La principal operación del kirchnerismo
es ensuciar, no lavar.
El
problema de la corrupción de la década no es el lavado, sino el
ensuciado. El cuadro del dislate del giro de dinero, el armado de
cientos de sociedades y las paradas “técnicas” en Seychelles es
un gran espectáculo pero es sólo la punta de un ovillo que nos lleva
de un paraíso fiscal a otro hasta encontrar las huellas digitales
de la familia imperial y sus amigos. Que a la señora la saquen de las
casillas las cosas que se dicen de ellos, no nos debe distraer, el
problema está en otro lado. ¿Dónde? Pues en el robo de dinero, las
licitaciones que favorecen a un grupo de señores y empresas, en
la entrega de acciones de compañías a cambio de protección del
poder, en la ausencia de auditorías, la creación de fideicomisos,
los monumentales subsidios, la maniobra de subestimar los
presupuestos para contar con excedentes que se apliquen a lo que
se quiere como si el concepto de malversación de fondos públicos
no existiera.
El programa de Lanata es entretenido, esclarecedor y nos
muestra la trastienda de una era oscura, pero nos estamos yendo muy
lejos para olvidar lo que está frente a nuestros ojos. Apenas nos da
curiosidad qué hicieron con el botín. Nos sirve para cuantificar
lo que en realidad debe ser investigado.
Los narcotraficantes son investigados por lavado de dinero
porque sus fondos no son robados. La unión internacional de
estados que luchan contra los hábitos de sus ciudadanos no pueden
decir que nos narcos tengan fondos que no les pertenecen, en
consecuencia se inventó el delito de lavado para impedirles gozar
de los frutos de una actividad criminalizada. Lo mismo pasa con
quienes huyen de los infiernos fiscales hacia países que son
llamados paraísos pero que en realidad lo que hicieron fue no
cambiar las reglas de juego originales, normales y deseables del
anonimato de las sociedades “anónimas”, mientras comenzó la ola
del control de los patrimonios privados, dando vuelta la relación
entre gobernantes y gobernados en una república. Recordar esto a
esta altura de la confusión puede sonar extraño, pero el gobierno no
debería contar con ninguna información sobre lo que tienen los
ciudadanos o empresas, son los ciudadanos y empresas las que
deberían tener acceso a todo lo que hacen, gastan y recaudan los
gobiernos. La idea del Gran Hermano fiscal ha quebrado todo el
sentido de legalidad, entonces nos preocupamos por los lavados
de gente que en nuestra cara declaró multiplicar su patrimonio por
diez estando en el poder.
Que no nos confundan los casos K. No requieren ningún
rompimiento de anonimatos, la plata no salió de operaciones
privadas secretas sino de la actividad pública del estado donde
debería apuntar la investigación. No hay rincón de sector público
en el que no sobren las irregularidades, sobreprecios,
acomodos y secretos. Pagan con dinero de los impuestos hasta
servicios de acompañantes para aplaudidores de discursos
ridículos. Si cambiaron el auto los bufones es un dato que distrae.
O tal vez sea una forma de negación, como si no los hubiéramos visto
adueñarse del estado.
El lavado es un recurso tangencial para criminalizar dinero que
no tiene origen en el robo. Que la corrupción descarada sea
tratada desde esa perspectiva habla de hasta qué punto la
autocensura caló hondo en el país. Un señor al que le roban tres
gallinas y tiene cámaras de seguridad que se va al otro lado del
mundo a mirar si el ladrón gasta mucho en cervezas pierde el tiempo.
El concepto de lavado de dinero le ha hecho mucho daño al sentido
común. Dicho esto sin perjuicio de que en un país que miró para el
otro lado diez años, la historia de la borrachera en una isla
perdida del señor que se llevó las gallinas me divierte como a
cualquiera. Pero ese es el punto en el que el periodismo no puede
igualar a la justicia.
Fuente: No Me Parece
Autor: José Benegas
La Historia Paralela, destaca el siguiente espacio como el de la Frase del día. "Don Vicente" prefirió a su modo estimarlo de una "MAQUINA DE DECIR DE DECIR ESTUPIDECES". Cualquier cosa les caes bien. Están al día y son además extremadamente estúpidos.
Publicado el 21 de Agosto, 2013 en La Frase del día

“Es imposible en Argentina prometer bajar los
impuestos, le fue mal a la Argentina cuando los dirigentes
políticos mintieron”. “Estamos convencidos de que vamos a seguir
transformando el país.”
Martín Insaurralde.
