miércoles, 21 de agosto de 2013

PARTIDARIOS DE LA EDUCACION PARA LA CIUDADANIA RETRATAN SU FANATISMO

Los profesores de ‘Soy Pública’: “Cristina Cifuentes nos la suda”

Mie 21·8·2013 · 7:11h 8

Entre las muestras de fanatismo de muchos progres en Twitter tras el grave accidente de Cristina Cifuentes, ha sido el colmo ver a un grupo de profesores de la educación pública aprovechando el accidente para atacar a la delegada del gobierno.
Poco después de difundirse la noticia del accidente, la cuenta de Twitter del colectivo de profesores “Soy Pública” lanzaba el siguiente mensaje:
El tuiteo original fue borrado más de dos horas después de ser publicado, cuando esa muestra de bajeza ya había recibido las críticas de docenas de internautas.
Eso sí, el que acabo de señalar no fue el único tuiteo con el que esos profesores demostraron su indigencia moral. Sin ningún respeto por una persona que acababa de sufrir un grave accidente y que se encuentra hospitalizada con un traumatismo torácico severo, minutos antes “Soy Pública” lanzaba estos dos mensajes:
El primer tuiteo no ha sido borrado, el segundo sí, pero @egloeda ya había capturado los tres que muestro en esta entrada.
El colectivo firmante de esa infamia se autodefine como “Grupo de profesores y colectivos contrarios a las medidas tomadas por la CM para devaluar y privatizar la educación pública”. Indigna pensar que gentuza como ésta tenga acceso a la educación de los niños y, para colmo, cobrando un sueldo público por ello. ¿Es esa absoluta falta de respeto por los demás lo que piensan enseñar a los más jóvenes en escuelas e institutos?
Lo que resulta significativo es que los profesores de “Soy Pública” se pronunciaron el año pasado en defensa de la “educación para la ciudadanía”, la asignatura de adoctrinamiento obligatorio creada por Zapatero para imponer su ideología en las escuelas bajo pretextos como la tolerancia, el pluralismo y la formación en valores democráticos. Es revelador que profesores partidarios de esa asignatura actúen con un fanatismo tan despreciable, hasta el punto de utilizar un accidente de tráfico para dar salida a sus más bajos instintos y a su intolerancia contra los que no comparten sus opiniones.