Nuestra lectora hace una sincera, profunda y desapasionada lectura de los ataques recibidos por parte de la “falsa restauración”
Dice el Padre Félix Sardá y Salvany, en “El liberalismo es pecado”, capítulo XXI:
“¡Intransigente!
¡Intransigencia! Oigo exclamar aquí a una porción de mis lectores más o
menos resabiados, tras la lectura del capítulo anterior (véase y léase)
¡Qué modo de resolver la cuestión tan poco cristiano! ¿Son o no
prójimos, como cualquier otro, los liberales? ¿A dónde vamos a parar con
estas ideas? ¿Cómo tan descaradamente se recomienda contra ellos el
desprecio de la caridad?
¡Ya
pareció aquello! Exclamamos nosotros a nuestra vez. Ya se nos echa en
rostro lo de la “falta de caridad”. Vamos pues a contestar también a
este reparo, que es para algunos el verdadero caballo de batalla de la
cuestión. Si no lo es, sirve a lo menos a nuestros enemigos de parapeto.
Es, como muy a propósito ha dicho un autor, hacer bonitamente servir a
la caridad de barricada contra la VERDAD.
Sepamos ante todo qué significa la palabra CARIDAD.
La
teología católica nos da de ella la definición por boca de un órgano el
más autorizado para la propaganda popular, que es el sabio y filosófico Catecismo.
Dice
así: “Caridad es una virtud sobrenatural que nos inclina a amar a Dios
sobre todas las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos por amor de
Dios”.
De
esta definición, después que a la parte que a Dios se refiere, resulta
que debemos amar al prójimo como a nosotros mismos, y esto no de
cualquier manera, sino en orden y con sujeción a la ley de Dios y por
amor de Dios……………………..etc”
“La
suma intransigencia católica es la suma católica caridad. Lo es en
orden al prójimo por su propio bien, cuando por su propio bien le
confunde y sonroja y ofende y castiga. Lo es en orden al bien ajeno,
cuando por librar a los prójimos del contagio de un error, desenmascara a
sus autores y fautores, los llama con sus verdaderos nombres de malos y
malvados, los hace aborrecibles y despreciables como deben ser, los
denuncia a la execración común, y si es posible, al celo de la fuerza
social encargada de reprimirlos y castigarlos. Lo es finalmente en orden
a Dios cuando por su gloria y por su servicio se hace necesario
prescindir de todas las consideraciones, saltar todas las vallas,
lastimar todos los respetos, herir todos los intereses, exponer la
propia vida y de los que sea preciso para tan alto fin”.
“Si
la propaganda del bien y la necesidad de atacar el mal exigen el empleo
de frases duras contra los errores y sus reconocidos corifeos, éstas
pueden emplearse sin faltar a la caridad.
Al
mal debe hacérsele aborrecible y odioso, y no puede hacérsele tal sino
denostándolo como malo y perverso y despreciable. La oratoria cristiana
de todos los siglos autoriza el empleo de las figuras retóricas más
vivas contra la impiedad. En los escritos de los grandes atletas del
Cristianismo es continuo el uso de la ironía, de la imprecación, de la
execración, de los espíritus depresivos. La ley de todo esto deben ser
únicamente la oportunidad y la VERDAD……..”
….”No es malo el apasionamiento producido por la santa pasión de la verdad……..”
“El
Bautista empezó por llamar a los fariseos “raza de víboras”. Cristo
Dios no se abstuvo de apostrofarlos con los epítetos de “hipócritas,
sepulcros blanqueados, generación malvada y adúltera”, sin que creyese
por ello manchar la santidad de su mismísima PREDICACION. San Pablo
decía de los cismáticos de Creta, que eran mentirosos, malas bestias,
barrigones, perezosos”. Al seductor Elimas Mago llámale el mismo Apóstol
“hombre lleno de todo fraude y embuste, hijo del diablo, enemigo de
toda VERDAD Y JUSTICIA”.
