jueves, 5 de septiembre de 2013

LA DECADA VILLERA Y EL HAMBRE DE AGUA


Ningún gobierno como el peronista hizo tanto por la villas de emergencia y los asentamientos; crearon la propiedad horizontal.
En las últimas dos décadas peronistas (no contamos la inacción De la Rúa) la población villera aumento un 56%. Es la clientela que bien supo el peronismo utilizar prohijando un nuevo fenómeno ocupacional : Los asentamientos.
Conviene diferenciar uno del otro.
El barrio emergente no es planificado. Es la ocupación de tierras fiscales abandonadas o descuidadas por el Estado o el municipio. Las cuadrículas se invaden sin guardar orden, permiso o trámite municipal. Esto hace la "villa" inhabitable, sin cloacas ni luz (en la mayoría de los casos se "cuelgan" de la red) , sin calles y solo intrincados pasillos comunican una vivienda de otra.
Las viviendas precarias son ocupadas en su mayoría por una prole numerosa, generalmente con trabajos informales o desocupados. Son un caldo de cultivo para el delito, la cercanía de los centros urbanos es el mayor beneficio para sus integrantes.
En los asentamientos, los trazados urbanos tienden a ser regulares y planificados. En su inmensa mayoría están ubicados sobre tierra privada. Se trataba de terrenos que por lo general eran basurales, pajonales o inundables, por lo que los dueños no tenían un interés o posibilidad de explotarlo económicamente o sufrían restricciones normativas.
Inmediatamente a la invasión del terreno se busca mediar con el Estado su “legitimación”, reivindicando la oportunidad de pagarlo y ser propietario. Sus ocupantes piensan en un futuro mejor y declina la delincuencia.
Lo que inició con una ocupación inmigrante europea (italianos, preferentemente) en la década del '30, continuó más tarde con una emigración rural que vinieron a la capital con promesas peronistas de trabajo fijo jamás cumplidas y finalmente, con el menemismo y el kirchnerismo, la llegada de inmigrantes de países limítrofes.(bolivianos, paraguayos, peruanos).
La población en villas y asentamientos está creciendo de manera acelerada, constante y desproporcionada mucho más rápido que la población total. Una encuesta reciente de una ONG dedicada a estadísticas poblacionales y censales estima que la relación de hijos por familia es de 7 a 2 con relación a hogares establecidos como formales.
Lo que éstas cifras ponen en evidencia es el desajuste entre el crecimiento poblacional de la ciudad informal a la formal. Sus desventajas son tan desproporcionadas como su crecimiento, no solo los bajos ingresos y la baja calificación de sus pobladores son el problema ; su pertenencia se oculta como signo de lumpenismo
De seguir así, en pocos años, el suelo urbano informal crecerá de tal modo que terminará ejerciendo una barrera infranqueable superando al formal, e interviniendo decididamente en su crecimiento y en la comunicación de un barrio a otro.
Cifras que preocupan
En el año 1990 en Ciudad vivían en asentamientos y villas 52.608 personas. Diez años después esa población ascendía a 146.400. No era mejor la situación en el conurbano bonaerense. En el año 1990 vivían 433.087 personas contra 1.365.000 del 2010.
Esto implica un patrón distinto de distribución de la población en el conurbano bonaerense, y muestra las dificultades objetivamente crecientes de los sectores populares para acceder a suelo urbano, lo que da como resultado una mayor densificación de los asentamientos y villas que en períodos anteriores. Alerta muy fuertemente que las condiciones estructurales del mercado del suelo y la insuficiencia de las políticas estatales implican un importante crecimiento del fenómeno, lo que plantea que para modificar esta tendencia en el futuro se requiere de fuertes intervenciones del Estado (directas e indirectas).
Otro problema que surge de estas inseguridades son las estafas de particulares, políticos y piqueteros que ejercen una forma de poder de policía.
Estos escalofriantes números implican que durante estas últimas décadas no hubo planificación alguna a largo plazo, tampoco planes para el desarrollo ambiental, menos sobre necesidad de vivienda según tasas de crecimiento, que en Argentina son unas de las más bajas del mundo, ni que hablar de planificación sanitaria en desagües, cloacas, servicio de recuperación de residuos, alumbrado, hospitales, escuelas...
En los barrios de Constitución, Once y congreso entre 1300 y 1500 personas tienen situación de calle; algunos de ellos son alimentados por movimientos parroquiales
En la década ganada, un millón de personas viven sin inodoro y más de cuatro millones de personas viven con letrinas que pocas veces pueden desagotar por falta de agua.
Ese agua (la potable) que en provincias como Formosa, Sgo. del Estero, Misiones, Chaco, sólo asiste a menos de la mitad de la población y solamente a ciertas horas, el resto solo la recibe algunos días de la semana si son kirchneristas ; el que no responde al "capanga" barrial solo accede a ella después de largas caminatas de hasta tres kilómetros. También se vende estancada ($ 100 los 20 litros) con una cantidad apreciable de moho que no se identifica a simple vista, pero enferma.
Como bien dijo una entrevistada en el programa PPT (Lanata) : TENGO HAMBRE DE AGUA.
Del plan de viviendas "soñadas" por el kirchnerismo, solo un 18% se entregaron, otro 12 % quizá antes del 2014 y, conforme a los presupuestos hoy asignados, difícilmente se llegue al al 40 % de lo prometido. Parece que los sueños compartidos han sido tan solo eso ; sueños, pero sin compartir.
El déficit habitacional para el 2015 superará largamente los dos millones que tenemos hoy.

Lorena Udaeta Siles