martes, 11 de junio de 2013

BASTA DE PERMITIR MATAR

Los gobernantes y su repulsiva inoperancia



El horror por el crimen de la niña Ángeles Rawson, invade a la ciudadanía. Las responsabilidades por la ola de crímenes que sacude al país deben ser asumidas de una vez. Ante esto uno se pregunta para qué quieren algunos políticos llegar a gobernar, si ni siquiera le pueden brindar la mínima seguridad a los pibes cuando van al colegio?
Este horror es entera responsabilidad de los gobernantes. Y cuando hablamos de gobernantes nos referimos, en este caso,  tanto al gobierno Nacional cuanto al de la CABA.
El gobierno nacional, con su garantismo que redunda en inacción ante el crimen, deja a la Policía Federal siempre supeditada a decisiones internas y políticas erráticas,  y termina todo el cuerpo siendo rehén de la decisión del funcionario de turno, perdiendo la dosis de autonomía que tuvo y debe tener.
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires,  con su Policía Metropolitana creada ya hace un lustro, y que se asemeja más a un grupo scout, con agentes que se lo pasan mandando mensajitos de celular mientras miran, desde la lejanía, cómo le roban a la gente. Si la Policía Metropolitana que con tantos bombos y platillos anuncia y solventa Mauricio Macri, resultó un fracaso, que la disuelva. Si no se pudo en cinco años constituir un cuerpo medianamente eficiente aunque sea para custodiar a los chicos cuando van y vuelven del colegio, que se asuma el error, que se integren recursos y personal a la federal y se termine con esto. Da la impresión de que los gobernantes no se enteraron que las calles son de los criminales. Pareciera que están conformes con este status quo de absoluta indefensión social.  Con la gente viviendo tras las rejas y absolutamente a merced del criminal, cuando sale a la calle.
Pareciera que en la Argentina no existe ningún gobernante o funcionario que verdaderamente tenga lo que hay que tener para hacer lo que hay que hacer: Proteger a la gente, especialmente a los grupos más desprotegidos, que son los niños y los ancianos.
Prevención y presencia policial; custodia de la ciudadanía y decisión de actuar ante situaciones de riesgo. Eso es lo que hace falta y para eso se supone que están.
¿O acaso no se dan cuenta que están corriendo siempre - detrás -  del crimen, y no se hace efectiva ni prevención ni custodia?
¿Por qué se cree que al vigilante se le llama vigilante? La policía no puede ser un cuerpo al que se acude luego de la consumación del crimen. No se puede regalar de esta manera la importancia de la presencia policial en las calles, porque entonces están rifando el 50% de la utilidad práctica de la fuerza. Si la decisión es relegar la actuación policial al post-delito, entonces reformulemos la fuerza hacia detectives y criminalística, ya que al agente de calle y  a la patrulla claramente no parecen necesitarlos.
Vemos a la gente pidiendo "justicia", y no está mal, pero creemos que antes que  Justicia aquí lo que hay que exigir es Seguridad. La justicia, ante el crimen, es un premio consuelo para los allegados de las víctimas y un ordenamiento legal.
Se está hablando, por estas horas, de una eventual trama política detrás del asesinato de Ángeles Rawson.  Y la verdad es que, de ser así, no cambia nada.
¿Cual es la diferencia si, al cabo, la secuestraron en plena ciudad y a media mañana, la violaron, la asesinaron, y la trasladaron hasta el conurbano para dejarla en un depósito de residuos?
Todos parecen haber perdido el eje de lo esencial. Y lo esencial es que acá hay que conseguir que dejen de matar a la gente.
Sugiero que a la hora de reflexionar sobre estos temas,  se dejen de lado los fanatismos políticos y los enfoques sesgados. El criminal antes de matarte no te pregunta si te gusta CFK o Macri; lo que hace el tipo es darse cuenta de que ninguno de los dos te está cuidando, y entonces te roba, te viola y te asesina.

Fabián Ferrante