Hasta
aquí mi cita del Padre Félix Sardá y Salvany; recomiendo su lectura
completa ya que ¡no tiene desperdicio! Lo que sí sería bueno, que fuera
bien interpretado.
Lo
que he extraído de Sardá y Salvany, nos deja la ardua tarea de
identificar claramente al “FARISEO”, ya que, en esta nueva torre de
babel, en donde parece que por más empeño que se ponga, nadie se
entiende con nadie, solamente un esfuerzo titánico para hacer trabajar
nuestras ya agotadas neuronas, de una vez y para siempre, podrá hacer
que alcancemos a comprender que la discusión que hoy se pone en el
tapete del mundo católico–tradicionalista, es de orden DOCTRINAL,
DOC-TRI-NAL (¡Más fuerte, por favor!, ¡¡¡DOCTRINAAAAAAAAAALLLLLLLL…..!!!!) ¡¡NO PERSONAL!!
Creo
que a nadie le interesan los pecados del padre Ceriani (ni los míos, ni
los de otros), que algunos, sin ningún empacho, se propusieron divulgar
a través de sus juicios (algunos temerarios), cargos y recargados de
CARIDAD, como los calificativos de petulante, pendenciero, desdeñoso,
etc.; dejando traslucir nuevamente los ataques hacia su persona para no
afrontar respuestas solicitadas oportunamente por muchos.
Las preguntas fueron claras y firmes en relación a lo doctrinario.
Las
respuestas, si es que las hubo, nuevamente de manera huidiza, sepultada
y escurridiza, tras los epítetos, “caritativos”, en relación a las
“miserias” humanas de sus prójimos, de las que ningún hombre escapa.
No se olviden que eso sólo Dios lo juzga.
Nuevamente
les recuerdo que la discusión es DOCTRINAL, o sea, la defensa de la
VERDAD. Y si hay verdad en los puntos doctrinales del P. Ceriani, ¿por
qué no reconocerlo con HUMILDAD? ¿Por qué dejarse seducir por el orgullo
y la susceptibilidad?
¿Quiénes
son, entonces, los que quieren que se piense como ellos, sostenidos en
argumentos subjetivos? ¿Por qué le adjudican al Padre que “El que no piense como él…,
si los argumentos que él presenta son hechos objetivos y claros?
¿Ustedes piensan que la fe es algo subjetivo, como dejan traslucir en
sus comentarios?
En
verdad, me gustaría que todo el mundo pensara como “YO”… ¿Saben por
qué? Porque soy Católica ¿Y saben por qué soy Católica? Porque adhiero a
la Verdad. ¿Y saben por qué ADHIERO a la Verdad? Porque ¡LA VERDAD NO
ES MIA!, como tampoco lo es del padre Ceriani, ni suya, ni de monseñor
Williamson, ni de Monseñor Fellay, ni de Francisco… La VERDAD ES DIOS
MISMO. Es por eso que me gustaría que todo el mundo pensara como “YO”,
porque la religión católica no es algo subjetivo, de lo cual cada uno
tiene “SU VERDAD”.
Y como suele tenerse por mejor que los demás…
Ustedes dicen que el fariseo (atribuyendo el calificativo al Padre
Ceriani) suele tenerse por “Mejor que los demás”, pero eso no lo dice el
Padre, lo dicen ustedes, en un juicio injusto y temerario, porque les
molesta que se diga la VERDAD.
Al
Rdo. Padre Ceriani lo rodea gente sencilla, gente ávida de escuchar la
VERDAD, gente que ha solicitado su presencia y asistencia sin que él
jamás los haya buscado; el Rdo. Padre oficia de VERDADERO PADRE, y
muchas veces de abuelo, con celo paternal, adaptándose con humildad a
las circunstancias, soportando muchas veces las preguntas de los
neófitos fieles, a los que, con no poco esfuerzo, debe adaptar sus
respuestas para mejor ser comprendida LA VERDAD (no SU verdad).
