De aquí a octubre ¿nos van a matar de a uno, de a tres, o a todos juntos?
¡Y
la putísima madre que los parió, con todo respeto! No hay seguridad sin
prevención, y la prevención en éste país, se terminó el día que vos
Zaffaroni y vos Aníbal Ibarra, tuvieron la infeliz o macabra idea de
dejar sin efecto los edictos policiales para imponer esa suerte de
mamarracho denominado Código de Convivencia Urbana, dejando a la
sociedad a manos de la delincuencia criminal, estimulando además, todo
aquello que estuviera reñido con la ética y la moral. Son los padres de
la “criatura” y como tales deberían ser juzgados, así la misma sociedad
ya se haya encargado de asignarles el lugar que largamente se merecen.
¡Vos Zaffaroni, seguí votando en disidencia respecto a los fallos
ejemplares de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Vos Ibarra, (a)
Lavashe y Cashao como diría mi amiga Ales Miguens, seguís aferrado a
una banca en el Consejo Deliberante porteño, destilando veneno cada vez
que te cruzas con Macrio… o sea siempre. Para colmo se te terminó la
facha y el poco cabello que te queda te lo teñís al mejor estilo viejo
compositor de tangos.
Ya escribí por demás respecto al tema de los edictos -el que no lo
leyó, se jodió- como para volver a explayarme. Solo les reitero a ambos,
que al derogarles, cuando lo justo hubiera sido actualizarles, NOS
DEJARON SIN PREVENCIÓN, y a la autoridad sin EL PODER DE POLICÍA que
hacía posible se pudiera interrogar y eventualmente “encanar” a todos
aquellos “merodeadores” que no podían justificar su presencia en algún
lugar, o fueran conocidos como homicidas, chorros, pedófilos,
violadores, amigos del secuestro extorsivo, etc, etc, etc. En definitiva
nos dejaron en el más absoluto desamparo, facilitándose la comisión de
delitos que se siguen cobrando la vida de semejantes inocentes.
¡Que Dios y la Patria se los demande, perversos y degenerados usurpadores de la función pública! Amén.
Ricardo Jorge Pareja
