jueves, 8 de agosto de 2013

ECONOMIA,CEPO Y DERROTA ELECTORAL

Economía, cepo y derrota electoral.
 
POR: JOSE M.GARCIA ROZADO

El Gobierno Cristina debe enfrentar tres dilemas: una economía atrapada entre el amesetamiento y el estancamiento, un cepo cambiario impuesto hace casi un año y que resultará muy difícil de levantar y unas elecciones de “medio tiempo” en donde perderá y le costará las mayorías legislativas. El segundo mandato “entrampado por errores propios y la terquedad Presidencial”, vienen dos años de fuertes tempestades para los argentinos.

El Gobierno Cristina deberá, muy a su pesar, enfrentar en este segundo semestre de 2013, tres situaciones a las que no está acostumbrado, más allá de la derrota electoral de 2009, y que lo toma con la guardia baja, el desconcierto de Cristina y del resto de los funcionarios nacionales y por sobre todo ello, una Presidente que amén de no escuchar a nadie, y de exhibir una terquedad increíble, se aísla cada día un poco más. La primera es que la economía no logró el repunte necesario durante el primer semestre como para permitirle un “reparto o jolgorio” clientelar que volviese a generar aquella sensación de “opulencia ficticia generada por el consumo interno” en las clases medias y bajas del segundo semestre de 2011 y que revirtiese –además de la muerte de su esposo ocurrida a fines de 2010 y que impactó notoriamente en el cambio del humor social-, aquello que venía pronosticándose desde la derrota de 2009 como el “final del ciclo kirchnerista” por un notable cansancio popular.
La segunda situación es la imposibilidad del Gobierno de revertir, sin generar una verdadera estampida cambiaria, una política que ataque y revierta el atraso cambiario y la restricción externa al crecimiento económico, crecimiento que, a decir verdad venía siendo una pendiente en bajada desde la crisis internacional de 2008/2009 y que en medio de una economía primarizada al extremo de depender del monocultivo sojero, exportado en enorme medida a China y en menor medida a España y la Unión Europea; y de las compras por parte de Brasil de automotores nacionales (que contienen un 80% de partes brasileñas, por lo que nos cuesta dinero a los argentinos las mencionadas exportaciones), no realiza otro tipo de exportaciones pues aquella concentración en la soja  cada año quita hectáreas de cultivo de Trigo, Maíz, Cebada y hasta de producción de carnes ovinas, porcinas, vacunas y del complejo lechero, transformando una economía primarizada en commodities, a una mucho más primarizada pues es sojodependiente. Nuestra industria no produce ningún bien exportable, ni siquiera aquella en la que hemos sido potencia y pioneros subcontinentales; nuestra energía atómica ha perdido aquella primacía regional, nuestra industria misilística ha desaparecido, igual que nuestra industria naval, y que decir de nuestra otrora famosa industria aeronáutica, todo a pasado a ser un viejo y añorado recuerdo de generaciones muy mayores, los “cuentos de los abuelos” hoy salvo nuestra “dependiente” industria automotriz el resto es inexistente pues no tiene ni la capacidad técnica ni la innovación que el mundo requiere, es una industria pobre, anticuada e imposibilitada de competir, ni siquiera con nuestros hermanos países de Sudamérica.
