Rusia: ahora atacan a los homosexuales, ¿contra quiénes irán después los neonazis?
Advertencia: este vídeo puede herir la sensibilidad del lector.
En él vemos a unos matones torturando a un homosexual ruso al que
acusan de ser un pedófilo. Los propios autores de esta brutal agresión
colgaron el vídeo en Internet, y ahora lo están difundiendo quienes
buscan acabar con una ola de violencia neonazi que ya ha llegado al extremo de perpetrar violaciones, palizas, secuestros e incluso asesinatos de homosexuales.
En la red no es difícil encontrar vídeos mucho peores que éste. En
algunos se pueden ver a menores de edad atacados por bandas de matones.
Hay un vídeo en el que otro homosexual, también acusado gratuitamente de
ser pedófilo, es torturado en plena calle por unos extremistas. He
preferido no ponerlos aquí porque ya me parece suficiente con el vídeo
que pongo sobre estas líneas. Podéis ver otros en esta noticia de Libertad Digital. En Youtube también se pueden encontrar con facilidad otros vídeos de neonazis rusos agrediendo también a inmigrantes.
Las agresiones contra diversos colectivos sociales suelen empezar con cualquier burdo pretexto. Ahora
los neonazis rusos agreden a homosexuales acusándoles gratuitamente de
ser pedófilos. En la Alemania nazi los agredidos eran los judíos, bajo
acusaciones tanto o más injustas que la citada o por el simple hecho de
no encajar en los esquemas racistas del nacional-socialismo. Me pregunto qué piensan hacer quienes de momento no son objeto de estas agresiones. Espero que no tengan que llegar a verse representados en los famosos versos de Martin Niemöller:
“Cuando vinieron a por mí,
no quedaba nadie,
y nadie protestó.”
Desde el mismo momento en que los neonazis agreden a una
persona por ser homosexual, están poniendo en su mira a todos los que
somos diferentes a los agresores. Y aunque los agresores no
fuesen neonazis, quienes justifican la violencia contra los demás por
ser diferentes desde cualquier pretexto ideológico, filosófico o
religioso ya siembran, con ello, un nuevo pretexto para acabar dándole
una paliza a cualquiera que rechace esa violencia. Como persona,
como demócrata y como cristiano no puedo hacer menos que aborrecer y
condenar ese matonismo contra los homosexuales, y reclamar a las autoridades rusas que pongan a los agresores donde tienen que estar: en la cárcel.