El
mito tejido alrededor de los Padres Ceriani y Méramo no hará más que
elevar sus figuras Señeras y Señoras (como afirmara Vicente Sierra),
ante quienes distinguimos (por ahora, esperando seguir distinguiendo)
los sofismas de quienes desconocen la autoridad, porque según ustedes, el “se sabe”, “no se cree” superior, más nosotros sabemos (parece que al igual que muchos), que “Es SUPERIOR”, por aquello de las jerarquías, y se encarga en demostrarlo como debe hacer un Superior, y él también lo sabe; si no lo supiera, ¿cómo lo ejercería?, como también lo sabrán (supongo) Monseñor Williamson o Francisco.
Más
ello no supone una arrogancia en cuanto a su trato con quienes se
subordinan a la VERDAD transmitida por aquellos que deben enseñarla;
clara y limpia, como ES la VERDAD; de lo contrario caeríamos en el
subjetivismo y estaríamos frente a quienes quieren mostrar una falsa
humildad, apoyados ciertamente en el Fariseísmo, “Gran tentación entre los TRADICIONALISTAS”.
Ni están a su altura… Es
evidente que no estamos todos a la “misma altura”; si así fuera, nadie
podría enseñarle a nadie, ni nadie necesitaría aprender, estudiar,
profundizar, etc. Es verdad que Monseñor Williamson tiene otra altura, o
más altura, y es por ello que le solicitamos respuestas claras, serias,
auténticas, en relación al tema que nos ocupa, a saber: LO DOCTRINARIO.
¿Ustedes
no creen que un superior debe demostrar que lo es a través de sus
expresiones y explicaciones claras? (Entiéndase de las explicaciones de
lo que está sucediendo, no de sus actitudes, ya que un superior no puede
ponerse en ese brete). Antes bien se adelanta y se dispone a darlas sin
que nadie, y menos un subalterno, se las pida, ya que, de ser así,
hemos fracasado en nuestro ejercicio de la autoridad, ya está quebrada.
¡Imaginemos
un hijo pidiéndonos explicaciones! ¡Algo hicimos mal! Pero, como puede
ser, porque somos humanos y nos equivocamos, si no hubo malicia, se las
damos bien claras para que nuestro hijo siga confiando en nosotros. Si
no estamos a la altura de nuestra autoridad, le contestamos con
evasivas, o, lo que es peor, le damos un cachetazo.
Lamentablemente,
las dos últimas son las que recibieron los sacerdotes y los fieles de
la RESISTENCIA FANTASMA (o fantasmagórica-apocalíptica), y esto va dicho
con caridad…, aunque duela.
Él se diferencia de los demás, los que están equivocados… Por
supuesto que se diferencia de los que están equivocados. ¿Ustedes no?
Si la respuesta es esta, la situación de la Resistencia es más grave de
lo que cualquier bien entendido pueda suponer; sería, lamentablemente,
cada vez más inconsistente, blanda, f…, (perdón, son sinónimos). Si no
se diferencian de los que están equivocados, no habría discusión alguna,
como sucede con los liberales, que no discuten de religión o política
para no generar “Divisiones”, aunque luego se dividan por causas
triviales. Si no se diferencian de los que están equivocados, no habría
Verdad que sostener, ni que defender. O estaríamos ya en la plena
contemplación de la Verdad.
Al fin aparece siempre el orgullo… ¡Ustedes
no son como yo! ¿Cómo? ¿Engreídos, pendencieros, desdeñosos? Hacen bien
en no escucharlo y ni siquiera acercarse a él, ya que no tienen todos
estos defectos, ¡tan detestables, que el Padre Ceriani desea transmitir
para contagiar!
Prosigan
en su camino, “orgullosos” de ser como son: humildes, caritativos,
honestos…”ese pecado que acecha a todos los hombres”.