Agravada esta segunda situación por una verdadera crisis energética que atenta contra el exiguo crecimiento industrial, pues luego de malísimas políticas aplicadas en esta década de gobierno cristikirchnerista –mentiras, negociados, desinversión tolerada cuando no impuesta para que se compre por parte de los “amigos o socios-testaferros” parte de una empresa extranjera, falta de controles por parte de los organismos gubernamentales-, el país exporta petróleo (en cantidades cada vez menores por la falta de inversiones en exploración y búsqueda de nuevos yacimientos),  e importa gas, naftas, gas oíl, fuel oíl y otros productos derivados como naftas para aviones, kerosene y electricidad desde nuestros puertos y a través de nuestras fronteras –gasoductos y tendidos eléctricos de alta tensión- con Chile, Brasil y hasta desde Uruguay. Es tal el desmanejo en el que ha caído el régimen que está haciendo agua por todas las bandas y esto nos introduce al tema político y económico más preocupante, “la salida sin provocar un shock acompañado de corridas bancarias” del cepo cambiario acompañado de pérdida gigantesca de las reservas del BCRA, y del desdoblamiento del tipo de cambios. La historia nacional nos enseña, a aquellos que tenemos más de 25 años que el  mal llamado “control de cambios” es un modelo muy fácil de adoptar (entrar) y muy difícil (casi imposible) de salir sin provocar al unísono un serio y por lo general, muy peligroso “shock recesivo e inflacionario”. Aquellos mayores y maduros (con más de 30 años) recuerdan con toda vigencia las consecuencias personales y sociales aparejadas tras las salidas de cepos, restricciones y shocks económicos como consecuencia de políticas erradas. Desempleo, pérdida del trabajo o disminución de los salarios escondidos detrás de designaciones pomposas “liberación de las condiciones de empleo, acomodamiento y liberación de la toma y despido de personal, etc.”, inflación galopante, recesión que cuando se sumó a la primera produjo deflación. ¡Historia más que conocida!
La tercera situación es que la magnitud del shock externo e interno será mayor o menor según sea la derrota indiscutible de su Gobierno, la derrota ya está asegurada, la pregunta que el empresariado nacional, tanto como de las multinacionales, y las del futuro nacional dependiente del sector financiero y bancario internacional es ¿por cuánto pierde? Si estos resultados no son favorables para el Gobierno Cristina, o lo son por un porciento pequeño, perderán quizás la mayoría que hoy detentan en una de las Cámaras del legislativo, con lo cual la Presidente intentará en los escasos 35 días hábiles existente entre el acto eleccionario (27/10/2013) y la asunción de la composición de la nueva legislatura, impulsar toda una catarata de proyectos de ley para cubrirse durante los próximos dos años de gobierno, y luego intentará por decreto a través de los ya archiconocidos DNU; pero si pierde por como lo vienen señalando las encuestas de los encuestadores serios: o sea +11/15% en Provincia de Buenos Aires y donde además deberán sumarse como opositores a los diputados electos por De Narváez y por Stolvizer; Capital Federal porque el Frente para la Victoria, sale con suerte tercero de Unen y del Pro, perdiendo los tres senadores y una banca en Diputados; en Santa Fe ya sale seguro detrás del socialismo y muy lejos, la pelea será con el Peronismo-Pro que si le gana lo deja sin ningún diputado nacional y Córdoba donde puede llegar a volver a salir quinto, lo que no le entrega ningún diputado, siendo Mendoza (donde pierde contra Cobos) y Entre Ríos donde puede ganar pírricamente y no obtener representantes lográndose que parte de los legisladores hoy en el Frente salten a la nueva bancada del Peronismo no oficialista.
Ante la primera variante se irán pronunciado y agravando los actuales problemas pero la terquedad propia de la Presidente la hará seguir por el actual camino, profundizando las medidas políticas, económicas y del tipo de cambio con aumento del dólar, mayores medidas restrictivas y “profundización de lo que ella considera Modelo”, el shock queda para la administración que la reemplace a ella después del 2015; así ésta nueva administración que para suerte o para desgracia del “peronismo” recaerá indefectiblemente en el campo de las diferentes variables peronistas, se encontrará con un país lleno de incertidumbres con un tipo de cambio desdoblado y éste desdoble con un valor de referencia de un 60% entre el oficial y el paralelo habiendo en estos 30 meses aumentado el oficial a un ritmo del 25 a 30% anual, o sea que el dólar cotizaría cerca de $ 8,60 y un paralelo arriba de los $ 13,80. Esta ampliación de la brecha y este desdoblamiento irritante provocará una carrera contra reloj entre la estampida de los precios y la suba y el quiebre social de paritarias y paros, movilizaciones y conflictividad cotidiana. Es en esta variable donde el Gobierno asumido deberá lograr “salir del cepo cristinista”, sin romper con el equilibrio socio-económico que se plantea. La conflictividad será la norma, y el temple y la profundidad de las medidas a adoptar van a requerir indiscutiblemente del apoyo sincero y real de las cuatro patas que sostienen el sistema democrático nacional: Los empresarios –agro e industria-, los trabajadores –si pudiere existir una o dos centrales como máximo sería ideal-, la/s Iglesia que empujen con su mensaje tranquilizador y los militares que deberán estar consustanciados que su deber único es el de salvaguardar el territorio nacional y sus potencialidades económicas y de recursos naturales.
