Las versiones que circulan sobre el verdadero
estado de salud de Cristina Kirchner son diversas. El origen
de la confusión radica en dos pilares. La pésima comunicación
oficial que ha desarrollado este gobierno, para cualquier tema, y
todo lo que, a lo largo de estos años, nos han mentido. Esto hace
que la credibilidad en la palabra oficial sea prácticamente nula.
Y eso constituye, también, el origen de las
desconfianzas, y de las presunciones de gran parte del público
respecto de la posible falsedad de lo que se informa oficialmente.
Son muchos los que piensan que asistimos a una posible manipulación
mediática para encubrir una operación política de envergadura. Es entendible, han dado motivos de sobra.
La información oficial dice que la presidente sufrió un traumatismo de cráneo el pasado mes de agosto, y que, al realizársele una tomografía computada (TOC), no se registraron lesiones.
También dice que el pasado sábado 5 de octubre, ante un estudio previsto a causa de una arritmia, la presidente experimentó una cefalea (dolor de cabeza), por lo cual se decidió darle intervención al equipo de neurología.
Las versiones extraoficiales dicen que en la mañana del sábado CFK mostró dificultades en la dicción, y hasta que en un momento llegó a preguntar - Dónde está Néstor? - ...y que esas fueron las verdaderas causas de su internación de más de 10 horas en la Fundación Favaloro.
El parte oficial dice también, que se le dio el alta, prescribiéndosele un reposo de un mes, por lo que la presidente partió rumbo a Olivos en horas de la noche. Sonó demasiado extraño.
Las versiones extraoficiales indican que la Fundación decidió que CFK debía quedar internada para nuevos estudios y constante observación, y que ante su insistencia en abandonar el instituto, se le hizo firmar un documento dejando sentada la posición de la fundación, y que se retiraba por su propia decisión, ante la opinión profesional en contrario.
CFK abandonó la Fundación Favaloro a las 22 hs del sábado 5 de Octubre, y debió ser ingresada en horas del mediodía del Lunes 7. Se informó oficialmente que esto se debió a que, en horas de la tarde del día domingo, la presidente experimentó un severo hormigueo y falta de fuerza muscular en su brazo izquierdo, lo que se vinculó de manera directa con su patología cerebral. Que los médicos de la Fundación se constituyeron en la quinta de Olivos y decidieron que debía realizarse
una intervención quirúrgica para evacuar el hematoma subdural que presenta.
Es decir: Estuvo 10 horas internada el sábado, salió el sábado en horas de la noche, registró nuevos síntomas el domingo, y la volvieron a internar el lunes, para operarla el martes en la mañana.
Lo primero que hay que decir es que la versión del traumatismo demostraría que, a la presidente, luego de que sufriera un severo golpe en su cabeza, la dejaron más de un mes y medio sin estudios clínicos vinculados a este episodio, y eso habla muy mal de la unidad médica presidencial.
Lo segundo que hay que decir es que los síntomas que, se dice, presenta CFK, (cefaleas, problemas de dicción, hormigueo y pérdida de fuerza en brazo izquierdo), perfectamente pueden encuadrar en la sintomatología de un accidente cerebro vascular (ACV).
Y es a este respecto, que versiones extraoficiales indican que la verdadera patología de CFK sería, antes que un hematoma por un traumatismo de hace un mes y medio, precisamente, un ACV.
Y van , incluso, bastante más allá. Porque indican que el supuesto ACV se habría producido como consecuencia de la existencia de un tumor cerebral, muy posiblemente originado a partir de la existencia de metástasis, del episodio de la operación de tiroides de principios de 2012, y aquél - falso positivo- que, según indican, no era tan falso.
Ya en horas de la tarde del sábado, el periodista venezolano Nelson Bocaranda había anticipado en su cuenta de twitter que Cristina Kirchner viajaría a EEUU para un chequeo médico, y que ya se estaban activando citas y permisos en Houston y NYC.
Las versiones extraoficiales del lunes dicen que un prestigioso especialista estaría llegando desde Houston a la Argentina, para asistir a la intervención quirúrgica del martes.
Y también dicen que un tratamiento radioactivo se realizaría en Buenos Aires, para el cual se requeriría completa aislación. Es aquí donde debemos recordar que estos tratamientos radioactivos suelen ser realizados, anualmente, a pacientes que tuvieron células cancerígenas en la tiroides. Es radioterapia con yodo radioactivo. Cristina Kirchner ha perdido mucho peso en los últimos tiempos. Las conclusiones corren por su cuenta, desde luego.
Está muy claro que las versiones extraoficiales son solamente eso, y no pueden ser confirmadas más que con los hechos, siempre que los hechos acontezcan. Algo similar a lo ocurrido en 2010, con Néstor Kirchner, que confirmó lo que se presuponía que padecía, de la peor manera.
Es muy posible que jamás se conozcan los detalles reales de la patología de CFK. Es muy posible que acontezca la intervención quirúrgica y, Dios mediante, un positivo y rápido proceso de recuperación demuestre que todo esto se trató, simplemente, del hematoma subdural que se informó, y que no le dejará secuela alguna.
Lo que habría que plantearse es si la salud del presidente de un país debe realmente ser un secreto de estado, y manejarse en esta oscuridad donde las versiones extraoficiales se entremezclan con la poca y deficitaria información oficial, para confundir al público.
Y también habría que preguntarse si, en la Argentina, la línea de sucesión presidencial no debería ser atendida con mayor meticulosidad, en cuanto a la jerarquía, capacidades, firmeza y honestidad de las personas que la integren, ante la eventualidad de tener que asumir la primera magistratura.