No
señores, ustedes no dicen las cosas como son, que es cosa muy
diferente, DOCTRINARIAMENTE HABLANDO; cosa que los Padres Ceriani,
Méramo, Grosso y Turco, sí hacen; con gritos, ironías, vejaciones o
patadones; como dice Sardá y Salvany para defender la fe ÍNTEGRA.
¿Quién
se acuerda hoy del temperamento y modos de Juana de Arco, de San
Atanasio (que seis veces sufrió el destierro), de San Jerónimo, de San
Agustín, de Santo Tomás de Aquino, de San Alberto Magno, de San Pedro y
San Pablo, de Nuestro Señor mismo, que trató a los fariseos de “Raza de
víboras”, “Sepulcros blanqueados”, “Sinagoga de Satanás”? ¿Quién de
todos nosotros tendría la osadía de decir que faltó a la “caridad”?
¿Quién
puede decir, sin faltar gravemente a la Verdad, que éstos cuatro
prelados, al menos hasta hoy, no defienden la Fe INTEGRA, atribuyéndoles
para denostarlos un execrable personalismo? ¿Quién, que tenga un mínimo
de honestidad y conocimiento cabal de los hechos ocurridos, puede
negarlo? Solamente la ignorancia de los mismos, puede llegar a
justificar tal necedad.
¡Por Dios, si hay algo personal con el Padre Ceriani, utilicen otros ejemplos, por favor!
Claro que él es una cosa, y los otros son otra muy inferior… Y
sí, suele suceder que los hombres somos todos diferentes, a Dios
gracias. Unos más altos, otros más bajos; unos más lindos, otros más
feos; unos más o menos sabios, otros, más o menos ignorantes, unos más
buenos, otros no tanto; otros malos, unos sinceros, otros hipócritas,
unos honestos, otros ladinos, unos valientes y otros cobardes, unos
ovejas y otros lobos, unos ricos y otros pobres; unos católicos y otros
herejes, y así…sucesivamente en una lista interminable.
Pero
de lo que aquí se trata, no es “qué cosa es él”; sino qué DOCTRINA
sostiene él (ya que es el tema que nos ocupa), y cuál “Los Otros”. Eso
es lo que hay que evaluar en esta torre de Babel, en la que parecería
que hablamos idiomas diferentes y no nos podemos entender.
“Si ves alguno abatido…si necesita auxilio…”
No sé a qué viene este comentario de San Juan Crisóstomo, ya que, al
menos yo, no he escuchado que alguno, de la ÚNICA y VERDADERA
RESISTENCIA que empezó en el 2012, haya pedido auxilio o se encuentre
abatido. ¿A quién le pidieron auxilio? Porque, al parecer por el
artículo de Syllabus y su eco, no debe ser al Rdo. Padre Ceriani? ¿A qué
viene el reproche citando al Santo? ¿Qué daño les sobrevino que merezca
compasión?
¿Ustedes
quieren decir que la actitud del Padre Ceriani fue no socorrer a la
ÚNICA Y PRIMERA RESISTENCIA cuando estaba abatida y pidiendo auxilio
tras el daño que le sobrevino? ¿Cuál daño le sobrevino?
Yo
digo: ¡Cuán diferente es la actitud de esa Resistencia con respecto a
los Padres Juan Carlos Ceriani, Basilio Méramo, Gabriel Grosso, Juan
José Turco (y todos los fieles que los acompañamos), ignorando por
completo un merecido reconocimiento, tras un sincero y auténtico
arrepentimiento público por su colaboración en relación a los puntos
doctrinales que nos dividen, nada más que por defender la Verdad, más
allá de sus fuerzas, dejándolos solos como parias al acecho y ataque
sistemático a sus personas y a su fe por parte de quienes tienen por fin
amalgamarse con los poderes mundanos.
¿No
debería adjudicarse a “La única RESISTENCIA” lo dicho por San Juan
Crisóstomo? ¿No es el enfoque doctrinario, el orgullo, el silencio, y la
susceptibilidad cavilante, la que no dio derecho a su favor? ¡Hay que
pensarlo!
