El Papa rechaza la solución militar
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| Buque insignia Moscú camino del Mediterráneo |
Durante la presente semana, el presidente de Rusia Vladimir Putin ha
venido levantando, con gestos y palabras, un muro que intenta evitar el
ataque yanqui contra la atribulada Siria.
Esta firmeza que fue in crescendo ha sido, en nuestra opinión, una de
las más importantes causas de la defección del Reino Unido y otros
países.
Los barcos de guerra rusos en el Mediterráneo han ido aumentando. Hacia allí se dirige, según una fuente, el buque insignia de la flora del Mar Negro, crucero Moscú, del cual se dice que tiene la capacidad de hundir un portaaviones con su batería de misiles.
Dos días atrás, cuando Israel lanzó secretamente dos misiles que cayeron
finalmente al mar, fueron los rusos los que denunciaron el lanzamiento,
es decir, demostraron que habían sido capaces de detectarlo.
A estos gestos, siguieron palabras. Como ya informamos, Putin había
dicho que los EEUU comenten una tontería, una falta de respeto y una
provocación, cuando aseguran que el gobierno sirio lanzó un ataque con
armas químicas y pretenden mantener las supuestas pruebas en secreto.
Esta contundente declaración fue superada en dureza en un extenso
reportaje que concedió el presidente ruso, cuando sostuvo que, si los
EEUU atacan Siria sin el mandato de la ONU, se convertirán en país
agresor. Y que frente a esa agresión, la Federación Rusa ya tiene
estudiadas las alternativas a seguir.
Además, dijo que el Secretario de Estado norteamericano Kerry le había
mentido al Congreso cuando informó que Al Qaeda no opera en Siria,
siendo como es que la organización terrorista Al Nusra, responsable de
las matanzas más atroces en aquel país, es una derivación de Al Qaeda.
Queda muy claro que Putin salió con los tapones de punta, aunque al modo
ruso, porque no puede permitir, excepto que no esté en condiciones
económico/militares, que su puerta de acceso al Mediterráneo sea
bombardeada por USA-Israel, y luego tomada vaya a saber por qué facción
de las que combaten al Ejército Sirio.
El paso siguiente que deseaba y ha dado Putin, es introducir en la reunión del Grupo de los 20 que actualmente sesiona en San Petesburgo, el tema Siria aún cuando no estuviera previsto en el cronograma de aquel encuentro.
Al final del discurso inaugural de hoy, Putin pidió que se ampliara la
agenda para incluir el tratamiento del problema de Siria durante una
cena de trabajo, a la que finalmente no asistió Obama. (ver video min:
13,00):
Casualmente, y esto es lo que ha dado título a este post, el mismo día
en que se inició la reunión del G20, el Papa Francisco envió una carta a
Putin en la que le dice:“La reunión de Jefes de Estado y de Gobierno de las veinte economías más grandes, que representan dos tercios de la población y el 90 % del PIB mundial, no tiene la seguridad internacional como su principal objetivo. Sin embargo, no puede dejar de reflexionar sobre la situación en Oriente Medio y especialmente en Siria.Por desgracia, duele constatar que demasiados intereses de parte han prevalecido desde el comienzo del conflicto sirio, impidiendo encontrar una solución que evitase la inútil masacre de la que estamos siendo testigos.Los líderes de los países del G-20 no permanezcan inertes ante el drama que vive desde hace ya demasiado tiempo la querida población y que corre el peligro de acarrear nuevos sufrimientos a una región sometida a duras pruebas y necesitada de paz.A todos y cada uno de ellos, lanzo un apremiante llamamiento para que ayuden a encontrar maneras de superar los diferentes contrastes y abandonen toda pretensión vana de una solución militar.Que haya, más bien, un nuevo compromiso de buscar con valentía y determinación, una solución pacífica a través del diálogo y la negociación entre las partes interesadas con el apoyo unánime de la comunidad internacional.Por otra parte, es un deber moral de todos los gobiernos del mundo alentar toda iniciativa para promover la asistencia humanitaria a las personas que sufren a causa del conflicto dentro y fuera del país”.
Como se ve, el Papa apoyó con esta carta, o más bien exigió, que el G20 trate el tema de Siria aún cuando no sea su área de competencia. Lo cual coincide exactamente con las pretensiones de Putin.
Y, por otro lado, contradijo las aspiraciones de Obama pues pide que se descarte cualquier proyecto de acción militar.
¡Quién podría anticipar tres décadas atrás, que los intereses de Rusia iban a coincidir con una exhortación de la Iglesia!

