OPINIÓN
Hay, sin dudas, una alarmante
proliferación del crimen, al margen de que los índices estadísticos muestren su
aumento o alguna disminución.
La actual generación está
en deuda con el derecho. A
través de los siglos se
han ideado formas de controlarlo que han dado resultados más o menos
satisfactorios. En la
actualidad no se sabe, no sabemos, cómo
se habrá de combatirlo para reducir su alarmante peligro sin crear un Estado
policial ni afectar el derecho a la defensa y a la presunción de inocencia que
protege, que debe proteger, a los criminales.
La sociedad adopta
criterios permisivos, rechaza la censura, favorece el hedonismo, abandona los altos ideales
como programas de vida, se ríe de la pureza, sé farsa de lo sublime, desconfía
de los heroísmos, desecha los esfuerzos, se inclina hacia el jolgorio, elige lo
fácil.
Tomamos esas
posturas porque se nos da la gana, porque estamos en nuestro derecho de hacerlo,
porque cada cual tiene su criterio para elegir el camino hacia su felicidad
Pero no debe resultar sorprendente que en la medida en que la humanidad
desprecie las virtudes, proliferen los vicios, los delitos, los crímenes.
No ha de ser casual que se cumpla diez años de la desaparición y
secuestro de Marita Verón (María de los Ángeles Verón) en manos de la mafia.
Existen evidencias de una red de trata de personas; proxenetas y
tráfico de Drogas por la lucha y perseverancia de una Madre y su familia para
que se divulgue públicamente lo silenciado por muchos a través de un juicio
oral conseguido después de que la corte Suprema de Justicia de la Nación revise
un fallo del más alto Tribunal de nuestra Provincia – Tucumán–.
Susana Trimarco tuvo que enfrentarse en soledad durante largos años para
obtener la distinción que hoy detenta de
la Sociedad y de la prensa en todo su abanico sin diferencia alguna.
Tuvo que enfrentarse a una mafia reinante "si, reinante" porque no
solo se encuentra muy difundida sino que también impera en amplios sectores de
la sociedad, en la jamás alcanzo los alarmantes niveles que alcanza actualidad,
y lo que es peor, el grado de resignación, de tolerancia y hasta de paciente
aceptación con el que se la ve en estos día. Nihil novi sub solé (no hay nada nuevo bajo el sol),
Las mafias, el crimen ejecutado por organizaciones
tenebrosas, la delincuencia armada de estructura tácticas apelan a la
corrupción como uno de sus implementos más eficaces.,
Hay quizás demasiada pobreza, una pobreza acompañada
de la desesperanza de conseguir un trabajo digno. La pobreza, la penuria extrema, el hambre,
pueden llevar al robo, a ese tipo de robo que es plenamente justificado cuando
tiene como objeto la supervivencia.
Pero la ola criminal que se advierte no parece responder a esas extremas necesidades sino a
la desaprensión, a la desvergüenza, a la falta de normas, al extravío, a la
droga a la mafia.
La generalización de la
pobreza, producida por el desempleo, puede influir, quizás, avivando la ola de
asaltos y de crímenes
Pero los delitos no
son acicateados directamente por la pobreza que se expande, sino más bien por organizaciones ilícitas que asolan nuestra
provincia durante continuados años.
Es fácil señalar a la
pobreza como culpable de los delitos.
Pero lo que más alarma es la proliferación del
crimen en gente con medios de vida, el delito encarado por
desapego a las normas tradicionales de conducta, los robos por las simples
ansias de pasarla bien. La actuación de mafias.
Se podrían citar muchos casos notables de este tipo de delitos pero no vale la pena,
porque bien los conocemos y los recordamos.
La culpa no es de la
pobreza sino de la desfachatez, del hedonismo, de la trapacería, de la
impunidad.
La legislación criminal cae en el ámbito de la nación. Sin embargo los legisladores provinciales
algo podrían hacer para combatir el crimen, coadyuvando a la justicia y a la
policía.
Se suponía que el ladrón
se limitaba a llevarse dinero, o
bienes de fácil transporte y venta. Ese asaltante profesional evitaba cometer
violencias innecesarias, para no agravar su situación.
Pero hoy estamos ante
modalidades desconocidas, asociaciones ilícitas y
bandidos que -sin motivos para odios ni furias- matan a
sus víctimas, gratuitamente, porque sí, pareciera que llevados por su
insensible desenfado o por la inconsciencia de la droga. Estos profesionales
del delito resultan los más peligrosos.
Entre la gente cunde el
criterio de que deben renovarse los códigos para que la
delincuencia sea más castigada, para que cometer un delito sea motivo de una
pena severa, para que el rigor de la ley proteja al inocente y conmine al
malhechor.
De todas maneras el debate sobre esta mafia
nos alerta: los argentinos y especialmente los tucumanos en estos momentos, estamos ante la evidencia de mafias que
extiendan su poderío hasta ciertos despachos que debieran mantenerse
inconmovibles. Que el debate oral
y público por la desaparición de Marita Verón, haya inquietado a la opinión público poniéndola a la prensa en estado de
constante vigilancia, es justo y saludable
Necesitamos de Paz y amor
Necesitamos de muchas
Trimarco.
DR. JORGE B. LOBO ARAGÓN
jorgeloboaragon@gmail.com