Nos dan a elegir entre esta monarquía parlamentaria y una república socialista
Confieso que la noticia de la abdicación del Rey
me dejó ayer un tanto indiferente. Yo no soy monárquico y no siento
entusiasmo alguno por el modelo de Estado que encarna Juan Carlos I. O
por lo menos pensaba así hasta que ayer la ultraizquierda sacó a paseo
su más trasnochada parafernalia, incluso montando una guillotina en Valencia. Con energúmenos antimonárquicos como éstos, la monarquía española no necesita propagandistas.
Entre la monarquía y una república traída por éstos, me quedo con lo que tenemos
Esto es lo que dijo entonces de la Segunda República la izquierda que ahora la ensalza
Piden un referéndum los que el año pasado apoyaron a Corea del Norte
Entre la fauna totalitaria que acudió a las manifestaciones republicanas de ayer se encontraban las Juventudes del PCE, que hicieron gala de su colosal cinismo:
Se trata de la misma organización que el año pasado manifestaba su “solidaridad con Corea del Norte”:
Con ello nos están dando a entender que lo del referéndum
sólo vale para que países democráticos se conviertan en dictaduras de
izquierdas. No les pidas un referéndum para el proceso inverso, que lo mismo te llaman “facha”…
El PCE no ha pedido referendos para Cuba, China, Corea del Norte ni Vietnam
Obvia decir que además de la citada Corea del Norte, dictaduras comunistas apoyadas por el PCE como Cuba, China y Vietnam no hacen ningún referéndum para decidir el modelo de Estado.
De hecho, cualquier parecido entre esos regímenes despóticos y una
democracia con elecciones libres es fruto de la casualidad. Sin embargo,
ni el PCE, ni Izquierda Unida, ni el BNG ni ninguno de los
diversos partidos de ultraizquierda que hay en España han tenido nunca
el detalle de pedir a los hermanos Castro que pregunten a los cubanos si
quieren seguir con la dictadura o tener una democracia. Hay que tener en cuenta, además, que igual que ocurre en Corea del Norte, el régimen cubano se ha convertido en una monarquía en la que Raúl Castro ha heredado el cargo de dictador de su hermano. Y eso con el aplauso de los comunistas españoles.
El cinismo de Cayo Lara: equipara república y democracia
Teniendo en cuenta lo anterior, resultaba cómico ver como Cayo
Lara pedía ayer que “sea el pueblo el que decida si quiere Monarquía o
República”, considerando que eso es elegir “Monarquía o Democracia”.
Para empezar, estamos en una democracia en la que el pueblo eligió
libremente en 1978 el modelo de Estado que quería (algo que no se hizo
en 1931: la Segunda República se instauró sin referéndum alguno).
Si Cayo Lara quiere que se cambie el modelo de Estado, lo que tiene que
hacer es conseguir los apoyos necesarios y seguir los cauces de reforma
constitucional que establecieron los propios españoles cuando apoyaron
masivamente la Constitución. Saltarse esos cauces sería no sólo ilegal, sino también antidemocrático, pues lo que pretende Lara es burlar, insisto, las normas de convivencia que los españoles aprobaron en referéndum. Lo
que sería genial qes ue Cayo Lara pidiese referendos así para que
chinos, cubanos, norcoreanos o vietnamitas decidan qué modelo de Estado
quieren tener. No creo que lo haga porque quienes gobiernan
allí, violando los más elementales derechos humanos y negando las
libertades más básicas, son tipos de su misma cuerda ideológica y en esos países, por lo visto, lo que tiene que hacer el pueblo es callarse y aguantarse.
Pero a eso hay que añadir algo que sabe cualquiera que tenga un
mínimo de cultura general, algo que supongo que a Cayo Lara no le falta,
por lo que presumo que su burda equiparación entre república y
democracia responde, más bien, al propósito de engañar. Entre
las democracias más antiguas y más consolidadas del mundo hay monarquías
como el Reino Unido, Países Bajos, Bélgica, Dinamarca, Suecia y
Noruega. Por supuesto, hay monarquías que no son democráticas
-la monarquía o la república no van asociadas necesariamente a la
democracia-, pero se da la circunstancia de que todos los regímenes establecidos por el comunismo han sido repúblicas y todas ellas, sin excepción, han sido dictaduras.
Incluso en España, donde existió en el siglo pasado una república
parlamentaria -con unos déficits enormes en materia de libertades, por
cierto-, el auge de los comunistas en el bando republicano durante la
Guerra Civil acabó convirtiendo a esa zona, en la práctica, en una
dictadura bolchevique en la que los secuaces de Stalin hacían y
deshacían a su antojo, incluso torturando y asesinando comunistas disidentes como los troskistas del POUM. Algo por lo que el PCE nunca ha pedido perdón.
En 1932 el PCE pedía derribar la República e instaurar un régimen soviético
Cayo Lara es militante de una ideología que ha sido incapaz de disociar los conceptos “república” y “dictadura socialista”, porque consideraba que la única forma válida de república era la bolchevique. Podemos ver esto mismo en el caso español: en
1932, con la izquierda azañista en el poder, el PCE tachaba a la
Segunda República de “dictadura contrarrevolucionaria
burguesa-latifundista”. La revista “La Internacional Comunista” del 1
de octubre de ese año publicó un discurso de Manuel Hurtado Benítez,
como delegado del PCE ante el XII Pleno de la Internacional Comunista,
que no deja lugar a dudas: “El Partido Comunista de España
consciente de la responsabilidad histórica que pesa sobre él, lucha con
todas sus fuerzas por el derrumbamiento del poder burgués y por la
instauración en España del poder de los Soviets“. A la
vista de la parafernalia soviética exhibida por los nostálgicos del Muro
de Berlín en las manifestaciones de ayer, queda claro que la
ultraizquierda española no ha cambiado de parecer: lo que quieren es que elijamos entre la actual monarquía parlamentaria y una república soviética.
Yo, insisto, no soy monárquico, pero como insistan en plantearme esa
dicotomía, no tendré duda alguna en defender nuestro actual marco
democrático, monarquía incluida, con el entusiasmo del más fiel de los
alabarderos de la Guardia Real.
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