lunes, 10 de diciembre de 2012

DE LA DEUDA EXTERNA

La fabulosa estafa de la deuda externa
 
Un ciudadano argentino, nos hizo llegar este escrito que adjuntamos, donde explica  La fabulosa estafa de la deuda externa  al pueblo y la Nación argentina, desde ya,  este plan maquiavélico para someter a nuestro País comenzó a funcionar en 1955 y se ha ido tejiendo una telaraña, que entre los Golpes de Estado Cívico Militares  y los Gobiernos Democráticos   en lugar de tratar de aplicar políticas   de crecimiento y desarrollo que beneficiaran  a nuestra Patria, nos entregaron atados de pies y manos a los intereses de los MERCADERES del DINERO, lo que provoco la reacción de nuestro pueblo, equivocado o no con los procedimientos, pero reacción al fin, cansados de la miseria, mezquindad e injusticia.
Pero claro, este Sistema conducido por la CORONA ANGLO SIONISTA, tomo lectura de lo que estaba sucediendo e inmediatamente pergeño con sus servicios de inteligencia del MI 6 Ingles y la Mossad Israelí la contra ofensiva,  desarrollando un PLAN MAQUIAVELICO que durante la década de 1970 utilizo a CIVILES y MILITARES, provocan  una lucha interna, creando  Terroristas que eran instruidos  por estos y otros  Servicios de Inteligencia ,  los  que operan libremente dentro de nuestra sociedad,  con la complicidad   de ilustres personajes que son actualmente  parte de la CORPORACION MAFIOSA de POLITICOS CORRUPTOS, pero como es obvio, también se necesitaba la contra partida que se opusiera a ellos y para eso contaban en la Conducción Superior   de las FUERZAS ARMADAS con militares que respondían  a sus intereses, mientras  los cuadros inferiores recibían ordenes, pero no dejaron nada librado al Azar, después que los utilizaron a estos integrantes de la segunda y tercera  línea de conducción militar hoy están siendo juzgados, no sin antes  dejar a las FUERZAS ARMADAS fuera de operatividad y capacidad de respuesta ante cualquier hipótesis de conflicto, que por su puesto no existe dentro de las Políticas de Estado, pero  las cabezas de estos SEUDOS TERRORISTAS, desde 1983 con el advenimiento de la DEMOCRACIA CORRUPTA y OBSOLETA conducen y deciden el destino del Pueblo y la  Nación Argentina.
Que Dios fuente de toda razón y justicia, los ayude a corregir sus errores.
Si así no lo hicieran, Dios y la Patria se lo demanden.
M.       U.        N.         I.
Carlos A. Díaz Busti
Presidente
La fabulosa estafa de la deuda externa
 
La historia de la deuda es la historia de la desventura nacional. Y si bien ella es común a todos los pueblos de América Latina, los argentinos tenemos el dramático privilegio de haber acumulado-en una investigación judicial-las pruebas de una planificación de la Banca Internacional para resolver sus problemas a expensas de nuestros pueblos. Ya lo confesaba Martínez de Hoz en su declaración al Juzgado que investiga la deuda. Y que determinó su procesamiento por defraudación al Estado.
La gran maniobra de la estafa contra el país se inició en 1976 y continúa hasta hoy. Renegociando los ilícitos de la deuda y multiplicando esa deuda por encima de lo que pagamos. En 1983 se computaba –en la cuenta fantasma de la deuda- unos 43.500 millones de dólares. Por privatizaciones ingresaron dólares por 30.000 millones. Pero la deuda siguió trepando hasta los 130.000 millones.
Los intereses es lo único que se paga, con la puntualidad que se exige a los sirvientes. La deuda social con los jubilados, con la salud y con los trabajadores puede esperar, pero esa deuda no enriquece la caja de los banqueros ni multiplica el beneficio de los que negocian en nombre del Estado.
Parte fundamental es el juicio de la deuda externa, prácticamente desconocida por el pueblo. Mientras el país entero vive agobiado por el peso de la deuda, y mientras hablan de ella los gobernantes, los políticos, los empresarios y los trabajadores, allí-en los estrados mismos de la Justicia, una causa penal es el dedo acusador de una delincuencia pública que, aún hoy, sigue dominando las estructuras del poder económico y arbitrando recursos para decidir sobre el poder político.
La “Comisión Investigadora de los Ilícitos Económicos” que creó el Senado, a principios de 1983, fue disuelta casi dos años después, sin que hubiera llegado a funcionar. El tremendo aparato de los intereses se impuso al juramento de los legisladores de la Alta Cámara. Porque así convenía a la política del radicalismo gobernante, en función de la estrategia resuelta por Alfonsín.
La fuerza del poder económico de las transnacionales superaba, sin duda, el poder violento de las armas; de allí que fuera más fácil encarcelar a Videla y a Massera que perturbar la libertad de Martínez de Hoz o de Walter Klein.
Una comunidad de intereses y objetivos define a quienes ejercen el poder real más allá de la formalidad del gobierno. Es la comunidad que vincula a los socios del poder económico, mientras las estructuras transnacionales se cierran sobre el destino de los pueblos.
El juicio de la deuda afecta a los intereses de esas estructuras y a las posiciones de los argentinos que están al servicio de ellas. Pero el Estado debe resolver el conflicto privilegiando el interés nacional por encima del poder privado, de las fuerzas económicas. En el juicio de la deuda externa se juega el pan y el destino de los argentinos. Nada más cierto aquello de que “la deuda externa la contraen los capitalistas y la pagan los asalariados”. La solución del problema de la deuda era más importante que la cárcel para MARTINEZ DE HOZ, WALTER KLEIN, DIZ, SOLDATTI, y para cuantos aportaron su cuota de responsabilidad en la hipoteca de la infamia.
Para romper las viejas estructuras de la burocracia y del atraso, sumando la Argentina al mundo de la tecnología y el desarrollo, no es necesario pactar contra quienes acorralaron al país entre la quiebra de su economía y el hambre de su pueblo. El progreso y el crecimiento no puede estar reservado al protagonismo de los mercaderes ni a los empresarios de la deuda. Transformar al Estado no es achicarlo por la vía del vaciamiento, sino perfeccionarlo para que asuma el rol social y representativo de la comunidad organizada. Al servicio del desarrollo, pero con participación del pueblo y para el pueblo. Y no al servicio del poder privado en el imperio de los “cartels” y monopolios.
Las pruebas incuestionables que integran el juicio de la deuda están ahí. Inconmovibles en su rotunda acusación contra quienes negociaron el patrimonio de los argentinos y siguen, aún, usufructuando sus dividendos al amparo de los poderes públicos.
Esta estafa de la deuda externa, que fue planificada en el seno del FMI y del Banco Mundial, con complicidad de políticos corruptos en función de gobierno, constituye el principal factor destructivo de nuestra Patria; tenemos una Argentina desquiciada, económicamente destruída y socialmente desintegrada, con un tenebroso futuro para las actuales y futuras generaciones; es por todo esto que el Pueblo Argentino debe concluír con la investigación de esa fraudulenta deuda externa que ya el juez Ballesteros declaró que una enorme parte de ella es fraudulenta, los argentinos debemos exigirles a los señores diputados y senadores nacionales que repudie la ilegalidad y que solamente se pague la deuda legítima; además el Congreso debe investigar a aquellos funcionarios que se enriquecieron en complicidad con la Banca Internacional, desde 1956 hasta la fecha.
 
Si así no lo hicieran, Dios y la Patria se lo demanden.