Si lanzas jamón contra una Mezquita acabas en prisión, pero profanar una Catedral sale gratis
El 31 de enero del año pasado Douglas Cruikshank, Wayne Stilwel y
Chelsea Lambie lanzaron lonchas de tocino contra la Mezquita Central de
Edimburgo, Escocia, y ataron algunas en los pomos de las puertas de ese
templo islámico. Por ese estúpido intento de ofender gratuitamente a
los musulmanes -su religión les prohíbe comer o siquiera tocar carne de
cerdo y sus derivados- los tres provocadores van a ir a prisión 9, 12 y 11 meses, respectivamente.
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Contra una Mezquita es ‘ataque’, contra una Catedral es ‘protesta’
John Logue, fiscal procurador del Este de Escocia, tachó los hechos de “ataques” de una “minoría odiosa”,
a la que asoció con el “prejuicio” y el “fanatismo”, frente a los que
contrapuso el intento de Escocia “por llegar a ser una sociedad más
justa y tolerante”. El tratamiento del asunto en los medios también ha
distado mucho de lo que hemos visto en relación con otros ataques. Por
ejemplo, la BBC, que llamó “protesta” a la profanación de una Catedral Ortodoxa por las Pussy Riot, ha tachado de “ataque” el lanzamiento de lonchas de jamón contra la Mezquita escocesa. En la misma línea, la edición británica del digital progre Huffington Post, que había llamado “gig” (actuación) la profanación del templo ortodoxo moscovita por las citadas feministas radicales, ahora habla de “ataque”
para referirse a lo ocurrido en la Mezquita de Ediburgo. Obvia decir
que ya pueden esperar sentados los provocadores escoceses si pensaban
recibir una campaña internacional de apoyo como la que disfrutaron las
Pussy Riot tras su ataque.
Profanar una Catedral y agredir a un Cardenal sale gratis en España
Hace unos días dos integrantes del grupo ultrafeminista Femen profanaron la Catedral de la Almudena en Madrid,
encadenándose a la cruz del altar y coreando consignas contra el
derecho a vivir de los niños por nacer. El pasado mes de febrero esas mismas energúmenas atacaron al Cardenal Rouco, Arzobispo de Madrid. La asociación cristiana Enraizados pidió al Fiscal General del Estado que actuase tras el ataque al Cardenal,
el segundo que sufría Monseñor Rouco en el espacio de unos meses. No
hubo respuesta. Tras la profanación de la Catedral madrileña, más de 26.000 personas han pedido al Fiscal General que actúe contra las profanadoras por medio de una alerta publicada por HazteOir.org
el 13 de junio, petición que hasta la fecha tampoco ha tenido
respuesta. Ante la inacción de los organismos del Estado encargados de
velar por el cumplimiento de las leyes y por el respeto a la libertad
religiosa, ayer la Asociación Española de Abogados Cristianos presentaba una querella contra las Femen.
¿Esperan a que reaccionemos como los musulmanes para darnos amparo?
Esta diferencia de trato que vemos en el seno de la Unión Europea,
todo un síntoma de la deriva que está tomando el viejo continente -salvo
contadas excepciones-, me lleva a plantear una pregunta: ¿para
que se nos ofrezca amparo tendríamos que reaccionar los cristianos ante
esos ataques igual que lo hacen los musulmanes contra cualquier mera
ofensa a su religión? Esta amnésica Europa, que esconde bajo el
manto de la “tolerancia” un absoluto desprecio a sus propias raíces
espirituales y una incomprensible reverencia al Islam, sabe que los
cristianos no somos como los seguidores de Mahoma y por eso confía en
que soportemos estoicamente todo tipo de infamias, como si incluso nos
las mereciésemos. Piensan, tal vez, que son nuestras mejillas las que se
llevarán la peor parte, pero con esa indolencia ante el odio y la violencia contra los cristianos, Europa está labrando su propia perdición,
pues está dando alas no sólo a los fanáticos de ultraizquierda cuyo
tuétano ideológico es la cristianofobia, sino también a los
fundamentalistas islámicos que desearían ver colgados a laicistas, a
indiferentes y a cristianos por igual. A este paso los dos primeros
acabarán parafraseando los famosos versos de Martin Niemöller: “Cuando fueron a por los cristianos, yo no dije nada. No era cristiano.”
