SOMOS DOS PATRIAS
Amigos:
Esta
es una durísima realidad que debemos asumir... y
prepararnos.
La
corrupción ha escindido nuestra Nación. Ya no existe la antigua antinomia
peronistas Vs. radicales. Hoy, se es k o se está en la vereda de enfrente. Ya no
hay términos medios ni otra posibilidad.
Tenemos
a la vista dos opciones: ser obsecuentes
y amanuenses de la lacra que invadió todos los estamentos de lo que casi llega a
ser una República, o nos atrincheramos en nuestros principios éticos y morales,
so riesgo de que si claudicamos o somos vencidos, no podremos evitar la mutación
de nuestra descendencia.
El
enemigo domina el país. Son sus banderas la roja internacional y una
bandera argentina disfrazada y manoseada. Dos estandartes para una misma cosa.
La roja, representando una ideología que fracasó en el Mundo, y la de la cámpora
(inmunda reivindicación, dicho sea de paso, de un alcahuete y servil) ambas de
grupos de poder que no representan nuestro acervo histórico ni nuestro estilo de
vida.
Son
funcionales a intereses espúreos, tal el chavismo y el narcotráfico. Perdieron
una guerra y no se resignan. Se apropiaron del poder en forma tramposa e
inmoral. Y como tal, no nos representan.
Los
invito a leer lo que sigue.
C.V.
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Decididamente
no soy compatriota de Hebe de Bonafini, ni de Estela de Carlotto. Es algo que he
descubierto, que pertenecemos a distintos países.
No sólo pensamos distinto, somos de países
extranjeros.
Tampoco soy compatriota de
Garré ni de Verbitsky. No canto el mismo himno que Lubertino, ni mi bandera es
el trapo colorado que pusieron en el mástil de la ESMA , cuando las tropas de
ocupación de los Kirchner convirtieron esa casa de estudios en una quermese de
la mediamemoria.
Toda esta gente no
pertenece a mi Patria.
Los padres de mi
Patria no son Rodolfo Walsh ni Mario Santucho.
Mis
próceres no son el Che Guevara ni Azucena Villaflor. No me importa cuántas
calles, estaciones de trenes o plazas llamen con sus nombres.
El padre de mi Patria es José de San Martín, al que le
quitaron la guardia de honor de Granaderos que custodiaba la casa donde
nació.
Los héroes de mi patria son el
Capitán Pedro Edgardo Giachino a quien le bajaron el cuadrito un grupo de
concejales alcahuetes de Mar del Plata;
Belgrano, que es general y no doctor, porque con las armas
ayudó a forjar esta Nación y no con el código civil.
Tampoco el código civil que quieren inventar es el de mi
patria, ni el matrimonio entre personas del mismo sexo es una institución que yo
respete.
Sus instituciones no son las
mías. El INADI no me representa porque "Betty" puede decir lo que le venga en
gana de la Iglesia de Cristo... porque es judía... pero un católico no puede
sugerir nada parecido sobre el judaísmo sin
recibir una sanción. Al fin de cuentas, los católicos estamos para el cachetazo,
lo afirma el Evangelio.
Un preso político
no puede estudiar en la cárcel debido a que un profestrucho lastimoso se niega a
darle clases y a eso lo llama el INADI "objeción de conciencia".
Eso
no es discriminación para las instituciones de la patria extranjera pero una
funcionaria del Registro Civil no se puede negar a casar a dos homosexuales por
objeción de conciencia porque es discriminatorio, ni un médico a hacer un
aborto, porque pierde su trabajo.
Digámoslo de una vez, somos dos países distintos viviendo en
un mismo territorio. Dos países que a esta altura entiendo irreconciliables, que
se alejan más y más y cada día tenemos menos que ver uno con el
otro.
La pregunta es: ¿vamos a hacer algo
al respecto? Porque el trapo colorado nunca va a ser mi bandera ni el Che
Guevara el padre de mi Patria. Nunca voy a aceptar sus banderas, sus próceres,
ni sus instituciones, y el enfrentamiento se
volverá cada día peor.
¿Qué se hace
cuando un grupo de la población es enemigo de otro? Cuando no nos dejan vivir
según nuestras creencias y quieren forzarnos a vivir según las de ellos. ¿Se
divide el país? ¿La secesión es la respuesta?
¿Qué
hicieron otros países? Alemania, por ejemplo, hizo un muro y listo, no se vieron
las caras durante cuarenta años hasta que una de las patrias desapareció,
producto de la realidad inclemente que todo lo nivela. ¿Es esa la respuesta?
¿Tendremos que levantar un muro? ¿Podremos sacarnos de encima
la población que no pertenece a nuestra Patria? ¿Se irán de nuestro país o
tendremos que irnos nosotros? ¿Nos los sacaremos de encima pacíficamente o
tendremos que pelear? ¿Es que estos tipos nunca tuvieron un trabajo genuino y su
patria es una ficción que parasita la nuestra? Acaso alguien en la Cámpora puede
distinguir un trigal de un campo de soja? Lo dudo.
¿Aceptarán pacíficamente que además de cacarear tienen que
sembrar la tierra? ¿O tendremos que blandir el sable para explicarles que no
somos el combustible de su vida fácil?
LA PATRIA, DULCE SUEÑO.
Despierto como de un dulce sueño y recuerdo los actos de la
escuela "Nuestra bandera es blanca y celeste...como el cielo que hizo el
Señor...es la bandera más linda del mundo...porque la alumbra el sol del
amor...".
Ahora se que algunos de mis
contemporáneos tenían otra bandera, que el Señor era para ellos una imposición
patriarcal y el amor un prejuicio burgués, cuando no una neurosis. Los adivino
apretando los puños cuando oían sobre las glorias de San Martín, del altruismo y
el valor de nuestros próceres, del sacrificio de los jujeños en su éxodo hacia
Tucumán, de nuestros mártires en el Monte Tucumano peleando contra la guerrilla,
de Güemes y su hermana Macacha, la visión de
Roca hacia el desierto y de los extranjeros como Liniers o Brown que se
enamoraron de esta Patria en expectativa, cuando no era más que un sueño de
libertad.
Ahora
se que alguno de los que creía mis compatriotas rechinaban los dientes esperando
su turno en el poder para exponer la otra patria al mundo.
Ahora que se han sacado la careta, debemos preguntarnos
TODOS, los de una y otra patria... ¿qué vamos a hacer al
respecto?
Dra. Andrea Palomas
Alarcón