE DE LA MALDAD.
«– ¿De donde sabes que solamente quedan TRES papas?
Conchita respondió:
– De la Santísima Virgen. En realidad me dijo que aún vendrían CUATRO papas pero que Ella no contaba uno de ellos.
Dice Aniceta:
– Pero entonces, ¿por qué no tener en cuenta UNO?
Responde Conchita:
– Ella no lo dijo, solo me dijo que UNO no le tenía en cuenta. Sin embargo me dijo que gobernaría la Iglesia por muy poco tiempo» (Conchita).
Tres Papas que cuentan y uno que no cuenta. Y un usurpador del Trono de Pedro.
a. Tres Papas: Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II. Son los que cuentan porque fueron elegidos por el Espíritu para gobernar
la Iglesia y Jesús guió a Su Iglesia a través de ellos. Y no importa si
sus gobiernos fueron cortos (Juan Pablo I), si le pusieron un sosía
(Pablo VI), o si hicieron todo lo posible para anularlo (Juan Pablo II).
b.
Un Papa que no cuenta: Benedicto XVI. Fue elegido por el Espíritu
para gobernar la Iglesia, pero renunció. El Señor gobierna Su Iglesia
sin Su Papa. No puede gobernar la Iglesia con Benedicto XVI. Y, por eso,
no cuenta para gobernar la Iglesia. Cuenta como Papa. La Sede no está
vacante porque sigue siendo el Papa elegido por Dios. El gobierno del
Papa Benedicto XVI es el que está vacante. Un usurpador gobierna otra
cosa, no la Iglesia Católica, su falsa iglesia. El Señor sigue guiando
Su Iglesia, pero sin Su Cabeza, sin Su Vicario.
La
Virgen María dijo que vendrían cuatro, pero que no contaba uno de
ellos. No lo contaba para gobernar la Iglesia, pero sí para ser Papa.
Gobernó la Iglesia por muy poco tiempo, pero –al renunciar- ya no cuenta
su gobierno, porque ya no gobierna. Impide al Espíritu guiarlo en el
gobierno de la Iglesia. Es un impedimento de su voluntad libre.
Impedimento que es un grave pecado, porque produce un cisma dentro de la
Iglesia. Benedicto XVI cuenta como Papa, porque –hasta que muera- sigue
siendo el Papa verdadero, el legítimo, a pesar de su renuncia.
Benedicto
XVI no cuenta para el Cielo para el gobierno de la Iglesia. Jesús es el
que decide ahora cada cosa en Su Iglesia. Porque la Iglesia es de
Cristo, no de los hombres. Y Jesús tiene que llevar Su Iglesia hacia el
Plan de Su Padre. Y, por eso, la guía Él solo, sin ninguna Jerarquía. Es
una forma de gobierno extraordinaria, que sólo la puede hacer Dios.
Jesús
decide en cada alma lo que Su Iglesia tiene que hacer en estos
momentos, sin pasar ni por la Cabeza, que sigue siendo Benedicto XVI, ni
por la Jerarquía de la Iglesia. La Iglesia está en el corazón de los
humildes, que viven su fe dejando sus brillantes pensamientos humanos a
un lado. La Iglesia no está en ninguna de las cabezas que se creen con
inteligencia para poner un camino al desastre que vive la Iglesia: «entre
mis sacerdotes cuántos son los que no creen ya; sin embargo, permanecen
aún en Mi Iglesia, como verdaderos lobos con piel de cordero, y pierden
un ilimitado número de almas» (Mensaje de la Santísima Virgen
María al P. Gobbi – El espíritu de rebelión contra Dios, 1 de diciembre
de 1973 – Del libro: «A los sacerdotes, hijos predilectos de la
Santísima Virgen María”).
Ahora
todos tienen que obedecer a Cristo, no a los lobos, no ver a Cristo en
un hombre, porque la Cabeza renunció a ser Cabeza de la Iglesia;
renunció a gobernarla en Cristo. Se retiró, pero no renunció a ser Papa.
Sigue siendo el Papa, con la coletilla de emérito. Pero un Papa emérito
sigue siendo Papa, porque el Papa, en la Iglesia Católica, no es un
concepto, un término humano, sino una vocación divina, una elección de
Dios sobre un alma que Él quiere para Su Iglesia.
c.