Porque luego de argumentar contra M. Williamson… Con
todo respeto, el único que argumenta contra Monseñor Williamson, es el
mismo Monseñor Williamson. El padre Ceriani expone, para quienes les
interese conocer la verdad, sus argumentos y los hechos y sus fechas
respecto a los acontecimientos llevados a cabo después del 2000 en
relación a los movimientos suscitados en la Fraternidad.
Gracias
a Dios, algunos sacerdotes se dieron cuenta más o menos de lo que
estaba sucediendo y reaccionaron en medio de la reinante confusión.
Supongo que esto no se evalúa de un día para el otro. Por lo mismo, para
evitar juicios temerarios, injusticias e imprudencias, es que entiendo
no hayan dimitido de la Fraternidad inmediatamente como le reprochan
algunos; pero no dejaron de enviar correspondencia a quienes podían y
debían dar respuestas claras.
Eso
no me hace suponer (ya que no me consta), los términos con los cuales
el Rdo. Padre Ceriani o Méramo transcribieron sus inquietudes (parece
que el editor del artículo algo sabe). Hasta donde yo sé, el Padre
Ceriani le tiene (o tenía), un gran aprecio a Monseñor Williamson, como
cada uno de nosotros.
El
punto está en lo DOCTRINARIO, y en la participación y compromiso de
Monseñor Williamson en relación a la disolución o quiebre del cinturón
de la resistencia Católica hacia el modernismo, favoreciendo su ruptura
en general, como la de las familias en particular, con la aceptación del
Motu Proprio, etc, etc, etc. Cosa que no vamos a volver a preguntar
porque está más que claro que no se quiere ACLARAR ni DISCUTIR, quedando
postergado por algo mucho más importante y urgente: denostar, rebajar,
humillar y pisotear (por supuesto que con CARIDAD), en este caso, al
Padre Ceriani.
De hecho, por si no se enteró… Yo
creo que, si se lo comunican, se enterará. Más en ningún lado leí que
el Padre dijera que eran una RESISTENCIA obsecuente y ciega; sí dijo de
la mentira (al menos de los artículos editados en los blog, de que
fueron la primera RESISTENCIA), tal como, a través de una entrevista con
Rivarol, Monseñor Williamson afirma y reafirma lo dicho, ignorando así a
los sacerdotes que, de un modo u otro, nos abrieron los ojos.
Me
parece una falta de justicia, de caridad, de amor filial, de
honestidad; que deja traslucir un cierto encono, envidia, y celo amargo
hacia aquellos que tuvieron la gracia de ver antes que nosotros (porque
Dios así lo permitió).
Y no se trata de la chiquilinada de quién ve primero o último; se trata de la SINCERIDAD Y TRANSPARENCIA de
quienes dicen ser los continuadores de la obra de Monseñor Lefebvre. El
ser honesto y sincero, no es para nada argumentar contra Monseñor
Williamson. Mas el negar una realidad, es no ser honesto consigo mismos y
con aquellos a quienes quieren y deben conducir, perdiendo por lo mismo
el carácter de autoridad. Y esa es la gravedad del problema y de la
actitud.
Para
todo hay un tiempo, y los hechos mismos hablan. Quizás la advertencia
del padre Ceriani les haga reflexionar respecto a los juicios tardíos de
los hechos, que debe hacer todo superior por el bien común de sus
subordinados y la salvación de sus almas.
Y
no hay que ser tan susceptibles, ni tan orgulloso; no sea cosa que nos
impidan ver. Porque al parecer, ustedes no seguirían al Padre Ceriani,
porque hiere, porque humilla, porque se cree mejor que ustedes, porque
utiliza términos como el de fláccido (que tanto los ha consternado), y
todas esas pavadas propias de un corazón herido, de un corazón demasiado
confiado en el triunfalismo carnal y personalista de sus propias
fuerzas Y eso no les permite escuchar lo que dice y escribe el padre con
objetividad. Sí, “objetividad y claridad”.
