martes, 9 de octubre de 2012

¡ES QUE NOS ESTAN TOMANDO DEL PELO!

¿Cuántos finde largos más nos quedan por delante, Señora?

Por Ricardo Jorge Pareja


Se lo pregunto porque me parece que lo único que se consigue con esto es estimular la violencia de género, entre otras cosas. Porque el trabajo, además de dignificar, permite que un ser humano tome distancia de ese otro con quien vive y comparte gran parte de su vida, ¿me explico? ¡Me cuesta creer que todo lo que haga apunte a cagarnos la existencia! ¿Qué quiere que le diga?
¡Ah! Ud. me dice que la idea pasa por estimular el turismo y el consumo. ¡Vea! respecto del turismo, no la tengo del todo clara. Sí, en cambio, respecto del consumo… Día que pasa, más consumido me veo, y siento. También he notado un notable incremento de accidentes fatales de tránsito. ¡No sé si es producto de lo deteriorado que está el parque automotor, o el Parque Avellaneda, Señora!… Lo cierto es que pasa.
Le comento que, cuando era pequeño, mis mayores me aseguraban que cada vez que se decretaba un paro general de actividades, el país perdía millones de pesos. ¡Por supuesto que la explicación se remitía al simple “comentario”, y entonces mucho me costaba entender lo de los días domingos!, ¿comprende? ¿A Ud. le parece que el país está en condiciones de multiplicar semejante pérdida? Porque si de pérdidas se trata, ya somos lo más parecido a una mina con embarazo extrauterino, ¿se da cuenta?
Para colmo, y en lo personal, debo confesarle que no soy amigo de sumarme a estos denominados “éxodos masivos”… Me trae malos recuerdos la palabra éxodo. Además, el solo pensar que el tiempo que me demandaría cubrir un trayecto, en estos casos lo debo multiplicar por tres… siempre tratándose de viaje por tierra, obviamente, “aniquila” mi capacidad de entendimiento, ¡y ni hablar de mi paciencia!
Lo único que se me ocurre rescatar como positivo es el hecho de que la Ciudá se descomprima considerablemente, así el choreo sobre casas y unidades en propiedad horizontal se vea incrementado en un 100%, habida cuenta de la “ausencia de moradores”.
A lo mejor, Señora, Ud. está pensando que no hay poronga que me venga bien. ¡En este caso, no se lo puedo rebatir, Señora! Afortunadamente no hay poronga que me venga bien, cosa que no ocurre con algunos de sus más estrechos colaboradores, a quienes por el contrario parecería que “cualquier poronga les viene bien”.
Ricardo Jorge Pareja