martes, 17 de junio de 2014

Un fallo que revitaliza el ultracristinismo

Un fallo que revitaliza el ultracristinismo

junio 17, 2014
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Corte-Suprema-USA_111611
La victoria judicial de los holdouts golpea la estrategia de Kicillof.
Ayer, la decisión de la Corte Suprema de los EEUU de no aceptar tratar la controversia entre el Estado argentino y el fondo NML de Paul Singer, volvió a cambiar el escenario económico y político. Aunque hay versiones para todos los gustos, anoche se daba por hecho que el gobierno apelara la decisión del supremo tribunal norteamericano mientras intente alguna última negociación con los holdouts ahora vencedores. La preocupación por la inminencia de embargos sobre los fondos destinados al pago de los intereses de la deuda reestructurada surgió claramente en el discurso de CFK, que habló de que había impartido instrucciones para que se adoptaran las medidas para cumplir con los próximos vencimientos. Esto pareció aludir a la posibilidad de cambiar el domicilio de pago de Nueva York, por ejemplo a Buenos Aires, para eludir probables embargos. De un modo u otro, la inminencia del default de la deuda no reestructurada afectó el proceso de aproximación entre el gobierno nacional y los organismos financieros internacionales, que empezó con los acuerdos con el CIADI, siguió con el arreglo con REPSOL y culminó con el acuerdo con el Club de París. La incógnita es cuánto influirá la nueva fase del litigio -sobre todo si hay default técnico- en la posibilidad de la toma de créditos en el mercado externo, que tiene en preparación Axel Kicillof para remontar el año electoral.
La presidente ayer se definió como extorsionada por NML, lo que significa que una eventual negociación con Singer implicaría la aceptación de la extorsión. También quedó ayer al descubierto que las supuestas gestiones a favor de Argentina del Departamento de Estado ante la Corte Suprema o no existieron o tuvieron resultado negativo, cuando hasta hace algunas horas la mayor parte de los analistas aseguraban que el tribunal le giraría el expediente al Procurador General para que opine, dándole así varios meses más a la Casa Rosada.

Los probables efectos

Carlos TórtoraEl caso es que la nueva crisis, aparte de sus implicancias económicas, parece destinada a tener un alto impacto en el rumbo político del gobierno. Ya ayer, la retórica presidencial se descargó contra el sistema financiero internacional y, por primera vez en muchos meses, vimos a una presidente que retoma su discurso anticapitalista. Este giro de los acontecimientos es una pésima noticia para Daniel Scioli, que ya venía castigado por su reciente presencia en un evento organizado por Clarín. Ahora, es de esperar que las declaraciones contra los demonizados fondos buitres, que darán Sergio Urribarri, Florencio Randazzo y toda la primera línea cristinista, dejarían al gobernador no sólo en soledad sino acusado de traicionar a la Casa Rosada. Esta situación se revertiría a favor de Sergio Massa, que podrá criticar los numerosos errores de la estrategia argentina en la confrontación con los holdouts y sacar provecho electoral de los mismos. En la centroizquierda, en cambio, es previsible que se dé cierto grado de solidaridad ideológica con el gobierno. Pero la crisis llega en un pésimo momento, porque el derrumbe judicial de Amado Boudou es una barrera que impide que el gobierno capitalice cualquier aproximación con la oposición. Semicallado en los últimos meses, el ultracristinismo tiene ahora la oportunidad de resurgir a caballo de la cruzada contra los holdouts. El tiempo dirá si el fallo de la Corte de Washington le pone fin al poco convencido giro centrista del gobierno. Por el momento, la lógica de la política empuja a la presidente a un retorno a sus fuentes, que empezó ya en el discurso de ayer. Un camino sin salida pero que le permite reconstruir su frente político interno contra la amenaza externa, utilizando una de las recetas más elementales de los regímenes autoritarios. El problema es que la vecindad del tiempo electoral no la ayuda. No por nada en los últimos meses el cristinismo luchó por mostrarse moderado y tratar de recuperar cierto espacio de centro.