domingo, 18 de agosto de 2013

CARTA DE JOSE DE SAN MARTÍN AL GENERAL RAMON CASTILLA

CARTA DE JOSE DE SAN MARTÍN AL GENERAL RAMON CASTILLA, 11 de setiembre de 1848.-
 

                    (…) He aquí, mi querido General, un corto análisis de mi vida pública seguida en América yo hubiera tenido la más completa satisfacción habiéndola puesto fin con la terminación de la guerra de la independencia en el Perú; pero mi entrevista en Guayaquil con el general Bolívar me convenció, no obstante sus protestas que el sólo obstáculo de su venida al Perú con el ejército a su mando, no era otro que la presencia del General San Martín a pesar de la sinceridad con que le ofrecí ponerme bajo sus órdenes con todas las fuerzas de que yo disponía.
                       Si algún servicio tiene que agradecerme la América, es el de mi retirada de Lima, paso que no sólo comprometía mi honor y reputación, sino que me era tanto más sensible, cuanto que conocía que con las fuerzas reunidas de Colombia, la guerra de la Independencia hubiera sido terminada en todo el año 23. Pero este costoso sacrificio y el no pequeño de tener que guardar un silencio absoluto, tan necesario en aquellas circunstancias, de los motivos que me determinaron a dar este paso, son esfuerzos que Ud. podrá calcular y que no está al alcance de todos el poderlos apreciar. Ahora sólo me resta para terminar ni exposición, decir a Ud. las razones que motivaron el ostracismo voluntario de mi patria.
                           De regreso de Lima fui a habitar a una chácara que poseo en las inmediaciones de Mendoza; ni este absoluto retiro, ni el haber  cortado con estudio todas mis antiguas relaciones, y sobre todo la garantía que ofrecía mi conducta desprendida de toda facción o partido en el transcurso de mi carrera pública, no pudieron poner a cubierto de las desconfianzas del  Gobierno que en esta época existía en Buenos Aires: sus papeles ministeriales me hicieron una guerra sostenida, exponiendo que un soldado afortunado se proponía someter la República al régimen militar y sustituir este sistema al orden legal y libre. Por otra parte la oposición al gobierno se servía de mi nombre y sin mi consentimiento ni aprobación manifestaba en sus periódicos que yo era el solo hombre capaz de organizar el Estado y reunir las provincias que se hallaban en disidencia con la Capital.
                             En estas circunstancias me convencí, que por desgracia, había figurado en la revolución más de lo que había deseado, lo que me impediría poder seguir entre los partidos un línea de conducta imparcial; en su consecuencia, y para disipar toda idea de ambición a ningún género de mando, me embarqué para Europa donde permanecí hasta el año 29, que invitado tanto por el gobierno como por varios amigos que me demostraban las garantias de orden y tranquilidad que ofrecía el país, regrese a Buenos Aires. Por desgracia mía, a mi arribo a esta ciudad me encontré con la revolución del general Lavalle, y sin desembarcar, regresé otra vez a Europa, prefiriendo este nuevo destierro a verme obligado a tomar parte en sus disensiones civiles (….)



COPIA DE UN CORREO ELECTRICO PUBLICADA EN "PENSAR EN NACION"
ES UNA VERDADERA LASTIMA QUE EL EJERCITO ARGENTINO NO HAYA HECHO PROPIA LA TRADICIÓN SANMARTINIANA.
TERMINO SIENDO EL BRAZO ARMADO DE EL PODER POLÍTICO NORTEAMERICANO CUMPLIENDO TAREAS DE REPRESIÓN INTERNA Y CONRATERRORISMO. PERDER LAS GUERRAS DE MALVINAS Y LA IDEOLÓGICAS EMPRENDIDAS VA A SER MUY DIFÍCIL DE LEVANTAR.
SAN MARTÍN FUE UN EJERCITO DE GLORIAS Y TRIUNFOS Y ESTE EJERCITO FUE DE REPRESIÓN Y DE DERROTAS.
Y CON MILANI LO VAN A VOLVER A REPETIR.