Francisco: el que ha robado el Trono de Pedro para una nueva maqueta
de Iglesia. Francisco es todo un montaje que el Vaticano ha hecho para
dar al mundo lo que éste pide: un paraíso en la tierra. Es el gran
engaño del siglo. Es mayor que el que se produjo con Pablo VI.
Tres Papas para una profecía:
i. El número 108, “Flos Florum” (“Flor de las Flores”): Pablo VI, que tiene en su escudo de armas el “lirio”, la “flor de las flores”.
ii. El número 109, “De Mediate Luna” (“De la Media Luna”): Juan Pablo I, que fue elegido en una Media Luna y falleció en la siguiente Media Luna.
iii. El número 110, “De Labore Solis” (“Sobre el eclipse del Sol”): Juan Pablo II, en cuyo Pontificado Cristo fue eclipsado por la idea humana en la Iglesia.
Pablo VI, mártir en su Pontificado:
«J
– El Papa, el Papa…es un mártir. De cierto modo podría decirse que yace
por tierra, que desea morir, en la situación en que se encuentra. Lo
tortura el pensamiento de lo que el dice, no sale publicado en el mundo y
lo que sale publicado, es exactamente aquello que el no quería y que es
publicado por sus cardenales. En todos los casos, muchos Cardenales, no
todos, la siguen. El Papa tiene una inmensa dificultad en actuar. Está
en una situación mucho peor que en la verdadera prisión, nosotros,
nosotros nos agitamos, haciendo todo lo que podemos. Además, ya hicimos
demasiado.
E – ¡Continúa! Diciendo la Verdad, en nombre (…) ¡y solo la verdad!
J
– Lo privaron de su libertad… así poco puede hacer. Es por eso que
hablamos de él como un reptil, solo es capaz de arrastrarse, y ya no
tiene una palabra que decir, ni a la derecha, ni a la izquierda, ni al
frente, ni atrás. Son los otros que lo hacen, los falsos, a los que les
gustaría verlo desaparecer» (Testimonio de sacerdotes que
participaron en el exorcismo del 31 de agosto de 1975 – Contra Judas
Iscariote (alma condenada) – Del libro: “Confesiones del Infierno al
mundo contemporáneo. Advertencia del más allá” – Editor Buonaventur
Meyer).
Pablo VI cumplió su misión: «Su
misión está cumplida. Así como sobre esta tierra le habéis estado muy
cercanos con la oración y con vuestro amor, así ahora Él desde el
Paraíso, con su poderosa ayuda de intercesión, estará cerca de vosotros
para ayudaros a cumplir vuestra misión» (Mensaje de la
Santísima Virgen María al P. Gobbi – En la muerte del Papa, 9 de agosto
de 1975 – Del libro: «A los sacerdotes, hijos predilectos de la
Santísima Virgen María”).
A mitad de su Reinado en la Iglesia, el demonio se sentó en la Silla de Pedro para gobernarla con un impostor.
“Es
ahora de conocimiento común en la ciudad de Roma, que hay una persona
que ha estado haciéndose pasar por vuestro Vicario, un actor de gran
talento, que a través de la cirugía ha obtenido el semblante de vuestro
Vicario. Ahora es bien sabido, hijos Míos, y ahora se jugará un juego de
ajedrez. Allí será obispo contra obispo y cardenal contra cardenal,
porque Satanás se ha establecido a Sí Mismo en medio de ellos. Obispo
contra obispo y cardenal contra cardenal, Satanás se ha puesto en medio
de ellos. Todo lo que está podrido caerá “ (Nuestra Señora a Verónica Lueken , 14 de Agosto de 1976).
Desde 1972, las drogas neutralizantes fueron inyectados a Pablo VI, como lo confirma el testimonio de Mons. Basile Harambillet
(Doctor en derecho caónico y abogado rotal). La existencia de un doble
también fue demostrado por las grabaciones sonoras y fotografías de
Theodore Kolberg, en sus libros: “Der Vertrug des Jahrhunderts” (“El
engaño del siglo’) y “Umsturz im Vatikan?”(“Un derrocamiento en el
Vaticano”).