Deténganse
en las razones, los motivos reales que nos dividen para mejor
distinguir y encontrar la verdad que debería ser el único y valedero
argumento de esta interminable, fratricida y desgastante disputa, que no
nos llevará a ningún lado….mas que al infierno.
No le contestan sus cartas… ¡Por supuesto! Si así fuere, ¿Qué hay de la caridad amigos?
¿No
es doctrina de la iglesia lo de poner la otra mejilla, de devolver bien
por mal, la de no aplicar la ley del talión, abrogada por el mismo
Cristo?
¿Ustedes
quieren decir, que los superiores no le respondieron a los sacerdotes
Ceriani o Méramo por sus modos hostiles, pendencieros, petulantes; no
solo en la actualidad sino también allá por el 2000 y subsiguientes?
¿Les consta el tenor expresivo de las cartas enviadas oportunamente, o
están juzgando por el rigorismo actual?
¿Les
parece normal que un superior le niegue a un subalterno una respuesta
clara, concisa y precisa, por ese motivo, y que, a su vez, responda a la
correspondencia y llamado de la Roma modernista con tanta diligencia al
punto de “Ir corriendo” llevándose por delante todo obstáculo?
¿La
ofensa a la VERDADERA IGLESIA CATÓLICA y a Nuestro Señor mismo que
llevan adelantes los impostores, no es millones de veces más grave que
los modos que utiliza cualquier mortal por defender la fe?
¿No
dijo también nuestro querido y nunca bien recordado, Padre Cardozo, al
hacer su dimisión pública, que la guerra había comenzado?
Si
la guerra se extendió también hacia aquellos que antes e igual que
ustedes, se separaron de la Fraternidad por los motivos que ya
conocemos, y por los silencios demasiado prolongados de la resistencia
de Monseñor Williamson, no esperen que el Rdo. Padre Ceriani o Méramo,
Grosso o Turco, OSKO (que, dicho sea de paso, para algunos mal
informados, no es el Padre Ceriani) y todos los que estamos en la
RESISTENCIA FANTASMA utilicemos balas de flores, de caramelos o pasteles
dulzones.
¡No!
¡La Guerra Comenzó, queridos fieles! Dijo en su descargo sin
desperdicios el Rdo. Padre Cardozo, a quién yo, particularmente, le debo
mucho en mi peregrinar por la Fraternidad; más eso no me impide ver
“objetivamente” los sucesos acaecidos en estos últimos años y por lo
mismo asumir una posición.
Realmente ¡a mí me sorprende!, ya que esperamos de
una auténtica AUTORIDAD, que esté más presta a escuchar a sus
discípulos que a los enemigos comunes. Y a la altura de las
circunstancias.
Mas,
si el Padre Ceriani publica las cartas enviadas a los superiores a
partir del año 2000 para hacer conocer el “tenor petulante” de las
mismas, luego no salgan con diatribas, justificando, una vez más por
este medio, los silencios prolongados y culpables de aquellos que se
erigen en continuadores de la obra de Monseñor Lefebvre exigiendo
obediencia, respeto, admiración…y buenos tratos.
Si
lo justifican, esperamos lógicamente también, y en pié de guerra, algo
como esta desdichada publicación vertida por Syllabus y su eco… y algo
más también…
Porque, como dice el Padre Félix Sardá y Salvany en el libro citado:
“La
primera condición de la caridad es que no haga traición a la VERDAD,
que no sea lazo para sorprender la buena fe de tus hermanos menos
avisados”.
“Más
frecuente es todavía encontrar hombres, renegando cada día y cada hora
del Liberalismo, le tengan aún metido hasta los tuétanos, y no sepan
escribir y hablar y obrar sino inspirados por él. Estos son en el día
los más de temer”.
Desde la inhóspita trinchera
