¿Cuántos finde largos más nos quedan por delante, Señora?
Se lo pregunto porque me parece que lo único que se consigue con esto
es estimular la violencia de género, entre otras cosas. Porque el
trabajo, además de dignificar, permite que un ser humano tome distancia
de ese otro con quien vive y comparte gran parte de su vida, ¿me
explico? ¡Me cuesta creer que todo lo que haga apunte a cagarnos la
existencia! ¿Qué quiere que le diga?
¡Ah! Ud. me dice que la idea pasa por estimular el turismo y el
consumo. ¡Vea! respecto del turismo, no la tengo del todo clara. Sí, en
cambio, respecto del consumo… Día que pasa, más consumido me veo, y
siento. También he notado un notable incremento de accidentes fatales de
tránsito. ¡No sé si es producto de lo deteriorado que está el parque
automotor, o el Parque Avellaneda, Señora!… Lo cierto es que pasa.
Le comento que, cuando era pequeño, mis mayores me aseguraban que
cada vez que se decretaba un paro general de actividades, el país perdía
millones de pesos. ¡Por supuesto que la explicación se remitía al
simple “comentario”, y entonces mucho me costaba entender lo de los días
domingos!, ¿comprende? ¿A Ud. le parece que el país está en condiciones
de multiplicar semejante pérdida? Porque si de pérdidas se trata, ya
somos lo más parecido a una mina con embarazo extrauterino, ¿se da
cuenta?
Lo único que se me ocurre rescatar como positivo es el hecho de que
la Ciudá se descomprima considerablemente, así el choreo sobre casas y
unidades en propiedad horizontal se vea incrementado en un 100%, habida
cuenta de la “ausencia de moradores”.
A lo mejor, Señora, Ud. está pensando que no hay poronga que me venga
bien. ¡En este caso, no se lo puedo rebatir, Señora! Afortunadamente no
hay poronga que me venga bien, cosa que no ocurre con algunos de sus
más estrechos colaboradores, a quienes por el contrario parecería que
“cualquier poronga les viene bien”.
Ricardo Jorge Pareja