miércoles, 21 de agosto de 2013

EL JARDIN DE LAS DELICIAS

Donde sólo se vive del espanto...


Una Argentina postrada ya no responde a las defensas más elementales del organismo; los glóbulos blancos, antígenos de invasores indeseables.
La rodea un sismo autoflagelante que la viste herida e injuriada en límites que traspasan lo tolerable, para ser infierno. Nuestro país hoy es un depósito de estupefacientes que no solo envenena juventud : la traviste sangrienta y asesina. No hay valores éticos, solo el negro de la muerte. Así trafica el Estado con sus ciudadanos.
Es tierra inofensiva. Sin estímulos ni valores se vive sólo un instante ; el de la muerte que llega inesperada, trágica y homicida.
Hoy la nueva geografía es la violencia sin límites ni tiempo. El feroz delincuente no roba, pide algo más que el simple bien material ; quiere la vida. Es un monstruo que sociedad y Estado ha perfeccionado hasta hacerlo creíble y cotidiano.
Trece millones de personas no producen, viven del Estado. Una filantropía innatural responde a esa pléyade de conformistas convencidos de ejercer sus derechos pero quizá más lejos de las obligaciones del buen ciudadano : Elegir al más apto que represente no sólo cualidades morales, sino también gestión y futuro para ejercer orden y precepto. El bolsillo no es termómetro de buena dirigencia, solo un modo de vida.
No parece un país de ciudadanos libres. Nos llevan de narices a los excesos más abyectos. Nos roban en la cara, nos insultan y nos manipulan sin mediar motivo.
Hay subsidios para todo menos para impulso y desarrollo. La moneda del estado es cobre devaluado y póstumo que transita en la manos de todos como estiércol ; le escapan pobres y ricos, saben que mañana será níquel.
En charla cotidiana de café todos hablan familiarmente que se roba hasta la diestra en el saludo. No se respetan las mínimas reglas de honestidad. Una runfla de notables funcionarios se llevan algo más que parné : Se llevan esperanza.
Pero es en los niños y su formación como adultos donde el Estado abandona su tarea preceptora. No quiere futuro; sólo presente y abdicación cultural. Eso crea inteligencia y eso es lo que da confianza y valor para discutir convivencias y convicciones.
Es indecente ver en provincias feudales el trato a menores y sus consecuencias. Un caudillaje enviciado y adulterado es dueño de la vida y la muerte como en los mejores años del proceso. Políticos oportunistas ven en ellos "material descartable" para su uso en prostíbulos mercenarios solo destinados al aumento patrimonial de sus alcahuetes o para servir al gobierno central cuando éste lo requiera.
El abandono de la atención hospitalaria para chicos "de la panza" (desnutrición) y sus familias solo trae pandemias, enfermedades virales, que nutren de la putrefacción orgánica en zanjas y vertientes donde viven. La casa prometida solo fueron promesas y en los bolsillos de los mas "vivos" se multiplica el destino de esa vivienda prometida.
Esas familias y sus niños, en su hábitat natural, no han sido atendidas. Viven una pringosa situación al que la ha obligado el famoso "puntero", creando para su rebaño, ese mix tan codiciado de tener en su redil a idiotas, necios y cretinos.
Hoy la Argentina es el reflejo del Jardín de las delicias, un tríptico pintado por el Bosco que alimenta fantasmagórica verdad : a través de la superación de la sociedad en el tiempo recrudecen las miserias y el vandalismo. Su malversación intuitiva de pasado y presente lo hace magistral. Con sus figuras alucinantes advierte a la sociedad toda sobre el pecado que nos envuelve y nos envilece hasta llegar a ser figuras demoníacas en el poder.
Así es Cristina en su interior : Una mujer miserable, abyecta, perversa.
Así también son las etapas del tríptico. Cerrado es el universo naciente, sin mancha ni embuste : su tonalidad grisácea y celeste invita al paraíso. Pero al entrar, a la imagen central, todo se vuelve pecaminoso y prostibulario; es el reino de la maldad, el agravio y la humillación.
Es el centro de la obra. Un falso paraíso en el que la humanidad ha sucumbido en pleno al pecado, especialmente a la lujuria, y se dirige a su perdición. Decenas de símbolos diferentes, cuyas claves solo pueden sospecharse, pueblan este espacio opresivo y angustioso en el que la locura se ha apoderado del mundo.
Aparecen tanto hombres como mujeres, blancos y negros, desnudos. Se muestran todo tipo de relaciones sexuales y escenas eróticas, principalmente heterosexuales, pero también homosexuales y onanistas. Además, aparecen también relaciones eróticas o sexuales entre animales, e incluso entre plantas.
Es la Argentina de Cristina una Sodoma y Gomorra, perversión abyecta de infames pejotistas que han olvidado algo más que moral ; nos han llevado al absurdo.
Es la metafísica más repudiable de un peronismo desmadrado y prostibulario. Es Cristina Kirchner con sus arrebatos intelectualoides y blasfemos, que han cambiado la forma de hacer política en la Argentina. Nos sacó del mundo.
Es en el jardín de la delicias donde merodean las serpientes que dejaran su pócima tóxica para generaciones futuras. Es sarcasmo, grotesco y una imaginería onírica que la lleva a los repudiables actos que inician con una simple fruslería y terminan en el más repudiable de los excesos.
Lorena Udaeta Siles