¿Por qué el Estado no puede sustituir a la familia?
La vida familiar de antaño
El Estado nunca puede sustituir a la familia, especialmente en la
formación de los niños.
El sociólogo Carle Zimmerman señala que “el
padre que impide que el bebé se trague un imperdible, lo mantiene lejos
de lugares altos, advierte al niño todos los días sobre el cuidado al
cruzar la calle”, y otras funciones de protección, “hace más protegiendo
a un miembro de la familia que todo el cuerpo de policía de los Estados
Unidos puede hacer por el niño en toda su vida pre-adulta”.
De manera similar, el padre que mantiene al niño lejos del “agua
hirviendo, de los fósforos, de circuitos eléctricos, estufas (leña, gas,
y electricidad) y chimeneas” hace más por protegerlo del peligro que el
departamento de bomberos local.
De hecho, se llega a la conclusión de que las “actitudes y
comportamientos religiosos y morales de los padres, todavía tienen diez
veces más influencia sobre el comportamiento en relación a los valores
de los jóvenes que el resto de las agencias de ‘moral’ juntas.” (Carle
C. Zimmerman, Family and Civilization, ISI Books, Wilmington, Del.,
2008, p. 196).
Fuente: Return to Order

