Si de Vicepresidentes hablamos…
La vergüenza que nos embarga como argentinos, soportando un
mequetrefe corrupto de la catadura de Amado Boudou, se agiganta al
pensar en tantos honrosos compatriotas que ocuparon el sitial que hoy
ensucia este ladrón.
Podríamos citar entre otros ilustres Vicepresidentes a don Nicolás
Avellaneda, el fogonero de la política educativa de Sarmiento, pero a mi
modo de ver, quien se lleva las palmas es don Elpidio González, cuyas
virtudes cívicas y morales todos conocemos y que se pueden resumir en su
carta de renuncia a la pensión vitalicia que acababa de convertirse en
ley.
Había sido Vicepresidente de don Marcelo T. de Alvear (1922/28) y
Ministro del Interior durante la segunda presidencia de Hipólito
Yrigoyen (1928/30) hasta el golpe militar que lo encarceló durante dos
años.
Retirado de la política, se ganaba la vida como vendedor callejero de Anilinas Colibrí.
El 18 de octubre de 1951 falleció luego de estar internado durante
seis meses porque no tenía hogar ni quien se encargara de atenderlo.
Pidió en su testamento: “ser enterrado con toda modestia, como
corresponde a mi carácter de católico, como hijo del seráfico padre San
Francisco, a cuya tercera orden pertenezco, suplico con amor de Dios la
limosna del hábito franciscano como mortaja y la plegaria de todos mis
hermanos en perdón de mis pecados y en sufragio de mi alma”.
HONOR A SU MEMORIA.