En
1972, comenzó la tercera parte del secreto de Fátima: dos hombres
usando la corona de Pedro. Uno sufre a manos de los hombres, siendo el
Prisionero de los Cardenales. El otro, colocado por los hombres, es el
que trae la destrucción.
“Hija
Mía, te traigo una triste noticia, una que debe darse a conocer a la
humanidad. Al hacer esto, hija Mía, debes proceder sin temor. Debe
hacerse saber a la humanidad. Nuestro querido Vicario, el Papa Pablo
VI, sufre mucho en manos de aquellos en quien él confía. Hija Mía,
grítalo desde los tejados. No es capaz de llevar a cabo su misión.
Ellos lo han escondido, hija Mía. Él está enfermo; él está muy enfermo.
Ahora hay alguien quien gobierna en su lugar, un impostor, creado por
las mentes de los agentes de satanás. Cirugía plástica, hija Mía – los
mejores cirujanos fueron usados para crear a este impostor. ¡Grítalo
desde los tejados! El debe ser expuesto y removido. Detrás de él, hija
Mía, hay tres quienes se han entregado a satanás. Vosotros no recibís
la verdad en vuestra nación ni en el mundo. Vuestro Vicario está
prisionero.
“Antonio
Casaroli, ¡condenaréis vuestra alma al infierno! Giovanni Benelli,
¿qué camino habéis tomado? ¡Estáis en el camino hacia el infierno y la
condenación! Villot, líder del mal, apartaos de esos traidores; no
sois desconocidos al Padre Eterno. [Lean más...] Os asociáis con la
sinagoga de satanás. ¿Creéis que no pagaréis por la destrucción de
almas en la Casa de Mi Hijo?
“El
anticristo, las fuerzas del mal, se han reunido hijos Míos, dentro de
la Ciudad Eterna. Debéis hacerle saber a la humanidad que todo lo que
viene de Roma viene de la oscuridad. La luz no ha pasado por allí. La
apariencia en público no es de Pablo VI, es el papa impostor. Los
medicamentos del mal han vuelto soso el cerebro del verdadero papa, el
Papa Pablo VI. Ellos envían por sus venas, veneno para atontar su
razonamiento y paralizar sus piernas. ¿A qué criatura maligna le habéis
abierto las puertas de la Ciudad Eterna y habéis admitido a los agentes
de Satanás? Planeáis remover al Padre Eterno de vuestro corazón y de
los corazones de aquellos a quienes buscáis engañar. Esparcís el
rebaño.” (Nuestra Señora, 27 de Septiembre, 1975).
En
el momento que este mensaje fue dado en 1975, Jean Cardinal Villot fue
el Secretario de Estado del Papa. Toda la correspondencia dirigida al
Santo Padre pasaba por sus manos. El Cardenal Giovanni Benelli era el
Secretario sustituto de Estado. En otras palabras, era el segundo al
mando de Villot, y el tercero al mando del Papa. El Cardenal Agostino
Casaroli era el Secretario del Consejo para Asuntos Públicos. Su trabajo
ascendió a ser hombre de Relaciones Públicas del Vaticano, a escala
internacional.
A Juan Pablo I lo liquidaron porque no cuadraba en sus planes. Era de la línea tradicional, de la disciplina de la Iglesia: «(…)
cuando hablé a los cardenales en la Capilla Sixtina, aludí a la «gran
disciplina de la Iglesia» que debía «mantenerse en la vida de los
sacerdotes y de los fieles» (…) Esta existe sólo cuando la observancia
externa es fruto de convicciones profundas y proyección libre y gozosa
de una vida vivida íntimamente con Dios. Se trata –escribe el abad
Chautard– de la acción de un alma, que reacciona continuamente para
dominar sus malos inclinaciones y para ir adquiriendo poco a poco la
costumbre de juzgar y de comportase en todas las circunstancias de la
vida, según las máximas del Evangelio y los ejemplos de Jesús.» (Discurso al Clero Romano).
Por
supuesto, que esto no fue el motivo de su asesinato, pero sí un
impedimento para lo que el demonio quería desde la Silla de Pedro: el
desastre, la destrucción de toda Verdad. Y buscaba un hombre, ya no un
sosía, ya no uno que había que enmascararlo. Pero el Cónclave todavía no
era de él. Así que había que elegir a otro.
