PRIEBKE, VÍCTIMA DE LA IDEOLOGIZACIÓN RELIGIOSA: REQUIEM POR UN CATÓLICO INSEPULTO
Priebke, víctima de la ideologización religiosa
Requiem por un católico insepulto ¡”Pecador, sí; criminal, no”!
La noticia de la muerte de Erich
Priebke no debería asombrar demasiado dada su longevidad, pocos hombres
alcanzan los 100 años. Pero la discusión asombrosa que estamos
presenciando se centra en el destino de sus restos, que nadie quiere
aceptar.
Ni Alemania, la patria a la que sirvió
en combate, ni Argentina donde vivió la mayor parte de sus años, ni
Italia que presenció su muerte, quisieron ceder un palmo de tierra donde
pudieran descansar sus añosos huesos.
La conducta de los políticos no nos
asombra en lo más mínimo, ellos tienen comportamientos que están más
allá de la moral, las costumbres y la buena educación.
Pero ese no es el caso de la Iglesia y, en especial, del Obispo de Erich Priebke, que es nada más y nada menos que el de Roma, donde murió.
Los pastores de la Urbe, con Francisco a la cabeza, saben que una de las siete obras de misericordia es enterrar a los muertos; más aún cuando el difunto es un católico que ha recibido los sacramentos antes de morir.
En esa misión, durante las espantosas
epidemias de los siglos pasados, murieron muchos sacerdotes dedicados a
cuidar a los enfermos y enterrar a los que fallecían.
Sin embargo, no hemos escuchado la voz de la Iglesia exigiendo el entierro de Priebke o cediendo algún lugar para tal fin.
Lo cual constituye un claro ejemplo de uso ideológico de la religión, algo de lo que se quejaba ayer Francisco y que ahora protagoniza.Priebke no recibe sepultura porque se dice de él que ha sido un criminal de guerra, y porque sus supuestas víctimas eran romanas y judías.
Pues nadie
le negó la sepultura a Truman que con dos bombas mandó achicharar a las
dos ciudades más católicas del Japón, causando millones de víctimas…
católicas.
Ni tampoco se la negaron a Churchil, partícipe necesario del bombardeo alevoso de Dresde, una ciudad cultural, al final de la guerra y sin necesidad militar alguna.
Decimos supuestas víctimas porque
Priebke no decidió ni comandó la matanza, que fue generada por los
partisanos (resistencia comunista italiana), cuando decidieron asesinar a
33 soldados de la policía alemana, sabiendo que los bandos del Mariscal
Kesselring anunciaban una represalia en tal caso.
Represalia que se ajustaba a las leyes de guerra vigentes, y que fueron prohibidas recién en la Cuarta Convención de Ginebra del 12 de Agosto de 1949.
Otro gran pecado de Priebke, quien sabe si no el mayor, serían las dudas que habría manifestado acerca del llamado Holocausto; dogma de una falsa religión que por él quiere suplantar el sacrificio del Siervo Sufriente, es decir la Inmolación del Calvario.
Para aquellos que creen que exageramos,
he aquí las palabras del Cardenal Bertone en un documento oficial de la
Iglesia Católica (04/02/2009):
“El obispo Williamson, para ser admitido a las funciones episcopales en la Iglesia, deberá también tomar de modo absolutamente inequívoco y público distancias a sus posturas sobre la Shoá, desconocidas por el Santo Padre en el momento de la remisión de la excomunión.”
Es decir, que un obispo como Müller puede poner en duda, por
escrito, la Virginidad de Santa María, y luego ser designado Prefecto
del Santo Oficio; pero nadie puede poner en tela de juicio lo que
conocemos sobre un acontecimiento histórico, sin quedar excluido de sus
funciones como obispo. ¿Si esto que ha hecho Bertone no es una herejía,
poner un acto de los hombres a la altura de un dogma de la fe, qué es?
Así pues, se busca la venganza sobre el
cadáver de un bajo oficial alemán, que no podía en modo alguno oponerse
a ese acto horrible pero legítimo de guerra, como no fuera sumándose al
número de las víctimas. Y a esa venganza se suma la Iglesia… por ideología.
Erich Priebke era católico,
durante su vida en Bariloche, Argentina, colaboró firmemente con la
Iglesia, y fue reconocido por sus conciudadanos como un vecino ejemplar.
En el último video que grabó antes de
morir, dijo que haber tenido que participar de la matanza de las Fosas
Ardeatinas fue terrible tanto para él como para los que se vieron
involucrados, y que, como creyente, sufrió una tragedia íntima.
Se arrepintió de sus pecados, participó de los sacramentos y murió con ellos; aunque Elizabetta Piqué diga en La Nación que “jamás se arrepintió”. Cumplió arresto por un acto ya prescripto, del que incluso fue absuelto por un tribunal italiano.
¿Qué más debe hacer un católico para que su cadáver sea sepultado?
Abajo ponemos el video de la misa de Requiem que el padre Abramovich
celebró ayer en Roma. (Tradujimos, debajo del video, sólo lo que dice en
italiano, porque también repitió los conceptos en alemán y francés).
Misa que le ha costado un ataque a su casa.
