La Santa Sede impide muestra indecente
Cualquiera con una cámara de fotos se considera hoy un artista. Ese es
el caso del español Gonzalo Orquín, quien había preparado una exhibición
de fotografías que muestran personas del mismo sexo besándose en
diversas iglesias romanas.
Su "obra" Sí quiero, iba a ser mostrada en el marco de una exposición llamada Triálogo, integrada por creaciones de tres artistas, entre ellos Orquín, que comenzó el 25 de Septiembre pasado en una galería romana.
La empresa que realiza la publicidad de Galleria L' Opera envió las fotos al diario Repubblica, uno de cuyos fundadores recibió hace poco una carta de Francisco, que las publicó el lunes pasado.
El martes siguiente los administradores de la galería recibieron una
carta documento del Vicario de Roma, en las que los amenazaban con
acciones judiciales si no suspendían la exhibición de la obra de Orquín,
porque ofende los sentimientos de los fieles y para resguardar los
lugares de adoración.
El portavoz del Vicariato, Claudio Tanturri, ha dicho que "la
Constitución italiana protege los sentimientos religiosos individuales y
la sacralidad de los lugares de culto. Por eso, fotografías que no son
adecuadas y no se ajustan a la espiritualidad del lugar, infringen y
vulneran el avance del hombre, justamente en el sitio en que debe
expresar su fe".
Orquín, mientras se efectúa una consulta legal, ha decidido retirar las
fotografías de la exposición, pero las dejó cubiertas en señal de
protesta, como mostramos en la imagen de arriba sacada de su Facebook,
donde escribió:
Ecco cosa vedrete della mia opera fotografica dei baci oggi pomeriggio. Ieri è arrivata una diffida dal vicariato di Roma. Nel frattempo che i legali studino la cosa sono intervenuto coprendo la mia opera, la gioia e l'amore sono andate a puttane. We la CENSURA!!!
"Eso es todo lo que verás de mi obra fotográfica sobre los besos,
esta tarde. Ayer llegó una advertencia del Vicariato de Roma. Mientras
los abogados estudian el asunto, he cubierto mi obra; la alegría y el
amor se han ido al infierno. ¡Tenemos censura!"
Orquín, que vive en Roma, explica que con su obra quiso reflejar "un beso delante de Dios". "Quedé con amigos en iglesias poco transitadas o vacías e hice las fotos cuando nadie miraba.Yo tampoco soy fotógrafo, así que no tienen gran calidad, pero lo que tiene valor de las imágenes es el gesto", explica."Si dios es amor, ¿quién decide qué es amor y qué no y por qué? Si el papa Francisco ha dicho que él no es quién para juzgar a los homosexuales, que se apliquen el cuento", indica el artista.Y, ahora, ¿qué va a pasar con esas fotografías? Orquín no lo tiene claro: "La galería me las compró, así que los derechos son suyos. Sí sé que ha habido quien se ha interesado por ellas para exponerlas asumiendo la responsabilidad de lo que pueda pasar."
Comentando la actitud del Vicariato de Roma, en algunas páginas de noticias dicen que esta decisión contrasta con la actitud "amable y de aceptación de la comunidad homosexual que manifiesta Francisco en su discurso".
Lo dicho, los medios esperan de él ciertas cosas, y por ahora desean
exculparlo cuando alguna decisión de Roma contradice sus esperanzas.