“Regresaremos,
hija Mía, en la historia, una corta historia, y recordaremos bien lo
que ha sucedido en Roma a Juan, el Papa Juan, cuyo reinado duró 33 días.
Oh, hija Mía, ahora es historia, pero está puesta en el libro que
enumera los desastres para la humanidad. Él recibió el horror y el
martirio al tomar de una copa. Fue una copa de champagne que le fue
dada por un miembro, ahora fallecido, del clero y de la Secretaría del
Estado.” – (Nuestra Señora, 21 de Mayo, 1983)
El P. Sáez escribe en su libro:
«Después
de casi tres años de investigación, David Yallop escribió en su libro
In God’s Name (En el Nombre de Dios, 1984), que las circunstancias
precisas relacionadas al descubrimiento del cuerpo de Juan Pablo I
“elocuentemente demuestran que el Vaticano practicó una campaña de
desinformación.” El Vaticano dijo una mentira tras otra: “Mentiras
acerca de pequeñas cosas, mentiras acerca de grandes cosas. Todas estas
mentiras tenían un único propósito: disfrazar el hecho que Albino
Luciani, el Papa Juan Pablo I, había sido asesinado.” El Papa Luciani
“recibió la hoja de una palma del martirio debido a sus convicciones.”.
Sus
días de su prueba estaban todos contados por el Cielo. Elegido para
sufrir por la Iglesia. Elegido para dar la sucesión al último verdadero
Papa Católico .
Con Juan Pablo II, se equivocaron, pero no pudieron con él. Era el Papa de la Virgen: «Justamente,
cuando Satanás se ilusionaba con la victoria, después que Dios hubo
aceptado el sacrificio de Pablo VI y de Juan Pablo I. Yo he obtenido de
Dios para la Iglesia el Papa preparado y formado por Mí. Él se consagró a
Mi Corazón Inmaculado y me confió solemnemente la Iglesia, de la que
soy Madre y Reina. En la persona y en la obra del Santo Padre, Juan
Pablo II, Yo irradio Mi Gran Luz, que se hará tanto más fuerte cuanto
más tinieblas lo invadan todo» (Mensaje de la Santísima Virgen
María al P. Gobbi – El designio del amor misericordioso, 1 de agosto de
1979 – Del libro: «A los sacerdotes, hijos predilectos de la Santísima
Virgen María”).
Su
muerte abrió el fin de los tiempos, porque ya el Cónclave pertenecía al
demonio. Había que poner un Papa para una renuncia, no para otra
sucesión de Pedro. Un Papa que no supo conservar la fe católica hasta el
final. Juan Pablo II fue católico, fue Papa de los Católicos, fue fiel a
la gracia que había recibido, hasta su muerte. Una muerte no querida
por Dios, pero a todos los Papas hay que quitarlos de en medio desde
1972, porque la Silla es del demonio.
Benedicto
xVI es un Papa verdadero, legítimo, porque viene de la muerte de Juan
Pablo II, que le precede; pero que no cuenta, es inútil, porque no dio
su vida por el Papado ni por la Iglesia.
Su
renuncia, ya decidida por la masonería, da al demonio pleno poder sobre
el Papado para poner su maqueta: Francisco y su gobierno horizontal.
El Papa Benedicto XVI está en las profecías: El número 111, “De Gloria Olivae”
(De la Gloria del Olivo). Y hasta que no muera, no se puede entender su
nombre. La gloria del Olivo es la Verdad; pero sólo la Verdad tiene Su
Gloria en la Cruz. Y la Cruz es lo que ha rechazado Benedicto XVI. Para
cumplir su profecía, es necesario que reciba una cruz y que muera en
ella.
Francisco no pertenece a ninguna profecía, porque no es Papa; es una
maqueta nueva de Papa, una imagen, un esbozo, una escultura de bronce
que los hombres adoran.
Francisco
no sirve al Dios Uno y Trino y, por eso, está creando un nuevo
sacerdocio en su nueva iglesia. Un sacerdocio que sirva al pueblo, a la
masa, a la idea predominante en la sociedad.
