La fabulosa estafa de la deuda externa
Un ciudadano argentino, nos hizo llegar este escrito que adjuntamos, donde explica La fabulosa estafa de la deuda externa al pueblo y la Nación argentina, desde ya, este
plan maquiavélico para someter a nuestro País comenzó a funcionar en
1955 y se ha ido tejiendo una telaraña, que entre los Golpes de Estado
Cívico Militares y los Gobiernos Democráticos en lugar de tratar de aplicar políticas de crecimiento y desarrollo que beneficiaran a
nuestra Patria, nos entregaron atados de pies y manos a los intereses
de los MERCADERES del DINERO, lo que provoco la reacción de nuestro
pueblo, equivocado o no con los procedimientos, pero reacción al fin,
cansados de la miseria, mezquindad e injusticia.
Pero
claro, este Sistema conducido por la CORONA ANGLO SIONISTA, tomo
lectura de lo que estaba sucediendo e inmediatamente pergeño con sus
servicios de inteligencia del MI 6 Ingles y la Mossad Israelí la contra
ofensiva, desarrollando un PLAN MAQUIAVELICO que durante la década de 1970 utilizo a CIVILES y MILITARES, provocan una lucha interna, creando Terroristas que eran instruidos por estos y otros Servicios de Inteligencia , los que operan
libremente dentro de nuestra sociedad, con la complicidad de ilustres personajes que son actualmente parte
de la CORPORACION MAFIOSA de POLITICOS CORRUPTOS, pero como es obvio,
también se necesitaba la contra partida que se opusiera a ellos y para
eso contaban en la Conducción Superior de las FUERZAS ARMADAS con militares que respondían a sus intereses, mientras los
cuadros inferiores recibían ordenes, pero no dejaron nada librado al
Azar, después que los utilizaron a estos integrantes de la segunda y
tercera línea de conducción militar hoy están
siendo juzgados, no sin antes dejar a las
FUERZAS ARMADAS fuera de operatividad y capacidad de respuesta ante
cualquier hipótesis de conflicto, que por su puesto no existe dentro de
las Políticas de Estado, pero las cabezas de
estos SEUDOS TERRORISTAS, desde 1983 con el advenimiento de la
DEMOCRACIA CORRUPTA y OBSOLETA conducen y deciden el destino del Pueblo y
la Nación Argentina.
Que Dios fuente de toda razón y justicia, los ayude a corregir sus errores.
Si así no lo hicieran, Dios y la Patria se lo demanden.
M. U. N. I.
Carlos A. Díaz Busti
Presidente
La fabulosa estafa de la deuda externa
La
historia de la deuda es la historia de la desventura nacional. Y si
bien ella es común a todos los pueblos de América Latina, los argentinos
tenemos el dramático privilegio de haber acumulado-en una investigación
judicial-las pruebas de una planificación de la Banca Internacional
para resolver sus problemas a expensas de nuestros pueblos. Ya lo
confesaba Martínez de Hoz en su declaración al Juzgado que investiga la
deuda. Y que determinó su procesamiento por defraudación al Estado.
La
gran maniobra de la estafa contra el país se inició en 1976 y continúa
hasta hoy. Renegociando los ilícitos de la deuda y multiplicando esa
deuda por encima de lo que pagamos. En 1983 se computaba –en la cuenta
fantasma de la deuda- unos 43.500 millones de dólares. Por
privatizaciones ingresaron dólares por 30.000 millones. Pero la deuda
siguió trepando hasta los 130.000 millones.
Los
intereses es lo único que se paga, con la puntualidad que se exige a
los sirvientes. La deuda social con los jubilados, con la salud y con
los trabajadores puede esperar, pero esa deuda no enriquece la caja de
los banqueros ni multiplica el beneficio de los que negocian en nombre
del Estado.
Parte
fundamental es el juicio de la deuda externa, prácticamente desconocida
por el pueblo. Mientras el país entero vive agobiado por el peso de la
deuda, y mientras hablan de ella los gobernantes, los políticos, los
empresarios y los trabajadores, allí-en los estrados mismos de la
Justicia, una causa penal es el dedo acusador de una delincuencia
pública que, aún hoy, sigue dominando las estructuras del poder
económico y arbitrando recursos para decidir sobre el poder político.
La
“Comisión Investigadora de los Ilícitos Económicos” que creó el Senado,
a principios de 1983, fue disuelta casi dos años después, sin que
hubiera llegado a funcionar. El tremendo aparato de los intereses se
impuso al juramento de los legisladores de la Alta Cámara. Porque así
convenía a la política del radicalismo gobernante, en función de la
estrategia resuelta por Alfonsín.
La
fuerza del poder económico de las transnacionales superaba, sin duda,
el poder violento de las armas; de allí que fuera más fácil encarcelar a
Videla y a Massera que perturbar la libertad de Martínez de Hoz o de
Walter Klein.
Una
comunidad de intereses y objetivos define a quienes ejercen el poder
real más allá de la formalidad del gobierno. Es la comunidad que vincula
a los socios del poder económico, mientras las estructuras
transnacionales se cierran sobre el destino de los pueblos.
El
juicio de la deuda afecta a los intereses de esas estructuras y a las
posiciones de los argentinos que están al servicio de ellas. Pero el
Estado debe resolver el conflicto privilegiando el interés nacional por
encima del poder privado, de las fuerzas económicas. En el juicio de la
deuda externa se juega el pan y el destino de los argentinos. Nada más
cierto aquello de que “la deuda externa la contraen los capitalistas y
la pagan los asalariados”. La solución del problema de la deuda era más
importante que la cárcel para MARTINEZ DE HOZ, WALTER KLEIN, DIZ,
SOLDATTI, y para cuantos aportaron su cuota de responsabilidad en la
hipoteca de la infamia.
Para
romper las viejas estructuras de la burocracia y del atraso, sumando la
Argentina al mundo de la tecnología y el desarrollo, no es necesario
pactar contra quienes acorralaron al país entre la quiebra de su
economía y el hambre de su pueblo. El progreso y el crecimiento no puede
estar reservado al protagonismo de los mercaderes ni a los empresarios
de la deuda. Transformar al Estado no es achicarlo por la vía del
vaciamiento, sino perfeccionarlo para que asuma el rol social y
representativo de la comunidad organizada. Al servicio del desarrollo,
pero con participación del pueblo y para el pueblo. Y no al servicio del
poder privado en el imperio de los “cartels” y monopolios.
Las
pruebas incuestionables que integran el juicio de la deuda están ahí.
Inconmovibles en su rotunda acusación contra quienes negociaron el
patrimonio de los argentinos y siguen, aún, usufructuando sus dividendos
al amparo de los poderes públicos.
Esta
estafa de la deuda externa, que fue planificada en el seno del FMI y
del Banco Mundial, con complicidad de políticos corruptos en función de
gobierno, constituye el principal factor destructivo de nuestra Patria;
tenemos una Argentina desquiciada, económicamente destruída y
socialmente desintegrada, con un tenebroso futuro para las actuales y
futuras generaciones; es por todo esto que el Pueblo Argentino debe
concluír con la investigación de esa fraudulenta deuda externa que ya el
juez Ballesteros declaró que una enorme parte de ella es fraudulenta,
los argentinos debemos exigirles a los señores diputados y senadores
nacionales que repudie la ilegalidad y que solamente se pague la deuda
legítima; además el Congreso debe investigar a aquellos funcionarios que
se enriquecieron en complicidad con la Banca
Internacional, desde 1956 hasta la fecha.
