Hay que desmalezar las nuevas plantas
Si las diversas corrientes políticas que comienzan a levantar sus
cabezas no son observadas y controladas por sus propios seguidores,
corremos el riesgo de que
la historia vuelva a repetirse, mi
muñequita dulce y rubia...
Pareciera que la licuefacción de poder y capacidad de daño de CFK ha liberado ligazones que estaban establecidas mucho más por el espanto, que por el amor.
No es tan ilógico, al cabo, que esto ocurra. Lo peligroso es que se caiga en el mismo fanatismo kirchnerista de defender a personas impresentables, que muestran antes prontuario que currículum vitae, y que se mire para otro lado cuando se los señala.
El kirchnerismo se terminó hace ya unos meses. Es tiempo de empezar a mirar a las plantas que nacen, para ponerles el tutor que las haga crecer derechas, y, fundamentalmente, desmalezar.
Una de las características más dañinas del kirchnerismo fue el fanatismo que sus seguidores experimentaron, a lo largo de los años, y que los llevó a tener que suscribir cuestiones absurdas, y a defender a auténticos impresentables. Los volvió necios, impidió el debate constructivo. Nada dicen los massistas acerca de la presencia en sus filas de Alberto Fernández, flor y nata del peor kirchnerismo, partícipe necesario de todas y cada una de las trapisondas de Néstor Kirchner, por acción u omisión.
Poco se habla en el entorno de UNEN acerca de la pata nosiglista, que lejos de depurar, ensombrece el armado. Ni qué decir de la presencia de Libres del Sur, con el ex ERP Tumini y Victoria Donda, convocante, fotógrafa oficial y festejante de los destrozos en la casa de la Pcia de Tucumán, cuando el fallo Verón.
Todo se le permite y aplaude a Mauricio Macri, a quien sus seguidores le justifican, incluso, los aumentos de ABL prometidos, pero nadie le recrimina la falta de control en las obras que hacen que cada 10 días se caiga alguna loza, o pared en una construcción, y termine mandando gente a la Chacarita o al Zubizarreta, en el mejor de los casos. Ni media palabra del "Tano" Daniel Angelici, que sigue teniendo diputados que "le responden", ante una población porteña a la que no le importa que un capitalista del juego y presidente de Boca meta diputados propios en sus listas.
Párrafo aparte merece el grupo Clarín, triunfador en la guerra contra el gobierno.
Ese Clarín que estuvo contra las sogas, y al que la ciudadanía le dió respaldo en las calles, para evitar el 7D, en defensa de la libertad de expresión, ya está trabajando como antaño, en la instalación de sus candidatos preferidos. Los del PRO, en la CABA, y los del Massismo, en Pcia de Buenos Aires.
Entonces Nelson Castro vapulea a UNEN hablándole a Carrió durante todo un bloque acerca del fracaso del ACyS de 2009. El mismo Castro que cuando invita a Rodríguez Larreta "se le queja" acerca del olor a basura que hay en las calles, pero nunca sobre los miles de personas que duermen en esas mismas calles, ni sobre la represión del Borda, ni sobre la falta de control del gobierno de la ciudad sobre las construcciones que, tal como ya se dijo, se caen y matan gente.
El mismo Nelson Castro que le da un bloque a Alberto Fernández, para que se defienda de las acusaciones de CFK, que dijo lo que cualquiera sabe: Era el operador de Clarin en el gobierno de su marido. Nada le preguntó el doctor Castro a Fernández, acerca de su responsabilidad en la censura y despido de Pepe Eliaschev de Radio Nacional.
Si algo está claro, es que, a la salida del kirchnerismo, la Argentina necesita una reformulación amplia en casi todos los temas. Ahora, si vamos a reformular desde el fanatismo, los intereses inconfesables y la mala memoria, entonces toda esta resistencia de años, habrá sido en vano.
No se puede reformular nada si vuelven a acceder a diferentes grados de poder algunas de las peores figuras del pasado inmediato.
Es imposible reconfigurar un futuro mejor con los Nosiglia, con los Fernández, con los Triaca, y con la manipulación mediática de Clarín, por intermedio de sus más conspicuos periodistas.
Hay que aprender a exigir que los que hicieron daño desaparezcan del mapa político para siempre. Hay que hacerle entender a Clarín que el apoyo ciudadano que se le brindó, fue por un asunto de libertades, no por Magnetto.
Si es verdad esa verdad de que la gente en las calles torció el rumbo de la historia de este país, debe ser esa misma gente la que entienda que la resistencia a los fulleros, no debe terminarse nunca.
Porque si no aprendemos esta vez, al cabo de la década en que estuvimos en peligro, no aprenderemos más.
Y entonces, dentro de 10 años, vendrán de nuevo los Verbitskys, los Kunkel y los Recalde, a traer la solución que la Argentina necesita...acaso hasta aparezca un "Kerner", y lo van a ir a votar.
Si se quiere tratar de ganar, antes de barajar y dar de nuevo, hay que identificar las cartas que están marcadas...
Fabián Ferrante