Veamos ahora cuál es la realidad a la que nos enfrentamos los argentinos al día de hoy: el 2011 inicio del segundo mandato Cristina Fernández se combinaban varios factores contradictorios entre sí, por un lado un crecimiento del PBI que según el INDEC era del 7%, y según analistas serios alcanzaba a un 4,5 a 5% y un triunfo electoral que “se vendió como del” 54% aunque la realidad fuere de una cómoda victoria por un 39/42% y una distancia al segundo contendiente de más de un 22%; por otro lado una interminable “fuga de capitales” de más de US$ 27 mil millones llevados al exterior, cayendo las reservas de aquellas gloriosas épocas K de US$ 53 mil millones, a una caída de US$ 6,1 mil millones depositadas en el BCRA. Estos acontecimientos debieran haber sido motivo de preocupación en el Gobierno Cristina, pues se estaban licuando las reservas, fugando capitales y comenzando a amesetarse el crecimiento, que de aquellas gloriosas épocas del 8, 9% anual de crecimiento del PBI interanual, pasábamos a preocupantes 4 a 5% y en decrecimiento, ¿cuáles fueron las medidas adoptadas por el “equipo” económico? Introdujo un restrictivo régimen de control de cambios –cepo- y de las importaciones –korralito-; este régimen (Moreno) limitó la venta de dólares al sector privado y prácticamente prohibió las remesas de utilidades al exterior, de las empresas multinacionales (y nacionales o de ahorro privado), produciendo de hecho un desdoblamiento del mercado cambiario entre un dólar oficial y uno paralelo (blue, negro, etc.). Así debuta el régimen K en el sistema que aquí impuso Domingo Cavallo.
El objetivo detrás del que se escondió, una medida monetarista y de concepción ortodoxa pura, fue “defender y frenar la caída de las reservas del Banco Central”, pero ¿cuán efectivo fue en la historia nacional, y por lo tanto de éstos dos años? Entre 2011 y 2013 el “cepo cambiario” y el “korralito a las importaciones” sólo sirvieron para que se mantuviera la sangría de la “fuga de capitales” al que se adosó la “fuga de los depósitos bancarios en moneda extranjera”. La brecha entre dólar oficial y el paralelo llegó a ser del 100% ($ 5,2 a $ 10,50), beneficiándose de semejante diferencia cambiaria las empresas que cancelaron deuda con el exterior y con el interior al valor del dólar oficial, perdiendo reservas e ingresos pues ninguna empresa trajo inversiones. ¡Aquí se observa la primera consecuencia negativa y preocupante! Durante la etapa del 2011 pre cepo habían ingresado al país US$ 15,7 mil millones en calidad de préstamos financieros y comerciales al sector privado. La segunda consecuencia, aparte de que en 2013 halla habido cancelación de préstamos y por lo tanto salida de divisas, es que la brecha cambiaria generó una demanda de US$ 8 mil millones para viajes y turismo, cuando en 2011 solo había sido de US$ 1,1 mil millones; las tendencias generaron pérdida de capital y de reservas, llegando a esta época del año con las resevas del BCRA reducidas en US$ 6,3 mil millones, habiendo echado mano a los fondos del ANSeS y a los permanentes dibujos contables del BCRA. El Gobierno cristinista tiene “cerrado todos los accesos a los mercados financieros internacionales”, y la seudo política del “desendeudamiento” –a la que adhiero como factor básico, pero no en la metodología aplicada (clientelar y efectista)- no fue tal ya que si bien se achicó la deuda exterior en dólares, se aumentó exponencialmente la deuda “interna y en pesos a tasas de remate (no toman en cuenta la inflación, etc.)” de más de US$ 140 mil millones que se contrajeron con la ANSeS (los jubilados) y el propio BCRA al que han empapelado a niveles desconocidos.
