El escándalo y la piedra de molino
˜Ay
de quien escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le
vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven
los asnos y le hundan en lo profundo del mar”
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Ante el proyecto incluir la adopción de niños por parejas homosexuales entre las modificaciones a la ley de adopciones. (1)
Hoy, cuando numerosas iniciativas legales lesionan la Ley Moral y se
impulsan desde los organismos del Estado comportamientos contrarios a la
enseñanza de la Iglesia, nos ha parecido especialmente oportuno
recordar lo que el Catecismo de la Iglesia Católica califica como
escándalo.
Estas consideraciones que valen específicamente para la iniciativa
que pretende legalizar la adopción de niños por parejas homosexuales.
también pueden aplicarse a modas, comportamientos y a muchos
espectáculos, especialmente televisivos.
Se habla mucho del respeto a los derechos humanos, pero muy poco de
que uno de los principales derechos es el respeto de la dignidad de las
personas.
I El respeto de la dignidad de las personas
El respeto del alma del prójimo: el escándalo
2284. El escándalo es la actitud o el comportamiento que induce a otro a hacer el mal.
El que escandaliza se convierte en tentador de su prójimo. Atenta
contra la virtud y el derecho; puede ocasionar a su hermano la muerte
espiritual. El escándalo constituye una falta grave, si por acción u
omisión, arrastra deliberadamente a otro a una falta grave.
˜Es imposible que no vengan escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen!” (Lc 17, 1)
2285. El escándalo adquiere una gravedad particular según la
autoridad de quienes lo causan o la debilidad de quienes lo padecen.
Inspiró a nuestro Señor esta maldición: ˜Ay de quien escandalice
a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al
cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y le hundan
en lo profundo del mar” (Mt 18, 6; cf 1 Co 8, 10-13). El
escándalo es grave cuando es causado por quienes, por naturaleza o por
función, están obligados a enseñar y educar a otros. Jesús, en efecto,
lo reprocha a los escribas y fariseos: los compara a lobos disfrazados
de corderos (cf Mt 7, 15).
2286. El escándalo puede ser provocado por la ley o por las instituciones, por la moda o por la opinión.
Así se hacen culpables de escándalo quienes instituyen leyes o
estructuras sociales que llevan a la degradación de las costumbres y a
la corrupción de la vida religiosa, o a ˜condiciones sociales que,
voluntaria o involuntariamente, hacen ardua y prácticamente imposible
una conducta cristiana conforme a los mandamientos” (Pío XII, discurso 1
junio 1941). Lo mismo ha de decirse de los empresarios que imponen
procedimientos que incitan al fraude, de los educadores que ˜exasperan” a
sus alumnos (cf Ef 6, 4; Col 3, 21), o de los que, manipulando la
opinión pública, la desvían de los valores morales.
2287. El que usa los poderes de que dispone en condiciones que
arrastren a hacer el mal se hace culpable de escándalo y responsable del
mal que directa o indirectamente ha favorecido. ˜Es imposible que no vengan escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen!” (Lc 17, 1).
1) Una reunión privada sostuvo el viernes
pasado la ministra de Justicia, Javiera Blanco, con representantes de la
Fundación Iguales. Y otro encuentro lideró el lunes pasado con
dirigentes del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual
(Movilh). Quienes asistieron a esas citas dicen que la
secretaria de Estado manifestó una postura favorable a una petición que
se le planteó: incluir el Acuerdo de Unión Civil (AUC) -que regula la convivencia entre parejas de igual o distinto sexo- en el proyecto de ley que modifica el actual sistema de adopciones, ingresado en 2013 por el gobierno de Sebastián Piñera. (Fuente: “La Tercera“)

