El niño nace con la percepción del bien y el mal
El equipo de investigadores de Yale
publicó recientemente un libro en el cual se concluye que los bebés no
son moralmente indiferentes sino que tienden a sonreír y aplaudir
delante de las cosas buenas y bellas, y hacer muecas y volver la cabeza
frente a cosas malas o feas. Para los científicos, los niños nacen con
un instinto que les permite discernir instintivamente el bien y el mal,
lo bello y lo feo.
En consecuencia, comentamos, la moral no es de
ninguna manera un fruto del condicionamiento ambiental, cultural, social
o religioso, sino algo que deriva de la misma naturaleza humana, creada
por Dios.
Por otra parte, esta investigación debe servir de
advertencia a los padres sobre la delicada misión que les incumbe de
educar a sus hijos, aún desde la más tierna infancia.
