CARTA DE JOSE DE SAN MARTÍN AL GENERAL RAMON CASTILLA, 11 de
setiembre de 1848.-
(…) He aquí, mi querido General, un corto análisis de mi vida pública
seguida en América yo hubiera tenido la más completa satisfacción habiéndola
puesto fin con la terminación de la guerra de la independencia en el Perú; pero
mi entrevista en Guayaquil con el general Bolívar me convenció, no obstante sus
protestas que el sólo obstáculo de su venida al Perú con el ejército a su mando,
no era otro que la presencia del General San Martín a pesar de la sinceridad con
que le ofrecí ponerme bajo sus órdenes con todas las fuerzas de que yo disponía.
Si algún servicio tiene que agradecerme la América, es el de mi retirada
de Lima, paso que no sólo comprometía mi honor y reputación, sino que me era
tanto más sensible, cuanto que conocía que con las fuerzas reunidas de Colombia,
la guerra de la Independencia hubiera sido terminada en todo el año 23. Pero
este costoso sacrificio y el no pequeño de tener que guardar un silencio
absoluto, tan necesario en aquellas circunstancias, de los motivos que me
determinaron a dar este paso, son esfuerzos que Ud. podrá calcular y que no está
al alcance de todos el poderlos apreciar. Ahora sólo me resta para terminar ni
exposición, decir a Ud. las razones que motivaron el ostracismo voluntario de mi
patria.
De regreso de Lima fui a habitar a una chácara que poseo en las
inmediaciones de Mendoza; ni este absoluto retiro, ni el haber cortado con estudio todas mis antiguas
relaciones, y sobre todo la garantía que ofrecía mi conducta desprendida de toda
facción o partido en el transcurso de mi carrera pública, no pudieron poner a
cubierto de las desconfianzas del
Gobierno que en esta época existía en Buenos Aires: sus papeles
ministeriales me hicieron una guerra sostenida, exponiendo que un soldado
afortunado se proponía someter la República al régimen militar y sustituir este
sistema al orden legal y libre. Por otra parte la oposición al gobierno se
servía de mi nombre y sin mi consentimiento ni aprobación manifestaba en sus
periódicos que yo era el solo hombre capaz de organizar el Estado y reunir las
provincias que se hallaban en disidencia con la Capital.
En estas circunstancias me
convencí, que por desgracia, había figurado en la revolución más de lo que había
deseado, lo que me impediría poder seguir entre los partidos un línea de
conducta imparcial; en su consecuencia, y para disipar toda idea de ambición a
ningún género de mando, me embarqué para Europa donde permanecí hasta el año 29,
que invitado tanto por el gobierno como por varios amigos que me demostraban las
garantias de orden y tranquilidad que ofrecía el país, regrese a Buenos Aires.
Por desgracia mía, a mi arribo a esta ciudad me encontré con la revolución del
general Lavalle, y sin desembarcar, regresé otra vez a Europa, prefiriendo este
nuevo destierro a verme obligado a tomar parte en sus disensiones civiles (….)
| |||
ES UNA VERDADERA LASTIMA QUE EL EJERCITO ARGENTINO NO HAYA HECHO PROPIA LA TRADICIÓN SANMARTINIANA.
TERMINO
SIENDO EL BRAZO ARMADO DE EL PODER POLÍTICO NORTEAMERICANO CUMPLIENDO
TAREAS DE REPRESIÓN INTERNA Y CONRATERRORISMO. PERDER LAS GUERRAS DE
MALVINAS Y LA IDEOLÓGICAS EMPRENDIDAS VA A SER MUY DIFÍCIL DE LEVANTAR.
SAN MARTÍN FUE UN EJERCITO DE GLORIAS Y TRIUNFOS Y ESTE EJERCITO FUE DE REPRESIÓN Y DE DERROTAS.
Y CON MILANI LO VAN A VOLVER A REPETIR.
