La inseguridad ; una hipertrofia irreparable
De las sátiras de Juvenal ha quedado esta locución latina tan
vigente en la argentina del desmedro, el desatino y el deterioro
social. ...?
Hablemos de los últimos hechos de violencia. Han dejado un saldo
desolador. Hasta la propia policía parece abundar en omisiones
inaceptables o peor aún; concientes del daño que producen.
Pareciera que la república no se ha acostumbrado a vivir en
democracia, con las obligaciones que ello impone y con las
exigencias -moral mediante-, que todos debemos observar.
No será este gobierno, por cierto, y sus reformas que lleva
implementando hace diez años con resultados nefastos. Hay tantos
exonerados como principiantes y tantos corruptos como ineficientes;
una sórdida corruptela generalizada los hace participes en todos los
delitos. Es así que tanto regentean un garito, como, indiferentes,
olvidan su misión de proteger al ciudadano. Y van mas allá; son
participes necesarios en los delitos y deliberadamente encubren y
disfrazan las pruebas en un homicidio.
Ahora, este accionar es protesta o es algo peor ; una conspiración
silente.
No fueron ajenos los ministros. Señuelos de una presidenta
descontrolada, solo ejecutaron órdenes mal concebidas y peor
ejecutadas.
En la república de Platón se socializaba la disputa entre gobierno,
moral y policía. La naturaleza ecléctica del dialogo socrático
imprimía a la sociedad un status cognoscible, dividiendo a sus
habitantes en esclavos, obreros, y comerciantes. La clase guardiana
estaba para proteger a la sociedad y de ahí la duda...
¿Quien vigilara a los vigilantes?...Platón responde : Los mismos
ciudadanos.
Para ello encara una picardía de hacerle creer a los guardianes su
superioridad y es su deber, por consiguiente, proteger a los
"inferiores". Inteligente síntesis en aquellos siglos.
La respuesta de Platón es una alternativa viable en esta argentina
del siglo XXI. Los ciudadanos.
Solo nosotros, con una actitud clara, responsable e inteligente,
podremos derrotar al delito. Casos tan aberrantes como los que nos
azotan diariamente (el caso de la niña violada, el hincha de fútbol,
solo por mencionar los últimos) son producto de malas
administraciones que no solo terminan con la república sino con los
quedan dentro.
Cuando un país esta regido por esta gente que piensa solo en hacer
dinero para sí, para los suyos, sus grupos y clanes, están llevando
al abismo al país. El corrupto, por su mala fe, termina siendo
ignorante de sí mismo, y determina su perfil : ignominia y ese
autoritarismo que asume rodeado de impunidad y falsos conceptos.
El engaño que pergeña falseando historia y personalidad termina
confundiéndolo, de manera tal, que ya no se reconocen como si mismos
sino en una escala superior, la de patriota moderno. Ya no son parte
la cosa material, los negocios, la especulación, sino que va mas
allá ; está dentro del individuo, toca su condición humana.
La peor corrupción, la mas tenebrosa, es la que afecta a la cabeza,
la mente...La inteligencia.
Platón sigue vigente en esa República y sus diálogos con Sócrates :
"El que maneja el engaño y la mentira acaba siendo pura falsedad"...
Una sentencia premonitoria?...No. Una realidad vigente de nuestra
sociedad política
Lorena Udaeta Siles