Báez y Brito habrían canalizado los 10.000 millones de euros de los Kirchner
Ayer el matutino La Nación le preguntó a la diputada Elisa
Carrió de dónde saldrían los 10.000 millones de dólares que ella dice
que se robaron los Kirchner y la respuesta fue que se quedaron con el 5%
de los subsidios a la energía y transporte, aunque los retornos habrían
sido todavía mayores. Ese calculo da 4.000 millones de euros, es decir,
el 5% sobre 500.000 millones de pesos, una suma cercana a la que dice
la diputada. Pero si se suma a la sobrefacturación de la obra pública en
estos once años, donde se cargaba de más el 30% y hasta el 200% por
cada obra pública, se llega fácilmente a esa cifra, que está depositada
en paraísos fiscales. Lo descubierto por Jorge Lanata sobre los dichos
de Leonardo Fariña y Federico Elaskar sólo se refieren a los 400
millones de euros que Néstor Kirchner tenia en bóvedas como una especie
de caja chica de toda la corrupción K. Después de la muerte del ex
presidente, CFK le habría ordenado a Lázaro Báez que los depositara en
paraísos fiscales y la premura del ex empleado del Banco de Santa Cruz
fue tanta que utilizó personajes inexpertos y habladores como Fariña y
Elaskar, que exponían públicamente su súbita riqueza con autos
deportivos, pisos en la mejores zonas de la Capital y fiestas suntuosas.
Aunque ahora Jorge Brito se quiera hacer el inocente, es incuestionable
su intima vinculación con NCK. Allá por el 2003, en un programa de
Mirtha Legrand al que concurrieron los Kirchner antes de asumir Néstor
como presidente, éste lo nombró con dureza a Jorge Brito y su Banco
Macro. Al banquero esto lo habría puesto muy nervioso pero luego se dio
cuenta de que todo ese reto del futuro presidente era un “apriete” para
negociar y que se convirtiera en su operador financiero. Para eso había
un amigo en común, que era Ernesto Clarens, titular de la Caja Credisol,
que tenía el código de descuento de todos los empleados de la
gobernación de Santa Cruz y que era socio de Báez. Clarens era un
exiliado en el sur, porque su financiera Finmark quebró casi el mismo
tiempo que la compañía Hamburgo, propiedad de Brito y Ezequiel Carballo,
quienes se enriquecieron con la plata fácil de la era de Martínez de
Hoz.
