martes, 3 de junio de 2014

La ultraizquierda no quiere una república con democracia: quiere otra Cuba




Nos dan a elegir entre esta monarquía parlamentaria y una república socialista

Mar 3·6·2014 · 7:02h 8
Confieso que la noticia de la abdicación del Rey me dejó ayer un tanto indiferente. Yo no soy monárquico y no siento entusiasmo alguno por el modelo de Estado que encarna Juan Carlos I. O por lo menos pensaba así hasta que ayer la ultraizquierda sacó a paseo su más trasnochada parafernalia, incluso montando una guillotina en Valencia. Con energúmenos antimonárquicos como éstos, la monarquía española no necesita propagandistas.
Piden un referéndum los que el año pasado apoyaron a Corea del Norte
Entre la fauna totalitaria que acudió a las manifestaciones republicanas de ayer se encontraban las Juventudes del PCE, que hicieron gala de su colosal cinismo:
Con ello nos están dando a entender que lo del referéndum sólo vale para que países democráticos se conviertan en dictaduras de izquierdas. No les pidas un referéndum para el proceso inverso, que lo mismo te llaman “facha”…
El PCE no ha pedido referendos para Cuba, China, Corea del Norte ni Vietnam
Obvia decir que además de la citada Corea del Norte, dictaduras comunistas apoyadas por el PCE como Cuba, China y Vietnam no hacen ningún referéndum para decidir el modelo de Estado. De hecho, cualquier parecido entre esos regímenes despóticos y una democracia con elecciones libres es fruto de la casualidad. Sin embargo, ni el PCE, ni Izquierda Unida, ni el BNG ni ninguno de los diversos partidos de ultraizquierda que hay en España han tenido nunca el detalle de pedir a los hermanos Castro que pregunten a los cubanos si quieren seguir con la dictadura o tener una democracia. Hay que tener en cuenta, además, que igual que ocurre en Corea del Norte, el régimen cubano se ha convertido en una monarquía en la que Raúl Castro ha heredado el cargo de dictador de su hermano. Y eso con el aplauso de los comunistas españoles.
El cinismo de Cayo Lara: equipara república y democracia
Teniendo en cuenta lo anterior, resultaba cómico ver como Cayo Lara pedía ayer que “sea el pueblo el que decida si quiere Monarquía o República”, considerando que eso es elegir “Monarquía o Democracia”. Para empezar, estamos en una democracia en la que el pueblo eligió libremente en 1978 el modelo de Estado que quería (algo que no se hizo en 1931: la Segunda República se instauró sin referéndum alguno). Si Cayo Lara quiere que se cambie el modelo de Estado, lo que tiene que hacer es conseguir los apoyos necesarios y seguir los cauces de reforma constitucional que establecieron los propios españoles cuando apoyaron masivamente la Constitución. Saltarse esos cauces sería no sólo ilegal, sino también antidemocrático, pues lo que pretende Lara es burlar, insisto, las normas de convivencia que los españoles aprobaron en referéndum. Lo que sería genial qes ue Cayo Lara pidiese referendos así para que chinos, cubanos, norcoreanos o vietnamitas decidan qué modelo de Estado quieren tener. No creo que lo haga porque quienes gobiernan allí, violando los más elementales derechos humanos y negando las libertades más básicas, son tipos de su misma cuerda ideológica y en esos países, por lo visto, lo que tiene que hacer el pueblo es callarse y aguantarse.
Pero a eso hay que añadir algo que sabe cualquiera que tenga un mínimo de cultura general, algo que supongo que a Cayo Lara no le falta, por lo que presumo que su burda equiparación entre república y democracia responde, más bien, al propósito de engañar. Entre las democracias más antiguas y más consolidadas del mundo hay monarquías como el Reino Unido, Países Bajos, Bélgica, Dinamarca, Suecia y Noruega. Por supuesto, hay monarquías que no son democráticas -la monarquía o la república no van asociadas necesariamente a la democracia-, pero se da la circunstancia de que todos los regímenes establecidos por el comunismo han sido repúblicas y todas ellas, sin excepción, han sido dictaduras. Incluso en España, donde existió en el siglo pasado una república parlamentaria -con unos déficits enormes en materia de libertades, por cierto-, el auge de los comunistas en el bando republicano durante la Guerra Civil acabó convirtiendo a esa zona, en la práctica, en una dictadura bolchevique en la que los secuaces de Stalin hacían y deshacían a su antojo, incluso torturando y asesinando comunistas disidentes como los troskistas del POUM. Algo por lo que el PCE nunca ha pedido perdón.
En 1932 el PCE pedía derribar la República e instaurar un régimen soviético
Cayo Lara es militante de una ideología que ha sido incapaz de disociar los conceptos “república” y “dictadura socialista”, porque consideraba que la única forma válida de república era la bolchevique. Podemos ver esto mismo en el caso español: en 1932, con la izquierda azañista en el poder, el PCE tachaba a la Segunda República de “dictadura contrarrevolucionaria burguesa-latifundista”. La revista “La Internacional Comunista” del 1 de octubre de ese año publicó un discurso de Manuel Hurtado Benítez, como delegado del PCE ante el XII Pleno de la Internacional Comunista, que no deja lugar a dudas: El Partido Comunista de España consciente de la responsabilidad histórica que pesa sobre él, lucha con todas sus fuerzas por el derrumbamiento del poder burgués y por la instauración en España del poder de los Soviets. A la vista de la parafernalia soviética exhibida por los nostálgicos del Muro de Berlín en las manifestaciones de ayer, queda claro que la ultraizquierda española no ha cambiado de parecer: lo que quieren es que elijamos entre la actual monarquía parlamentaria y una república soviética. Yo, insisto, no soy monárquico, pero como insistan en plantearme esa dicotomía, no tendré duda alguna en defender nuestro actual marco democrático, monarquía incluida, con el entusiasmo del más fiel de los alabarderos de la Guardia Real.