viernes, 16 de agosto de 2013

POLICIA MONTADA PARA "LEFEBVRISTAS"

viernes, 16 de agosto de 2013


Policía montada para los "lefebvristas"



Un lector de nuestra bitácora ha realizado esta entrada con datos de distintas fuentes.
A la clausura del Vaticano II, Pablo VI dirigió un mensaje a los gobernantes en el que decía que la Iglesia hoy no pide más que libertad. Sin embargo, algunos obispos argentinos pidieron algo más que libertad al último gobierno militar. El 20 de julio de 1977 visitaba la Argentina Mons. Marcel Lefebvre luego de de ser suspendido por el Papa Pablo VI.
En los días previos, el arribo del arzobispo francés fue objeto de especulaciones periodísticas porque el canciller del gobierno, vicealmirante Oscar Antonio Montes, calificó la visita como “inoportuna y perturbadora” para las relaciones entre la Argentina y el Vaticano.
La visita tuvo bastante repercusión en la prensa escrita de la época, que se hizo eco de conferencias, comunicados, solicitadas y declaraciones. A tal punto que los medios de comunicación se preguntaron si el gobierno autorizaría el ingreso al país de Mons. Lefebvre.
El canciller Montes, mantuvo una entrevista con el Arzobispo de Buenos Aires, cardenal Aramburu, en la que se trató acerca de las consecuencias de la visita del arzobispo galo.
Hubo declaraciones en contra de parte del Arzobispo de Corrientes, Jorge Manuel López, y del rector de la catedral metropolitana Daniel Jeegar. La Jerarquía advirtió a los fieles para que no participaran de ninguna misa ni oficio del prelado francés. El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, cardenal Raúl Primatesta, censuró a Lefebvre y dijo que "los grupos de laicos que lo apoyan no están reconocidos por la jerarquía católica nacional". Además, el cardenal primado calificó de "reaccionaria” la conducta de su par francés. El vicario general de las fuerzas armadas, Adolfo Tortolo, más matizado, opinó que “no todo es negativo en las recriminaciones del arzobispo Lefebvre”.
El diario liberal argentino La Nación dedicó al tema una editorial con el título, “La unidad de los católicos”. Allí se decía que “sin duda, hubiera sido preferible que el Gobierno se mantuviera a prudente distancia de este lamentable entredicho. En las cuestiones que conciernen al culto no cabe sino robustecer el principio de libertad que subraya nuestra tradición. Pero al margen de la actitud del Gobierno, es necesario recordar que la fuerza de la Iglesia católica ha sido, históricamente, inseparable de su ecumenismo, de su universalidad, de su cohesión basada en una aceptación de la autoridad absoluta del Papa. Hasta ahora, si bien se ha hablado oficialmente de la `inoportunidad` de la anunciada visita de Lefebvre, no se ha adoptado ninguna medida especial que impida su ingreso en el territorio nacional.”
Al final, el gobierno militar permitió el ingreso de Lefebvre a la Argentina, pero prohibiéndole celebraciones públicas e incluso en lugares privados. Así, la policía de la comisaría de Villa Martelli, invocando órdenes superiores, impidió la celebración de una misa en un local alquilado para tal fin.
De resultas de las prohibiciones gubernamentales, las misas del Arzobispo francés se celebraron en casas y departamentos particulares a los cuáles solamente podía ingresarse con invitación. A pesar de las restricciones, la visita ayudó a sentar las bases del actual Seminario de  la FSSPX. 
También en 1977 Mons. Lefebvre visitó Chile. El Cardenal Silva Henríquez lo recibió calificándolo de "Judas". A lo que el prelado francés respondió: “Yo no creo ser Judas, y no le repetiría al cardenal la misma cosa, pero debo confesar que estoy sorprendido de oír esto en la boca de quien fue amigo del presidente comunista Salvador Allende.”

Vídeo con imágenes de la 
visita de Mons. Lefebvre a Chile (1977).