El Canalla, la verdadera historia del Che Guevara – Por Nicolás Márquez
Ernesto Guevara de la Serna predicó y practicó el odio como factor de lucha.
Racista cabal, escribió “Los negros, los mismos magníficos ejemplares
de la raza africana que han mantenido su pureza racial gracias al poco
apego que le tienen al baño”.
Sobre los indios anotará “en este tipo de trenes hay una tercera
clase destinada a los indios de la región… es mucho más agradable el
olor a excremento de vaca que el de su similar humano… la grey hedionda y
piojosa… nos lanzaba un tufo potente pero calentito”. A los aborígenes
mexicanos los definió como “la indiada analfabeta de México”.
Sobre el campesinado boliviano subrayó “son como animalitos”. Ni su
mujer, Hilda Gadea, se salvó de sus humillaciones “Hilda Gadea me
declaró su amor en forma epistolar y en forma práctica. Yo estaba con
bastante asma, si no tal vez la hubiese cogido…lástima que sea tan fea”.
La homosexualidad será por el Che castigada en los campos de
concentración que él dirigía en la Península de Guanacahabibes (Cuba) y
definió al homosexual como un “pervertido sexual”.
Por su condición de asesino serial se autodefinió como “una máquina
de matar”; por su fanatismo enfermizo sostenía que la moderación es una
de “las cualidades más execrables que puede tener un individuo”; se
consideraba a sí mismo como “todo lo contrario a un cristo” y confesó
sentir un profuso “odio a la civilización” a la vez que enseñó que “la
más fuerte y positiva de las manifestaciones pacíficas, es un tiro bien
dado a quien se le debe dar”.
El Che contribuyó a instalar en Cuba el más prolongado y brutal
totalitarismo de la historia moderna en América e intentó llevar
adelante frustrados golpes de estado en el África y conspiró también
contra Presidentes democráticos de la Argentina y Bolivia.
Sus apologistas lo veneran alegando que “murió por un ideal”, cuando
lo trascendente en Guevara es que haya fusilado a mansalva por imponer
sus inhumanos dogmas comunistas. Lo esencial en Guevara no es como murió
sino como vivió.
Afortunadamente, tras estar agotado en el mercado desde hace cinco
años, tengo la alegría de lanzar una reedición de mi libro sobre
Guevara, el cual lleva justamente el título de esta nota: “El Canalla,
la verdadera historia del Che”. Asimismo, esta obra es la única
biografía publicada en Argentina que destruye con documentación
inexpugnable la historieta del Che Guevara “filantrópico y justiciero”
para dar paso al Che Guevara real, que no es precisamente el simpático
aventurero de las remeritas sino el irrefrenable fusilador sistemático.
Una vez más y con el prólogo del genial pensador Armando Ribas, ponemos este trabajo a consideración del amigo lector.
Desenmascarado el mito, ha muerto el “santo laico” y ha nacido “el Canalla”.
La Prensa Popular | Edición 286 | Lunes 26 de Mayo de 2014