Ahora,
en la Iglesia se sirve al pensamiento del hombre, a la persona humana,
pero no a Cristo, ni en la idea ni en la persona. Hay un culto
desfigurado a todo lo que representa la Iglesia católica, a toda Verdad,
a todo Dogma. Un culto a lo humano que hay en la Iglesia; un culto que
debe anular lo divino para dar sólo lo que los hombres buscan en sus
vidas.
Hoy
no se ama la Verdad, sino la mentira que nace de un pensamiento del
hombre, que se cree libre porque es capaz de engendrar ideas en su
mente. Pero esta libertad del pensamiento es falsa, porque Dios ha hecho
la razón para la Verdad, y la voluntad para la libertad.
Se
tiene una mente humana para descubrir la verdad de la vida; se tiene
una voluntad humana para elegir lo que más convenga en esa verdad
encontrada por la razón.
Pero
Francisco tiene una mente humana retorcida y sólo le sirve para poner
su idea, su culto, su visión de Cristo y de la Iglesia. Y es arrogante,
orgulloso. Se impone porque él lo quiere, porque él lo decide. Y, a
pesar de que a nadie le interesa su opinión, todos le tienen que
obedecer porque se ha creído dios en la Iglesia. Francisco es el que se
ha puesto por encima de la autoridad de Dios y obra la maldad a la vista
de todo el mundo. Y muchos lo apoyan. Son fieles a esa maldad y le
ponen caminos para que se realice en la Iglesia.
Muchos
quieren entender los gestos de francisco en clave católica para poder
evaluarlos en su catolicidad, y por eso, se engañan. Porque Francisco
no tiene la fe católica. Luego, sus gestos no son católicos, son para la
gente del mundo, pero no para la Iglesia. No se pueden comprender los
gestos de Francisco en clave católica, sino en clave no-católica. Y,
solo así, se puede evaluar lo que significa para la Iglesia Católica y
para el mundo.
¡Cuántos
hay que se engañan en esto! Todavía muchos, viendo el acto de
Francisco con Shimón Peres y con Mahmud Abbas, está pidiendo al Señor
que ilumine a Francisco para no errar como Papa. Es la venda en los
ojos. Es no comprender que Francisco es sólo una víbora que ataca a la
Iglesia para devorarla. Que Francisco no posee el Espíritu de la
Iglesia. Que está en Ella para hacer una maqueta nueva de la Iglesia y
de Cristo.
Quien atienda a la Verdad de la Iglesia podrá comprender cómo durante
más de 50 años no hay Verdad en la Iglesia: hay muchas mentiras, muchos
errores, muchas herejías, muchos cismas. Hay un poco de todo, que nadie
ha sabido combatir y discernir. Hay una mezcla de ideas, de juicios, de
obras, de vidas, que sólo tienen una finalidad: destruir la Verdad.
No se puede destruir a la Iglesia de un mazazo, sino que hay que ir
golpe a golpe; poco a poco, quitando acá y allá hasta conseguir el
objetivo.
El fin ya se tiene, pero hay que llevarlo a la perfección. Francisco
entretiene a todo el mundo, para que otro dé el golpe definitivo. En
este tiempo de Francisco, se ponen los peones en toda la Iglesia. En
cada Obispado, hay un profeta del demonio, uno que trabaja ya de manera
directa para que todos obedezcan lo que viene de Roma.
Los que se cansan en analizar las líneas del gobierno de Francisco
son gente, no sólo con una venda en sus ojos, sino aliados de Francisco,
instrumentos del demonio, gente que no tiene dos dedos de frente. Que
está en la Iglesia para buscar el paraíso perdido; pero que ya no busca a
Cristo ni en sus vidas espirituales, ni en sus vidas sociales, ni en la
vida de la Iglesia.
Es tiempo de salir de una estructura vieja, inerme, jurídica,
inservible para ser Iglesia. Hay que seguir siendo la Iglesia Católica
sin ninguna estructura. Es lo que pide el Señor ahora: el desierto. «Fueron
dadas a la Mujer dos alas de águila grande para que volase al desierto,
a su lugar, donde es alimentada por un tiempo, y dos tiempos, y medio
tiempo lejos de la vista de la serpiente» (Ap. 12, 14). Con la
Eucaristía y con el Santo Rosario es como se hace hoy la Iglesia. Si
faltan esas dos cosas, la Iglesia no sirve para nada.
