sábado, 5 de octubre de 2013

POESIA QUE PROMETE


AL TEMPLO PROFANADO

DE SAN IGNACIO DE LOYOLA

 

Veritas, a quocumque dicitur, a Deo est

   

   

Brasero intacto el seno de María,

por el alba del Angel junto al ruego,

era un crujir de azahares y en el pliego

de su manto una llama amanecía.

 

La  flama abrasadora se encendía

de amor divino, humano y andariego:

He venido a la tierra a traer fuego,

no la tibieza que el ardor enfría.

 

Crepitan cirios en antiguos templos,

la cruz es arrebato para el mundo

y el caliz ígnea sangre  cada tarde.

 

De los santos nos llegan los ejemplos,

abrasadora sed de mar profundo.

La Iglesia que ilumina es la que arde.

 

ANTONIO CAPONNETTO