Cerrados los mercados internacionales de crédito, el financiamiento de los desequilibrios externos, no le queda otra alternativa que “financiarse con recursos propios” provistos por el superávit comercial externo, cada vez más comprometido por la baja de los valores de los commodities argentinos “la soja”, el valor del superávit comercial de 2013 es de aproximadamente US$ 8,9 mil millones, cifra que es totalmente insuficiente para cubrir la totalidad de las necesidades; esto nos lleva a recurrir como último recurso a las reservas internacionales del BCRA que venimos gastando desmedidamente desde 2011. Deberemos reducir las mismas en US$ 9,3 mil millones, lo que triplica la disminución del 2012 llegando a contar con escasos US$ 22,4 mil millones de reservas, sin poder lograr una recuperación de las mismas. Las tenencias de argentinos en el exterior rondan entre los US$ 140 mil millones y US$ 200 mil millones (cifras que son imposibles de rastrear o mensurar). La restricción externa al crecimiento es el principal desafío de Cristina Fernández para el después de las elecciones del 27 de Octubre, hasta ahora el gobierno viene defendiéndose del riesgo de una verdadera catástrofe por el monto existente de reservas internacionales del BCRA, con el “cuento de la cantidad de las reservas internacionales”, visión correcta de encontrarnos en los finales de 2010 con reservas del orden de los US$ 52 mil millones, pero en la actualidad eso solo que no es cierto sino que la masa monetaria en pesos triplica el valor de las reservas “reales”, una vez que descontamos de ellas los “vales del Tesoro” por los manotazos realizados, siguiendo el “discurso cristinista de Marcó del Pont, Kicillof , Moreno y Lorenzino las reservas del BCRA son hoy de US$ 34 mil millones”, o sea que se fugaron o gastaron, o perdieron US$ 18 mil millones en escasos dos años. Pero tomando como serios los valores oficiales y a estos les restamos por su limitada liquidez (en baja) del oro, los Derechos Especiales de Giros y los encajes de los depósitos en moneda extranjera, las reservas internacionales líquidas y netas para fines de este 2013 se reducen a escuálidos US$ 26 mil millones.
Además de ser una cifra arto preocupante es también una cifra que limita el margen de maniobra del Gobierno cristikirchnerista en los años que vienen. Esta restricción se agrava aún más si se confirman las expectativas de caídas de los commodities que exportamos, si persiste (y no existe posibilidad alguna de que no lo sea en el mediano plazo, o sea de aquí a 10 años) la crisis energética, si además China y Brasil, o sea los dos BRICS con los que comerciamos, disminuyen sus crecimientos y comienzan a dar señales de amesetamiento o de crecimiento muy menguado, nos conducirán a un 2014 con una caída de reservas de cerca de US$ 9 mil millones dejando éstas en niveles solo recordados tras las crisis de 1989 y 2001, donde no existían reservas. Si las resevas están entre los US$ 17 mil millones y los US$ 13,4 mil millones el país se encontrará en una situación de debilidad inaudita, ya que sólo de déficit energético estamos requiriendo entre US$ 12 mil millones y los US$ 15 mil millones anuales que no se pueden obtener con el superávit de los granos del sector agropecuario, ni de la venta de petróleo crudo aunque logremos añadir a la producción un 30% de aumento en ésta. Los déficit de la balanza energética están en los US$ 4 a 5 mil millones y si además mentimos con el índice de crecimiento del PBI para sostener la mentira del “discurso-relato epopéyico” de la Presidente y superamos el 3% sobre los que luego se aplica el pago de los cupones atados al crecimiento del PBI, y que nos lleva a pagar entre US$ 3 a US$ 4 o 5 mil millones anuales, la situación nacional se vuelve totalmente caótica, pues CFK entregará el mando al sucesor con las reservas en líquido inexistentes, o con unas reservas menguadas a cifras que no alcanzan los US$ 5 mil millones, o sea nada pues no alcanzan a cubrir a los valores del cambio oficial ni siquiera un tercio de la masa monetaria en circulante de pesos.
  
 Buenos Aires, 7 de Agosto de 2013.
Arq. José M. García Rozado.
MPJIRucci – LIGA FEDERAL