martes, 26 de febrero de 2019
LA MENTIRA DE LA "NUEVA IZQUIERDA"
Era
inevitable que tarde o temprano se ventilara la realidad mediante los
grandes medios de comunicación. Especialmente cuando ya el tema se cae
de maduro. Lo que dice este articulo muy resumido y certero del diario
La Prensa de Buenos Aires, no es otra cosa que lo que venimos diciendo
desde hace mas de 10 años desde este blog y desde las paginas de Patria
Argentina. No existe ningún complot comunista contra nuestra cultura, ni existe ninguna nueva izquierda. Existe
una utilización permanente del denominado Marxismo de Frankfurt por el
aparato cultural que subvenciona la oligarquía financiera global, del
cual la izquierda o sus saldos y retazos no son mas que su brazo
ejecutor. Su finalidad es disolver la cultura, dislocar las familias y
las naciones integrando todo ello a un mercado global Hay decenas de
artículos en esta pagina y en el mencionado Patria Argentina que hacen
mención a este engaño del también denominado neo comunismo.
Quien mas reafirma esto es Juan Manuel de Prada cuando afirma que la
historieta del complot comunista en la cultura es un invento
norteamericano para llevar a ciertos sectores del catolicismo al
liberalismo económico (*)
Tal vez ahora los burgueses, los católicos y
muchos militares, que seguían enfervorizados esta mentira, recapaciten.
Ya sabemos: si lo dicen los medios masivos de comunicación es la verdad.
Si lo afirman los nacionalistas son fabulas nazis.
"Engaños con el marxismo cultural
Jorge Martinez
La revolución cultural que hoy se quiere imponer al mismo tiempo en todo
el mundo corre con una ventaja que no suele percibirse. Ha logrado
disimular, en gran medida, sus intenciones últimas y a sus verdaderos
promotores.
Esto ocurre porque quienes con sano empeño se resisten a ella tienden a
operar siguiendo las divisiones heredadas de la guerra fría y del siglo
comunista. En la contienda actual habría así una izquierda
revolucionaria de inspiración marxista a la que se enfrenta la derecha
en todas sus variantes, del liberalismo monetarista al tradicionalismo
católico. Esos serían los dos bandos en un campo de batalla que
parecería bien definido.
Pero el proceso en marcha, que en nuestro país se intensificó en el
último año a niveles insospechados, exige lecturas diferentes. Sostener
que los principales impulsores de la ideología de género, del feminismo
extremo, del aborto, del laicismo intolerante, del abolicionismo penal,
de la inmigración irrestricta, de la futura eutanasia o de la
legalización de la droga son la izquierda y los "marxistas" es decir una
verdad a medias. Es cierto, son ellos pero no sólo ellos.
ÁRBOL Y BOSQUE
Al concentrar toda la atención en el llamado "marxismo cultural" existe
el peligro de ver el árbol y perderse el bosque. Porque el dato central
de esta nueva revolución no es que sus militantes sean marxistas, algo
previsible, sino que esté financiada y sostenida de manera abierta por
los mayores capitalistas del mundo, por los principales gobiernos sean
de izquierda o de derecha, por la casi totalidad de los medios de
comunicación, por la publicidad de las grandes empresas multinacionales y
por el establishment cultural y de entretenimientos del planeta entero.
Está muy bien señalar la influencia venenosa que tuvieron la Escuela de
Frankfurt, con su yunta nefasta entre Marx y Freud, o los escritos
heterodoxos de Antonio Gramsci, decisivos para convencer a los marxistas
de que la revolución también se puede hacer conquistando la
superestructura cultural de un pueblo. Pero el elefante en la habitación
no es Gramsci, autor aburrido al que sólo leen los ideólogos, sino
George Soros. Que un militante de izquierda se fanatice pensando que al
destruir a la familia destruirá la sociedad que aspira a transformar de
raíz, tiene cierta lógica. Menos evidente es el hecho de que ese mismo
esfuerzo esté financiado con abundancia de fondos por quienes, en
teoría, deberían ser sus principales adversarios, los capitalistas del
libre mercado, y tenga la adhesión obediente de intelectuales, políticos
y gobernantes de una supuesta "derecha" liberal o conservadora.
Aunque dista de ser el único, el caso de Soros es significativo. Sabido
es que acumuló su fortuna como especulador, aunque ahora prefiera la
denominación de "filántropo", que la prensa le concede generosamente. Su
buque insignia, la Fundación Sociedad Abierta, apoya cuanta iniciativa
circule por el mundo que apunte a dinamitar la santidad de la vida, la
familia tradicional, la diferenciación entre los sexos, o la soberanía y
la historia de los países, en especial los más débiles. Pero Soros no
es marxista. Más bien es un liberal a la europea.
Su fundación toma el nombre de La sociedad abierta y sus enemigos
(1945), el libro cumbre del filósofo austríaco Karl Popper (1902-1994) y
acaso la mejor crítica del marxismo producida por un pensador liberal
en el siglo XX. Ese ensayo y el resto de la obra de Popper han sido
cruciales en la conversión del socialismo al liberalismo de una larga
lista de políticos o intelectuales que bien poría estar encabezada por
Mario Vargas Llosa, de quien no sabemos si apoyaba el aborto o el
matrimonio homosexual en su tiempo de militante comunista en el Perú,
pero sí lo hace ahora, que es un liberal convencido y convincente.
Si lo que está en marcha es un nuevo intento de revolución comunista,
hay demasiados capitalistas financiándola (pensemos también en Bill
Gates, en Warren Buffett, en Michael Bloomberg, en el californiano Tom
Steyer, otro "filántropo") y un exceso de liberales promoviéndola (ahí
están los gobiernos de Macron, de Trudeau, de Merkel, de Mauricio
Macri). ¿Lo hacen acaso por torpeza? ¿Son ellos apenas los idiotas
útiles de los cerebros marxistas detrás de la conjura? Cuesta creerlo,
sobre todo cuando hay tanto dinero en juego. Quien eso piensa repite el
error común de los intelectuales que consiste en sobreestimar el poder
de las ideas y menospreciar la influencia, más prosaica y mucho más
eficaz, del dinero. Es un error que de tan común se ha vuelto ya
bastante sospechoso.
"Follow the money", sugería el informante secreto que, según la leyenda,
orientaba de manera sigilosa a los periodistas que investigaban el caso
Watergate. Es un consejo que pocas veces falla. "Seguir el dinero"
contribuye a deslindar responsabilidades y a rastrear el origen de un
delito. También sirve para no caer en engaños y llegar hasta los
culpables últimos, los culpables verdaderos."
http://www.laprensa.com.ar/473642-Enganos-con-el-marxismo-cultural.note.aspx?fbclid=IwAR3mgiaQ8LDRg4_a5NAukM0PYsjKWVRhPwQTJDp_1PvyLmcGE46krV3diqw
(*) Vease Juan Manuel de Prada "El abuelito Soros" https://redpatrioticargentina.blogspot.com/2018/09/el-abuelito-soros.html