Hoy la Argentina es presidida formalmente por un funcionario implicado en una causa por enriquecimiento ilícito, en otra por negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública, y que llegó a tener 49 causas en trámite.
Y eso es un auténtico hematoma institucional, que solo puede curarse con justicia.
Fabián Ferrante
La información oficial dice que la presidente sufrió un traumatismo de cráneo el pasado mes de agosto, y que, al realizársele una tomografía computada (TOC), no se registraron lesiones.
También dice que el pasado sábado 5 de octubre, ante un estudio previsto a causa de una arritmia, la presidente experimentó una cefalea (dolor de cabeza), por lo cual se decidió darle intervención al equipo de neurología.
Las versiones extraoficiales dicen que en la mañana del sábado CFK mostró dificultades en la dicción, y hasta que en un momento llegó a preguntar - Dónde está Néstor? - ...y que esas fueron las verdaderas causas de su internación de más de 10 horas en la Fundación Favaloro.
El parte oficial dice también, que se le dio el alta, prescribiéndosele un reposo de un mes, por lo que la presidente partió rumbo a Olivos en horas de la noche. Sonó demasiado extraño.
Las versiones extraoficiales indican que la Fundación decidió que CFK debía quedar internada para nuevos estudios y constante observación, y que ante su insistencia en abandonar el instituto, se le hizo firmar un documento dejando sentada la posición de la fundación, y que se retiraba por su propia decisión, ante la opinión profesional en contrario.
CFK abandonó la Fundación Favaloro a las 22 hs del sábado 5 de Octubre, y debió ser ingresada en horas del mediodía del Lunes 7. Se informó oficialmente que esto se debió a que, en horas de la tarde del día domingo, la presidente experimentó un severo hormigueo y falta de fuerza muscular en su brazo izquierdo, lo que se vinculó de manera directa con su patología cerebral. Que los médicos de la Fundación se constituyeron en la quinta de Olivos y decidieron que debía realizarse
una intervención quirúrgica para evacuar el hematoma subdural que presenta.
Es decir: Estuvo 10 horas internada el sábado, salió el sábado en horas de la noche, registró nuevos síntomas el domingo, y la volvieron a internar el lunes, para operarla el martes en la mañana.
Lo primero que hay que decir es que la versión del traumatismo demostraría que, a la presidente, luego de que sufriera un severo golpe en su cabeza, la dejaron más de un mes y medio sin estudios clínicos vinculados a este episodio, y eso habla muy mal de la unidad médica presidencial.
Lo segundo que hay que decir es que los síntomas que, se dice, presenta CFK, (cefaleas, problemas de dicción, hormigueo y pérdida de fuerza en brazo izquierdo), perfectamente pueden encuadrar en la sintomatología de un accidente cerebro vascular (ACV).
Y es a este respecto, que versiones extraoficiales indican que la verdadera patología de CFK sería, antes que un hematoma por un traumatismo de hace un mes y medio, precisamente, un ACV.
Y van , incluso, bastante más allá. Porque indican que el supuesto ACV se habría producido como consecuencia de la existencia de un tumor cerebral, muy posiblemente originado a partir de la existencia de metástasis, del episodio de la operación de tiroides de principios de 2012, y aquél - falso positivo- que, según indican, no era tan falso.
Ya en horas de la tarde del sábado, el periodista venezolano Nelson Bocaranda había anticipado en su cuenta de twitter que Cristina Kirchner viajaría a EEUU para un chequeo médico, y que ya se estaban activando citas y permisos en Houston y NYC.
Las versiones extraoficiales del lunes dicen que un prestigioso especialista estaría llegando desde Houston a la Argentina, para asistir a la intervención quirúrgica del martes.
Y también dicen que un tratamiento radioactivo se realizaría en Buenos Aires, para el cual se requeriría completa aislación. Es aquí donde debemos recordar que estos tratamientos radioactivos suelen ser realizados, anualmente, a pacientes que tuvieron células cancerígenas en la tiroides. Es radioterapia con yodo radioactivo. Cristina Kirchner ha perdido mucho peso en los últimos tiempos. Las conclusiones corren por su cuenta, desde luego.
Está muy claro que las versiones extraoficiales son solamente eso, y no pueden ser confirmadas más que con los hechos, siempre que los hechos acontezcan. Algo similar a lo ocurrido en 2010, con Néstor Kirchner, que confirmó lo que se presuponía que padecía, de la peor manera.
Es muy posible que jamás se conozcan los detalles reales de la patología de CFK. Es muy posible que acontezca la intervención quirúrgica y, Dios mediante, un positivo y rápido proceso de recuperación demuestre que todo esto se trató, simplemente, del hematoma subdural que se informó, y que no le dejará secuela alguna.
Lo que habría que plantearse es si la salud del presidente de un país debe realmente ser un secreto de estado, y manejarse en esta oscuridad donde las versiones extraoficiales se entremezclan con la poca y deficitaria información oficial, para confundir al público.
Y también habría que preguntarse si, en la Argentina, la línea de sucesión presidencial no debería ser atendida con mayor meticulosidad, en cuanto a la jerarquía, capacidades, firmeza y honestidad de las personas que la integren, ante la eventualidad de tener que asumir la primera magistratura.
Hoy la Argentina es presidida formalmente por un funcionario implicado en una causa por enriquecimiento ilícito, en otra por negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública, y que llegó a tener 49 causas en trámite.
Y eso es un auténtico hematoma institucional, que solo puede curarse con justicia.
Fabián Ferrante

